GaleanaEdurne Uriarte

Los amores locos del fútbol

Hoy les aman y mañana les odian, así son los amores locos que despiertan Cristiano, Messi, Mbappé o Lamine

Hoy, todo es pasión por Cristiano Ronaldo, tras sus dos goles a Uzbekistán, pero hace unas horas le llamaban viejo, lento, egoísta y no sé cuántas cosas más. A Messi y Mbappé les aman incondicionalmente desde hace quince días, con cinco y tres goles como han marcado, pero veremos qué ocurre la semana que viene. Y a Lamine le salvó que jugó pocos minutos en el primer partido, pero ya le asaltaron con algunas sospechas. Y es que los amores del fútbol son así de locos; pasan del amor al odio y del odio al amor en cuestión de horas, las que transcurren entre un partido y otro. Olas de pasión y giros caprichosos, que realmente solo dependen de los goles, y de las victorias y las derrotas. Todo lo demás cuenta bastante poco, por muchas motivaciones que busquemos.

El día del inicio del Mundial el diario francés Le Monde le dedicó un largo y sesudo análisis a Mbappé y a su supuesto problema de empeoramiento de imagen en Francia. Al periodista se le ocurrieron hasta nueve razones por las que su imagen era controvertida. Porque es pretencioso y distante, y no humilde y auténtico como Zidane. Porque es un individualista que no juega para el grupo. Porque es frío y no es ese héroe romántico al que se ama a pesar de sus fallos. Porque no defiende, como le achacan en el Real Madrid. Porque no ganó la Champions con el PSG. Porque cobra sumas millonarias. Porque tuvo un conflicto contractual con el PSG. Porque criticó al partido de Le Pen. Porque le acusaron de violación en Suecia, aunque aquello no tuviera recorrido alguno. Y al periodista se le olvidó una razón más, la décima y quizá la más influyente, y es que el propio presidente de Francia, Emmanuel Macron, le presionó para que no fichara por el Madrid, como si tal fichaje fuera una traición a Francia.

Leo Messi y Kylian Mbappé, dos de los grandes protagonistas de este Mundial

Leo Messi y Kylian Mbappé, dos de los grandes protagonistas de este MundialAFP

Pero en realidad los amores locos son inexplicables. Porque también Messi es frío y gana sumas millonarias, pero no le han machacado por eso, ni tampoco por irse del Barça, y aunque siempre habló poco y no se metió en política, le organizaron un buen lío en Argentina cuando fue a visitar a Trump como parte de sus obligaciones por ganar la liga americana con el Inter de Miami. Claro que algunos apagaron inmediatamente el incendio, cuando sacaron las fotos de Maradona con el dictador Fidel Castro. Y Lamine Yamal ya sabe lo que son las pasiones locas, con aquel lío que le montaron hasta por presentarse demasiado informal, con un gorro, en una rueda de prensa.

Cristiano Ronaldo es lo más parecido al héroe romántico del periodista francés, que juega cada partido como si le fuera la vida en ello, y se desespera, llora y muestra sus sentimientos cuando pierde y fracasa. Y algunos le amamos incondicionalmente por eso y porque sí, hasta nos hemos puesto a ver los partidos de Al-Nassr y la Liga Saudí, así son los amores locos. Pero despierta los mismos odios furibundos que el resto de las grandes estrellas, como volverá a comprobar si no marca de nuevo o Portugal fracasa. Si eso ocurre, demostrará, como Messi, Mbappé o Lamine, que para ser un astro del fútbol la resistencia psicológica es tan importante como la física, a prueba de amores locos.

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