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GaleanaEdurne Uriarte

«Los fachas que babean», dice Rufián

El relato de los socialistas corruptos, los independentistas y los proetarras como víctimas de la derecha y el Estado

El mensaje de «los fachas que babean» de Rufián es lo que sigue sosteniendo a un Pedro Sánchez abrasado por la corrupción. O el relato de la izquierda y los nacionalistas que resisten al acoso de la derecha. Porque lo verdaderamente grave, según Rufián, no es tanto la corrupción en sí misma, sino «los fachas que babean con cada caso de corrupción», que es la preocupación que transmitió Rufián a Sánchez en el debate del miércoles. Porque nosotros no somos como ellos, volvió a afirmar, «la izquierda tiene principios, mientras que la derecha tiene intereses», mantra que Rufián repite cada cierto tiempo, aunque la tal izquierda esté de corrupción hasta las orejas, con joyas millonarias incluidas.

El populismo de Rufián, junto a la pereza de algunos espectadores del debate, consiguió hasta colar la idea de que había cuestionado la corrupción socialista, cuando, realmente, lo que hizo fue reafirmar la idea de la derecha mala y la izquierda buena, y, junto a ello, el mensaje del malvado Estado, la derecha y las élites poderosas que estarían persiguiendo tanto a los independentistas como a los socialistas corruptos. Y a los proetarras, porque también la portavoz de Bildu basó su discurso en la idea de la común condición de víctimas de los proetarras y de los socialistas corruptos. O la hermandad de la izquierda corrupta, los independentistas y los proetarras en lucha contra la derecha y el Estado.

Vacilan más los nacionalistas de derechas, PNV y Junts, sobre todo Junts, aparentemente más duro con Sánchez, pero no dejan de sostener lo sustancial del mensaje anterior, el del enfrentamiento con el malvado Estado y la derecha española. Y por eso se niegan a votar a favor de una moción de censura y posibilitan la anormalidad que estamos viviendo, de un poder socialista nacido de una moción contra la corrupción que es capaz de mantenerse a pesar de estar abrasado por la corrupción.

Mertxe Aizpurua, de Bildu, llamó a la alianza anterior «mayoría plurinacional y progresista», que es una realidad, en efecto, del proceso político español de estos últimos años, aunque muchos lo llamemos de otra manera. La tal mayoría ha sido el objetivo buscado por el socialismo radicalizado desde Zapatero, y aún con más ahínco por Sánchez, porque es lo que le ha permitido llegar al poder y mantenerlo. Y está teniendo un efecto negativo enorme sobre nuestra democracia, y no tanto por la radicalización izquierdista, sino, sobre todo, por la legitimación de las posiciones anti-sistema y antiespañolas de los nacionalismos.

Bildu hermanó el miércoles a los proetarras, a Pedro Sánchez y a los socialistas corruptos como víctimas de la persecución del Estado, sin que Sánchez les corrigiera. Y Rufián, como víctimas de los fachas que babean, con el mismo apoyo del presidente del Gobierno. Con eso van a estirar la legislatura todo lo que puedan, mientras en la derecha, nos acaban de anunciar, Miriam González ha creado otro partido, liberal, dice, porque quizá piensa, como Rufián, que la derecha existente es un poco facha.

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