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El ex presidente de Indra, Ángel Escribano.

El ex presidente de Indra, Ángel Escribano, en una entrevista con El Debate.Thorun Piñeiro

Declaraciones a El Debate

Ángel Escribano: «Trabajé como un negro y dimos la vuelta a Indra, pero había otros intereses»

Tras un año y tres meses en el cargo, Ángel Escribano dejó de ser presidente de Indra el pasado Jueves Santo, después de que el Gobierno, a través de la SEPI -principal accionista de la compañía, con el 28 % de las acciones-, le dijese que, o se iba, o se acabaron los contratos para su empresa familiar, Escribano, especializada en estaciones de armas de control remoto.

Unos días después de aquello, hablamos con él por teléfono y nos cuenta su visión.

—¿Cómo se encuentra, después de los acontecimientos vividos estos días?

—Estoy bien. De vacaciones. Un poco de relax.

—¿Volverá a coger la bici, a la que es tan aficionado, o a correr?

—Por ahora a correr, que es más sencillo que la bici.

—¿Se reincorporará luego a Escribano, a su actividad habitual antes de su llegada a Indra?

—Espero poder reincorporarme en algún sitio; no ser un parado.

—Conociendo su capacidad de trabajo, seguro que está de nuevo al pie del cañón en cuanto descanse un poco.

—Sí. En cuanto pueda, ahí estaré de nuevo. Ahora quiero estar una o dos semanas desconectado de la vorágine, y, luego, ya seguiré.

—Su situación los últimos meses ha sido dura.

—Los periodistas sabréis, que sois los que os habéis encargado entre todos de contar las cosas. Unos me han dado más caña, otros menos, pero lo que nadie podrá decir es que no lo he hecho bien, y que no he trabajado como un negro para esta compañía. Le hemos dado la vuelta a Indra con el apoyo de los empleados, el mundo financiero y los sindicatos. A ver en qué compañía del Ibex 35 los dos sindicatos mayoritarios escriben cartas a favor de su presidente.

—Usted fue nombrado presidente en enero de 2025. En este año los ingresos han crecido un 13 %, hasta alcanzar los 5.457 millones de euros; los beneficios han aumentado un 57 %, hasta los 436 millones, y la compañía ha pasado de valer en Bolsa 3.000 millones de euros a 10.000 millones -ahora está en torno a 8.600 millones, tras la última bajada-.

—La realidad es que el mercado se ha comportado muy bien. La acción ha llegado a estar a más de 60 euros. Lo que hay es inamovible.

—Usted creía de cabo a rabo en convertir a Indra en un campeón de defensa nacional al nivel de los campeones europeos. Los accionistas y sus representantes en el consejo de administración le han apoyado hasta el final.

—Es un proyecto que veo posible, que se puede hacer. Otra cosa es que haya otros intereses.

—¿Cuándo ve que su situación empieza a torcerse dentro de la compañía? En el consejo de administración de diciembre todos los miembros, incluida la SEPI, votaron a favor de su continuidad y de la fusión de Indra con Escribano.

—Cuando SAPA (Sociedad Anónima Placencia de las Armas) se mete por medio. La familia Aperribay -los dueños de SAPA, empresa vasca de defensa, tercer principal accionista de Indra con el 7,94 % de las acciones- empezó a mostrarse contraria a la operación y se fastidió.

—Y entonces la SEPI se puso también en contra.

—Les convencieron, y ya está: no pasa nada. Como dijeron ellos ayer en un periódico, se pusieron en contra y punto. Iván Redondo -ex jefe de gabinete de Pedro Sánchez-, que trabaja para SAPA y Santa Bárbara, y ya está. Liaron una con mentiras, calumnias y trampas en contra mía, y ya está: yo estoy fuera y ellos dentro. No hay problema. La vida es así.

—Se torció todo a partir de enero, porque en diciembre estaba encarrilado.

—En diciembre no había conflicto de interés ni nada de nada, hasta que SAPA se ha salido con la suya. La familia Aperribay no parece que esté en una buena situación económica. Venden, no llega, 50 millones de euros al año, y ganan 300.000 euros al año. A algo se dedicarán, pero se ve que a la prensa no le interesa investigar sobre eso.

—Se va con la idea de que ha hecho bien su trabajo.

—Sí, pero esta familia está destruyendo... E Iván Redondo, que es un mercenario, trabajando para Santa Bárbara para conseguir contratos e intentando fastidiar a España -Santa Bárbara es propiedad de la estadounidense General Dynamics-. Eso ya es otra liga. A eso no se puede jugar. Lo que me queda es que algún día alguien lo investigará y alguien dará con sus huesos en la cárcel.

—¿El consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, ha estado a su lado o en contra?

—No sé dónde ha estado. Creo que quizá ha estado beneficiándose de no estar en ningún sitio, o de lo que más le interese. Ya no puedo hablar mucho más. No quiero hacer mucho ruido, ni hablar.

—La última pregunta: ¿venderán su 14,3 % de acciones de Indra, que les mantiene como segundos principales accionistas, o seguirán y pedirán un segundo asiento en el consejo de administración -de momento solo tiene asiento su hermano, Javier Escribano-?

—No lo sé. Hay que decidirlo. Lo veré con mi hermano.

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