Junqueras, por la pasta, habla en español
Sánchez hace otra graciosa concesión a quienes descubrieron el jugoso chollo que suponía negociar con un individuo que con tal de seguir volando en el Falcon está dispuesto a que los españoles demos a los separatistas catalanes y vascos todo lo que le exijan
En esta ocasión, al menos, el equipo sanchista que maniobra en La Moncloa, ha tenido el detalle de no poner la señera cuatribarrada, ni la estelada separatista, en los mástiles junto al tresillo en el que han conversado PSánchez y Oriol Junqueras. El que sigue siendo separatista catalán e insurgente condenado, se ha venido a no exigir que se usase el catalán en su conversación con quien aún es presidente del gobierno. Dado que la pretensión del esquerrano era sacarle la pasta a los españoles por medio de un dadivoso prevaricador, la lengua no debía entrar en conflicto. Y así, ni uno ni otro tuvieron que recurrir al traductor pinganillo para hacerse entender como si estuviesen en el Congreso. Ni siquiera necesitaron la calculadora para determinar la cuantía de la singular financiación catalana. 4.700 millones es el resultado de su muy particular alfarrazar. Un buen pellizco. Y por la pasta, y en este caso de lo más gansa, Junqueras habla en español y lo que haga falta.
Y Sánchez hace otra graciosa concesión a quienes descubrieron el jugoso chollo que suponía negociar con un individuo que con tal de seguir volando en el Falcon está dispuesto a que los españoles demos a los separatistas catalanes y vascos todo lo que le exijan.
La web de la Moncloa, también en valenciano
El ministro Félix Bolaños ha decidido que la web de La Moncloa sea plurilingüe. ¿«Serà per diners»? Pregunta retórica que ni se plantean estos manirrotos del desgobierno. 64.523,62 euros se embolsará cada uno de los traductores que será necesario poner en nómina para que viertan al gallego, catalán, vasco…. y valenciano. las encíclicas sanchistas y las loas y ditirambos que le dedicará el coro monclovita formado por sus mil asesores. Se desconoce la razón de fondo de la concesión y súbita consideración hacia la lengua valenciana.
No será por exigencia de los diputados de Compromis, que por no molestar no piden ni la hora y que con tener web en catalán se dan por servidos y contentos. Ni tampoco porque se lo haya reclamado la neo-filóloga Diana Morant, ministra-secretaria general del movimiento sanchista en la Comunidad Valenciana, que nos ha salido defensora de la igualdad lingüística del valenciano y el catalán, tal como ha declarado sin ninguna necesidad y sí sobrada necedad.
El timo de las balizas
Otra tomadura de pelo más, o algo peor, que nos mete el desgobierno de Sánchez doblada y con arena. Son las balizas y su obligatoriedad de llevarlas en el coche desde el 1 de enero. Balizas cuyas características geo localizadoras no lo son sólo para la Dirección General de Tráfico y los agentes de la Guardia Civil. También para los manguis y choris, que se las ingenian para saber dónde se ha quedado tirado un automovilista que necesita grúa y ayuda.
Y allí que se presentan para ver qué pueden conseguir del mal ajeno. Desde mangar equipajes con la excusa de ayudar, a llevarse el coche por medio de una grúa que se ha adelantado a la que debía haber enviado el seguro.
Correos y un negocio multimillonario
Se le puede recordar a los damnificados aquello de «no por mucho madrugar amanece más temprano». Porque hubo paisanos con acusado sentido de la responsabilidad, que tan pronto como comenzó el gobierno –hace ya tres años – con su paliza de las balizas, consideraron que tenían que cumplir y se apresuraron a adquirirlas en Correos, empresa por la que campaba en aquellas fechas y a sus anchas la fontanera del PSOE, Leire Díez. Aquellas balizas –manda huevos- no las homologó la Dirección General de Tráfico. Quienes las compraron volvieron a ir a Correos para intentar cambiarlas por las que sí se consideran válidas, pero se encontraron con un no, que no se las cambian «porque ya pasó el tiempo de poder hacerlo».
