Al tenazónRafael del Campo

El rejús

«Admitida por el Diccionario de la Real Academia, hace referencia a un conjunto de restos, desechos o residuos»

Las palabras se pierden y terminan por morir cuando dejan de ser usadas por la juventud. Entonces se aplastan ( como cierva acosada entre las jaras ) en las páginas de los diccionarios y, en cuanto pasan unas décadas, ya son sólo materia de estudio de filólogos, instrumento de culteranos y uso de personajes con ánimo de epatar. En cuanto una palabra desaparece de la circulación cotidiana no sólo pierde la riqueza de la comunicación sino, lo que es más grave, el pensamiento (que se transmite a través de palabras ) se empobrece, de modo que se convierte en una potencia en creciente impotencia (valga la paranomasia ) , cada vez con menos registros, menos matices, menos sutilezas. Es por ello que la comunicación predominante hoy, construida sobre la base de mensajes en « X», whatsapp, etcétera, está causando una patente pérdida de palabras, o sea de pensamiento, o sea de inteligencia.

Una de esas palabras ya en desuso es «rejús », variante de « rehús », admitida por el Diccionario de la Real Academia, y que hace referencia a un conjunto de restos, desechos o residuos. En nuestro mundo rural , se usa para definir a un grupo heterogéneo de unidades de poca importancia y variada naturaleza . La brevedad del término, junto a su amplitud semántica, la hacen ser, a mi modo de ver, una palabra que no debiera desvanecerse entre las nieblas de este mundo tecnificado, impersonal y globalizante que no está tocando vivir ( o malvivir ).

Hoy, treinta de junio, bien puede decirse que hemos culminado la mitad del año 2026 y que ya sólo nos queda dejarnos caer por la cuesta abajo que nos llevará, Dios mediante, al treinta y uno de diciembre. Es cierto que hasta el rabo todo es toro y que en lo que queda por pasar de año surgirán historias, dificultades y aconteceres ( enseña sabiamente el refrán, «que cada día tiene su afán» ). Pero lo ya transcurrido nos ha sorprendido con tantas novedades que es fácil que los próximos meses nos sorprendan también con hechos o noticias verdaderamente inesperados.

El rejús de hechos de estos seis últimos meses ya están asumidos pero, ¿ quien los hubiera aventurado el uno de enero ? El tres de enero secuestran (literalmente ) a Maduro en su Palacio de Miraflores y lo enchiqueran en una cárcel estadounidense donde está pasando un quinario. Y allí está. Y nada sabemos de él. Y la verdad, a nadie le importa demasiado. No es que yo esté a favor de su narco dictadura, pero me permito recordar que hay un Derecho Internacional que debe respetarse y unas instituciones supranacionales que deben velar por su cumplimento. Otro : el tito Trump se levanta un día ( el veintiséis de febrero, por más señas ) con el flequillo belicoso y se afeita ( es un decir …o no ) al ayatola Alí Jamenei ( líder de Irán ) amén de bombardear el país y aniquilar parte de sus infraestructuras. No es que yo esté a favor de las dictaduras islámicas, pero me permito recordar que hay un Derecho Internacional que debe respetarse y unas instituciones supranacionales que deben velar por su cumplimento. Conclusión de este rejús : el Derecho Internacional no sirve para nada.

En España: continúa la escandalera del PSOE. Parece que en un partido tan pulcro ( aun recuerdo su lema, de cuando yo era niño, que rezaba así: «PSOE, 100 años de honradez » ) parece, digo, que ya no hay quien esté libre de pecado. Y aun así, P.S. sigue aferrado al poder, insensible a la inmundicia que lo rodea, insensible a lo que predicaba hace poco, e insensible a la evidente pérdida del principal ( tal vez único ) valor que debemos preservar y proteger la personas, políticos o no: la dignidad. El Congreso de los Diputados le pide que dimita y él, entre chulo e histérico, se parte de risa. Conclusión de este rejús : el Parlamento no sirve para nada.

En el plano positivo de este rejús semestral está la visita del Santo Padre León XIV: la altura intelectual y moral de sus discursos y alocuciones ha marcado una gran diferencia entre su autoridad y la de nuestros dirigentes. Y un aspecto más, para encocoro de los anticatólicos ( y para gozo mío ) : muchos, muchísimos jóvenes, entre el pueblo que ha aclamado al Papa. Aviso, pues, a navegantes. Y un deseo muy personal: que la jerarquía eclesiástica española, tantas veces acusada ( no sé si con razón, bueno sí lo sé ) de prudente y contemporizadora con el poder civil, sea consciente del arraigo que tiene en la juventud ,siempre que se defiendan las esencias del catolicismo. Porque, señores prelados, nuestro reino no es de este mundo y coquetear con el poder civil no es buena cosa.

Qué nos hayan de deparar los seis meses exactos que le quedan a 2026 es algo inimaginable. Por mucho que soñemos, aventuro que la realidad nos sorprenderá. Y eso, en rigor, es lo bonito de vivir. Porque uno muere, no cuando muere, sino cuando pierde la capacidad de sorprenderse. Mientras, como aconsejaba el gran poeta Gerardo Diego, observemos la vida, como si fuera un río que fluye, y detengámonos a oír su «eterna estrofa de agua» para interpretar el testarudo signo de estos tiempos tan mudables y graves que nos ha tocado vivir.

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