Confundir afiliados con afiliaciones: el truco detrás de los 22 millones de Sánchez
Un mismo trabajador puede aparecer varias veces en las estadísticas, lo que eleva la cifra sin reflejar un aumento real de ocupados
Pedro Sánchez con la camiseta de España
Cuando Javier Ruiz en su programa de TVE –del cual no voy a hacer publicidad alguna– trató de engañar a la audiencia al decir que el precio de la gasolina estaba a 4 dólares en Estados Unidos, sabía perfectamente que estaba manipulando la información, porque si un periodista no sabe que en Estados Unidos el combustible no se mide por litros, sino por galones, entonces tiene otro problema más serio.
En cualquier país democrático, este señor tendría que haber sido cesado de forma fulminante por tratar de confundir a la audiencia con una noticia tan falsa como los billetes de 1.000 euros. No despedirle supone apoyarle, y apoyarle supone que desde el propio organismo se juega a no contar la verdad a los españoles, por supuesto con la aquiescencia de la Moncloa y de quien habita en ella. No olvidemos que esta es una televisión financiada con impuestos que pagamos los españoles y que en 2024 necesitó 1.200 millones de euros en subvenciones. Si cerramos TVE, nos ahorraríamos 1.400 millones de euros, cifra que posiblemente se alcance este año.
A partir de aquí, confundir adrede litros con galones para demostrar que la guerra está afectando más a los ciudadanos de Estados Unidos que a los españoles es pretender apoyar descaradamente a quien ha construido un discurso que pretende manipular a la opinión pública a favor del mayor mentiroso que hemos tenido al frente de nuestro país.
Por eso, cuando el presidente del Gobierno, antes de que se publicaran oficialmente las estadísticas de afiliación a la Seguridad Social, ya tiene grabado un vídeo con una camiseta con el 22 para referirse a que, por primera vez en la historia de nuestro país, hemos alcanzado los 22 millones de afiliados, vuelve a utilizar el método de Javier Ruiz: confundir a la opinión pública con un dato que no es veraz, porque habla de afiliados cuando en realidad está hablando de afiliaciones.
Carlos Herrera, en su programa matutino, lo explicaba de forma muy sencilla para su audiencia: «Imaginen ustedes un tertuliano de TVE que participa en cuatro programas diferentes, una vez a la semana en cada uno. Tiene cuatro contratos distintos, uno con cada programa, por los cuales cobra y está dado de alta en la Seguridad Social al menos cuatro veces y, por lo tanto, aparece cuatro veces en las estadísticas». Otro caso podría ser el de un autónomo que tiene un contrato a media jornada con una empresa que le llama cuando le necesita y que, a su vez, en sus horas libres factura servicios como autónomo. Esta persona está dada de alta dos veces y aparece tanto en la estadística de fijos discontinuos como en la de autónomos.
Así que tenemos a todo un presidente que, a sabiendas de que la información sí era correcta –es decir, que las afiliaciones a la Seguridad Social en la serie desestacionalizada superaron los 22 millones–, la utilizó de forma torticera al confundir a todos los que vieron el vídeo diciendo que eran afiliados cuando en realidad eran afiliaciones. De nuevo, nos volvió a mentir como lo que es: un auténtico mentiroso.
Por eso, y para que vean cómo se pueden manejar los datos en función de los intereses partidistas, hoy les voy a poner las tres series juntas para que veamos cómo han variado las afiliaciones en lo que va de año:
En la primera columna tienen la cifra que usó el presidente; en la segunda está la cifra más habitual y que usa la mayoría; y en la tercera está la cifra del último día del mes, que es la única que nos da afiliados y no afiliaciones.
La primera conclusión que podemos sacar es que la serie desestacionalizada es «sistemáticamente superior». Cuando el nuevo vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, defiende al Gobierno diciendo que se toman como referencia las cifras desestacionalizadas porque corrigen efectos puntuales como la Semana Santa –que el año pasado cayó en abril y este año en marzo– para eliminar ese impacto en la estadística, lo que está haciendo es admitir que el presidente «limpia» el efecto Semana Santa, pero lo usa sin aclararlo y, además, vuelve a confundir a todo el mundo entre afiliaciones y afiliados.
La cifra del último día de cada mes es la verdaderamente importante porque es la que nos da el stock real de afiliados, que, como podemos ver en el cuadro que he preparado, muestra una diferencia de 150.000 afiliados menos de los que contó el presidente.
Hay algo que llevo observando y que cada día me preocupa más desde el punto de vista político: el Gobierno marca su hoja de ruta y la sigue a conciencia. Pero lo más preocupante es que, cada día, como arma arrojadiza, utiliza la economía con mensajes claros como «vamos como un cohete», «el paro baja a niveles casi nunca vistos» o «hemos superado los 22 millones de afiliados», sabiendo que los datos económicos los maneja el INE –que proporciona las cifras que el Gobierno necesita–, que las cifras del paro las maneja el SEPE y que en esa estadística nunca se cuentan los casi 900.000 fijos discontinuos que están parados. Y ahora ha introducido en la ecuación las afiliaciones desestacionalizadas para apuntarse otro tanto con otra verdad a medias.
Pero la oposición calla y, por lo tanto, otorga, en lugar de plantear una batalla a cara de perro con datos oficiales que están manipulados, porque la realidad es que afiliados son a afiliaciones lo que litros son a galones.
Nos están manipulando la información económica y no estamos planteando una batalla contra ello, y eso hace que el Gobierno se crezca en su discurso sobre la economía. Y lo peor es que va ganando la batalla.