GaleanaEdurne Uriarte

De La Roja a La Granate

Primero la llamaron La Roja para no decir La Rojigualda, y ahora eliminan la bandera nacional de la segunda camiseta

No hay cifras oficiales, pero dicen que la segunda equipación de España está teniendo un gran éxito de ventas. Porque es muy bonita, comentan algunos compradores, pero yo me pregunto si es por eso o porque han eliminado la bandera nacional de ella y ha pasado de roja a granate. De tal manera que nadie tiene temor a vestirla. Sobre todo en el País Vasco y en Cataluña, pero también en otros muchos lugares donde te puede salir el progre de turno que te acusa de ser «un facha con la banderita», expresión habitual de la izquierda para despreciar a quienes lucen la bandera nacional.

Cierto que los vascos y catalanes somos muy sensibles con esta cuestión, por la sencilla razón de que en el País Vasco y en Cataluña tienes que ser un valiente para salir a la calle con la primera equipación de España. Que se lo pregunten al hombre agredido por ultras del nacionalismo hace unos días en Vitoria, por llevar la camiseta de la selección. Una excepción, dirán algunos, pero no, es todo lo contrario, porque hay un temor extendido que provoca la evitación de la camiseta con los colores de la bandera nacional. Sabes que puedes tener un problema, y si se le ha olvidado, ahí llegan los cachorros de Bildu a recordártelo, asaltando una tienda con camisetas de la selección. Y lo que haces es evitar la camiseta, y ponerte la granate, por si acaso.

Una aficionada española en México, en el partido entre Uruguay y España

Una aficionada española en México, en el partido entre Uruguay y EspañaAFP

Precisamente por eso, porque hay una presión antidemocrática y sectaria contra la libertad de vestir los colores de nuestra bandera, creo que también nuestra primera camiseta debería exhibir aún más la bandera. A la manera en que lo hacen las primeras equipaciones de Alemania, mi preferida, o de Argentina, o las de México o Estados Unidos. Todos ellos países con un fuerte patriotismo en los que los separatistas son mayoritariamente cuestionados. Pero en España, en esto como en todo lo demás, nos hemos plegado a los nacionalismos separatistas y hasta nos inventamos eso de La Roja para no decir selección nacional o La Rojigualda, cuando ya existía una Roja, que era la selección de Chile.

La consecuencia natural era pasar de La Roja a La Granate, con los colores nacionales definitivamente desaparecidos. Cierto que las segundas camisetas tienen mucho de operaciones comerciales, y que la mayoría de los países le pone imaginación y mucha creatividad, que también con la segunda de Argentina, o de Brasil, o de Colombia, hay que hacer un esfuerzo por adivinar la bandera. Pero ninguno de esos países tiene un problema con la libertad de sus ciudadanos para exhibir la bandera. Todo lo contrario. El problema lo tenemos en España, y por eso la camiseta de la selección nacional, la primera y la segunda, debería ser un homenaje a nuestra bandera y a nuestra libertad, un homenaje en rojo y amarillo, sin disimulos y sin miedo.

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