El empresario Julio Martínez Martínez, este jueves en el Senado
'Caso ZP'
El testaferro de Zapatero explora un pacto con la Justicia de la mano de su nueva abogada, una exfiscal de la Audiencia Nacional
Julito Martínez Martínez decidía romper con su letrado tras el levantamiento del sumario de la causa en la que está imputado, entre otras cuestiones, por el rescate presuntamente irregular de Plus Ultra
Julio Martínez Martínez, conocido popularmente como Julito, podría convertirse en un nuevo Víctor de Aldama, en el marco de la causa que se sigue, en la Audiencia Nacional, por el dudoso rescate de la aerolínea Plus Ultra, que ya se ha convertido por la dimensión de las evidencias encontradas por la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) en el 'caso ZP', ya que implica de lleno al ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en una trama de lavado de dinero procedente del chavismo de Venezuela.
Tras el levantamiento del sumario judicial, a cargo del juez José Luis Calama, Martínez decidía cambiar de abogado para fichar a una ex fiscal de la Audiencia Nacional, María Dolores Márquez de Prado, experta en pactos, con la que podría abrirse a 'tirar de la manta'.
No en vano Márquez de Prado, mujer del ex magistrado Javier Gómez de Liaño, es una de esas ex fiscales de línea dura -del grupo de las 'indomables' en la lucha contra la guerra sucia de los Gal- y penalista con gran experiencia en causas derivadas de la corrupción que ya ejerció la defensa de la mujer de Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias, en el 'caso Gurtel' que, por lo tanto, podría apostar para Martínez por una línea combativa contra sus ex compañeros de andanzas, aportando información sensible y consensuada de la mano de la Fiscalía.
Así las cosas, una vez que esta semana se han conocido los detalles de la operativa que seguía la trama internacional de blanqueo de capitales, en la que José Luis Rodríguez Zapatero ejercería un «liderazgo» en la sombra, Julito Martínez, considerado su escudero, decidía poner fin a su relación profesional con Bernardo del Rosal, catedrático de Derecho Penal, quien había venido ejerciendo su representación procesal desde que fuera imputado, en diciembre de 2025.
Aunque la explicación oficial ha sido la existencia de «diferencias irreconciliables en la estrategia de defensa», tal y como hacía constar del Rosal en su escrito de renuncia ante el magistrado Calama, fuentes consultadas por El Debate apuntan, más allá de una decisión puramente técnica, a un giro de 180 grados en su planteamiento defensivo, ante la contundencia y cantidad de indicios que la UDEF ha puesto sobre la mesa del juez Calama.
El hecho de que este cambio se haya producido justo antes de la declaración de Zapatero, representado por el catedrático de derecho procesal Víctor Moreno Catena y cuyo futuro judicial depende, en gran medida, de la estrategia de cooperación que prepare su, hasta ahora, «amigo» Julito, apunta a un sálvese quién pueda entre loe miembros de la red transnacional.
Y es que Julito Martínez, empresario alicantino de 59 años y gran desconocido para el gran público, hasta hace unas semanas, se ha convertido en pieza clave de un puzle que podría tener repercusiones más allá de la Audiencia Nacional y de la causa por un rescate indebido, a una aerolínea con un solo avión y ruta directa entre Madrid y Caracas, de la mano de los Servicios de Inteligencia de los EE.UU. que han estado colaborando en las ramificaciones españolas de este caso, desde hace más de dos años.