Y si el ciudadano pregunta por el cuándo y cómo se anunció el canje, en Correos se limitan a levantar los hombros y al cliente que le den. Hay timos tocomocho con más estilo, pero con este gobierno todo es posible. Habrá que indagar quién o quiénes son los que están detrás de esta otra servinabar que con el pretexto de las nuevas balizas puede estar haciendo un negocio que supera los trescientos millones.
El pico Onteniente, en Groenlandia
A PSánchez la ha dado un prurito militarista y le ha dado por anunciar su propósito de enviar tropas españolas a Ucrania y a Palestina. Bastaría semejante y unilateral propuesta para que sus socios lo dejasen tocando la corneta, pero no lo harán. Mientras puedan seguir repantigándose en sus poltronas ministeriales no van a dejar el chollo y menos con los fríos de estos días.
Hay que sugerirle al todavía presidente del gobierno de España –y eso es lo que hago- que también debería enviar soldados españoles a Groenlandia, no sea cosa que Trump decida cumplir sus amenazas y la ocupe trabuco en mano si no se la venden. Aquella isla que es a la par un vasto continente fue objeto en 1970 de una visita-exploración por parte de un grupo de siete montañeros valencianos y un murciano, que escalaron durante más de treinta días veinticinco picos hasta entonces vírgenes.
Uno de los miembros de la expedición fue el ontinyentí Héctor Verdú, que bautizó un pico con el nombre de Onteniente y en cuya cima colocó una placa donada por el Ayuntamiento. Y un lago cercano recibió el nombre del mítico paraje ontinyentí como es el Pou Clar. Es de suponer que si Sánchez envía allí nuestras tropas cuente con el entusiástico apoyo de Compromís por aquello de que en Groenlandia tenemos un pico y un lago que son propiedad, al menos espiritual, de todos los valencianos.
Muñoz y los repartos de publicidad
El síndico socialista en las Cortes Valencianas José Muñoz Lladró (Valencia, 1985) se ha puesto majadero en grado sumo viendo el monto de la publicidad institucional que la Generalitat Valenciana destinó a El Debate en el año 2024. Que la línea editorial de este medio de comunicación –que su difusión y número de lectores sube como un cohete no como ciertas ensoñaciones gubernamentales sobre nuestra economía-- no sea de su agrado, ni homologable a los principios generales del movimiento sanchista, es cosa evidente. Pero Muñoz debería saber que en la variedad está el gusto.
Y que otros medios caracterizados por seguir al pie de la letra la opinión sincronizada, también son subvencionados. Seguro que si antes de pronunciarse en los términos en que lo hizo hubiese hecho memoria y recordado las ayudas morellanas concedidas graciosamente por el expresidente Ximo Puig a personas de su entorno familiar, otro hermanísimo, hubiese sido más comedido y prudente.
Sánchez quiere a Ábalos como a un amigo
Los contenidos de conversaciones guasaperas entre PSánchez y JLÁbalos han terminado revelándonos que por encima de puntuales enfados; destitución ministerial incluida; abultados sobres en Ferraz; desencuentros y otras mamandurrias, donde hubo, algo queda. Y al final se ha sabido que el todavía presidente del gobierno le dijo a Ábalos: «Te quiero como un amigo». Preciosa y precisa declaración que aclara decisiones y complicidades, que nos bastan y son suficientes para entender, al menos, una de las razones por las que el ahora encarcelado, repudiado y vilipendiado José Luis Ábalos Meco volvió a ser candidato al Congreso por Valencia, en las elecciones generales de 2023. Por detrás de la Diana Morant, porque no necesitó de primarias ni secundarias para ser nombrada por el dedo de Sánchez secretaria general del PSPV-PSOE.
Morant también tuvo su momento calentón y negó conocer a Ábalos. Desconocimiento que cedió ante la imposición monclovita de ponérselo a la chepa en la candidatura.