Preguntas en fríoJosé Luis Torró

De las muertes en Metrovalencia a las de Adamuz

El legítimo dolor, manifestado en protestas, demandas y exigencias de quienes perdieron familiares y amigos o sufrieron heridas, fue el aprovechado pretexto del que se valió la izquierda y sus más diversas y subvencionadas franquicias contra dirigentes del Partido Popular

Una coincidencia, casi idéntica en cuanto al número de víctimas mortales, 43/45. Que lo es del todo al haber ocurrido ambas sobre unos traicioneros raíles. Metrovalencia en 2006. Adamuz, el pasado domingo. Una notable divergencia: el trato que desde la oposición se dio en uno y otro caso. El legítimo dolor, manifestado en protestas, demandas y exigencias de quienes perdieron familiares y amigos o sufrieron heridas, fue el aprovechado pretexto del que se valió la izquierda y sus más diversas y subvencionadas franquicias contra dirigentes del Partido Popular, a los que se trató de hacer responsables directos de la desgracia. Los mismos vitriólicos fustigadores de antaño, contra Rajoy por el Prestige; Aznar por los atentados del 11-M; Camps/Rita por Metrovalencia; Mazón por la dana, acusándole de asesino, ahora exigen desde su tan pretendida como falsa superioridad moral, que no se politice la catástrofe del choque de trenes. Que se debe esperar hasta que los técnicos que investigan señalen la razón de lo ocurrido. Manda huevos que pida moderación el más directo responsable político del accidente de los trenes, Óscar Puente, ministro de Transporte en los pocos ratos que no es bocazas, tuitero faltón y grosero con sus adversarios. Quien tiene acreditado ser uno de los más directos instigadores de la polarización política y social en España ahora pide moderación.

Una frase que se vuelve en su contra

Fue Óscar Puente, que sigue ocupando el Ministerio en el que José Luis Ábalos pudo llevar a cabo las fechorías por las que está en prisión, quien en agosto de 2024 declaró, con el énfasis que se gasta un chulo de barrio tratando rebatir las críticas recibidas por las cotidianas y repetidas averías, retrasos y cancelaciones de los servicios de Renfe que «el tren vive en España el mejor momento de su historia». Sea por siempre el ministro rehén de su verborrea. Al igual que lo debería serlo la periodista Mónica González Álvarez, tertuliana mañanera en Telepedro, antes TVE, que en conversación sobre las posibles causas del accidente demostró su osada ignorancia al comentar que las ruedas del tren Iryo «no son cilíndricas, son una especie de cuadrado y por ello se ha podido producir el trágico accidente». Cientos de expertos, técnicos y especialistas tratando de determinar el porqué de lo ocurrido y la colega nos ofrece en un periquete un dictamen de lo más estrambótico y por el que, además, el sanchismo la retribuye espléndidamente.

Rufián y «anormal» como insulto

No está muy puesto al día el diputado Gabriel Rufián en lo referente a la discapacidad. Hace décadas se dejaron de usar términos peyorativos como «anormal» o «subnormal», por ser del todo inapropiadas para referirse a personas con algún tipo de discapacidad, como la que puede que sufra el mismo diputado y no le haya sido diagnosticada hasta el momento. Debería hacérselo ver. Rufián, tuitero de la misma ganadería y con parecidas fobias que las de Óscar Puente, ha escrito en la misma red social en la que lo hace el todavía ministro que «es de anormal profundo» comparar el accidente ferroviario de Adamuz con la gestión de la dana de Valencia. Desde el PP lo han tachado de «buitre», una comparación bastante desafortunada porque no deja de ser denigrante para la especie gyps fulvus, como se conoce al buitre leonado. Tal vez hubiesen estado más acertados los 'populares' de haberlo tildado de crocuta crocuta.

Lo que dijo Montero de la ordinalidad

No ha sido fácil verter a letra impresa lo que dijo y cómo lo dijo la vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, sobre la «ordinalidad», ese neologismo a medio camino entre la burrez y la gilipollez. Con parecida minuciosidad con la que Jean François Champollion logró descifrar el contenido de la piedra Rosetta, también se ha conseguido plasmar lo que dijo. Esto: «La ordinalidad que contiene el modelo de financiación que presentamos es la misma que tenía el modelo de financiación que abandonamos. La construcción del modelo en relación con la ordinalidad está hecha con los mismos parámetros donde se contempla la ordinalidad. La no ordinalidad no tiene principio de ordinalidad. Yo lo vuelvo a repetir ¿por qué es menos legítima la ordinalidad que plantea este modelo que la que planteaba el modelo anterior si no hay ordinalidad? Los elementos que puedan tener que ver con la ordinalidad, que el modelo que el sistema plantea, son exactamente los mismos. Por tanto, es falso que este sistema tenga ordinalidad. No tiene principio de ordinalidad. Se cumple para algunas comunidades autónomas como expliqué y concretamente se cumple para Cataluña».

El filólogo que desafina al gruñir

¿Qué club de fútbol valenciano ha sido el destinatario de un dicterio xenófobo por parte de uno de sus más acendrados aficionados que anuncia en una carta hecha pública que no piensa volver a pisar su estadio? El Levante UD, tratando de conseguir refuerzos para salir de su agónico y último puesto en la clasificación en Primera División, ha fichado a un jugador israelí con pasaporte español, Tay Abed. Y este es el recibimiento que le ha hecho Luis Pomer Monferrer, licenciado en Filología Clásica y, por lo que dice, parece que también en antisemitismo: «Creía que pertenecía a un club señorial y honrado, que trabaja con discapacitados en la Fundación y pionero en el fútbol femenino. Ayer, cuando antes de ir a dormir mi hijo me dio la noticia no me lo podía creer. El equipo de mi vida ha decidido fichar a un jugador que representa el blanqueo de un genocidio, de un estado terrorista». Ojalá Tay Abed contribuya a la permanencia del Levante UD en Primera División, como bien se merece su estupenda afición, de modo que los buenos levantinistas, granotas de toda la vida, puedan croar a gusto, no como lo hace Pomer, que más bien parece que gruñe.

El levantinismo celebra en estas horas el triunfo de su equipo ante el Elche anteanoche. Al espléndido gol de chilena de los ilicitanos cuando terminaba el partido, el Levante todavía tuvo tiempo de marcar el de su triunfo. ¿Y por qué no deducir que con la ausencia del filólogo Pomer desapareció el gafe que pesaba sobre el Estadio de la Ciudad de Valencia?

· José Luis Torró es periodista

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