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El presidente del Gobierno, este viernes en Tivat, Montenegro

El presidente del Gobierno, este viernes en Tivat, MontenegroEFE

Su mayor preocupación

Sánchez intenta evitar una citación como testigo en el caso Leire que le ronda cada vez más

El presidente comparece de manera inesperada desde Montenegro para negar que conociera o se le informara sobre sus «andanzas». Anticorrupción ya ha pedido que testifique la presidenta del PSOE

La declaración institucional sin preguntas y con teleprónter en la Moncloa es, desde hace tiempo, la forma de comparecencia más habitual de Pedro Sánchez. Sin embargo, este viernes el presidente del Gobierno hizo una excepción y ocurrió lo inesperado. Cuando se disponía a entrar en la reunión de la Cumbre UE-Balcanes Occidentales que se celebraba en Tivat, Montenegro, Sánchez se paró ante los periodistas y empezó: «Bueno, varias cositas que quería apuntar».

Ni siquiera hizo falta que la prensa le preguntase por el sumario del caso Leire. Se arrancó él mismo: «Decir, en primer lugar, que desde luego las informaciones que se han conocido durante estos últimos días nos llenan de decepción, preocupación e indignación. Y a mí también. Nunca he conocido ni nunca se me ha informado sobre las andanzas de la señora Leire Díez. Y si no se ha hecho es precisamente porque nunca las hubiera tolerado. Quiero ser absolutamente rotundo, que los ciudadanos y ciudadanas no tengan ninguna duda al respecto», afirmó de corrido. Después estuvo cerca de 20 minutos respondiendo las preguntas de los periodistas y dando otros titulares: la directora general de la Guardia Civil tiene su «confianza y apoyo», el PSOE está estudiando el sumario para decidir si se querella contra la fontanera, no habrá superdomingo electoral y con Junts la interlocución está «rota», pero el Gobierno está trabajando para «reconstruirla».

El presidente acudió ayer al rescate de la credibilidad de su partido y de la suya propia después de una semana de lluvia ácida en forma de whatsapps, conversaciones e informes de la UCO sobre la cloaca del PSOE. Revelaciones con afectación de varios órganos vitales del sanchismo: la Moncloa, la Gerencia del PSOE, la Presidencia del PSOE, el PSC, la Dirección de la Guardia Civil, el Ministerio del Interior y la Fiscalía General del Estado. Demasiados como para pretender cargárselo todo a Santos Cerdán y Leire Díez.

La exmilitante socialista Leire Díez

Leire DíezEuropa Press

El objetivo de Sánchez no era solo respaldar a Mercedes González después de quedar acreditado que la directora de la Guardia Civil mintió, que de su defensa y exculpación ya se había encargado horas antes Fernando Grande-Marlaska. Tampoco era solo defender que su Gobierno es «íntegro» y su partido «limpio», como lo hizo. El objetivo de su comparecencia era, sobre todo y ante todo, evitar ser llamado a declarar como testigo por el juez Santiago Pedraz, que es lo que verdaderamente preocupa al presidente y a su equipo. Un testigo tiene obligación de decir la verdad.

El entorno de Sánchez sigue defendiendo que en el sumario no hay nada que indique que conocía la trama, sino simples alusiones indirectas de terceros al «one». Como cuando Leire Díez escribe al expresidente de la SEPI Vicente Fernández: «Ayer le dijo el one a S (Santos Cerdán) que me dijera que estoy haciendo un trabajo enorme y que no me venga abajo». Sin embargo, la UCO ha puesto por escrito en este sumario: «La referencia al 'one' se considera que solo podría estar efectuada al presidente del Gobierno y secretario general del partido».

Cristina Narbona por delante

Además, lo sucedido con la presidenta del PSOE juega en su contra. Este viernes, la Fiscalía Anticorrupción dio un paso muy significativo al pedir al magistrado instructor de la Audiencia Nacional que llame a declarar como testigo a Cristina Narbona (no podría ser de otra manera porque es diputada y, por tanto, aforada ante el Tribunal Supremo). Lo hizo después de que el jueves trascendiera un intercambio de WhatsApps que la presidenta del PSOE mantuvo con Leire Díez el 24 de abril de 2024, el día en que Sánchez se borró de la circulación cinco días tras la imputación de su mujer.

En esa conversación quedaba de manifiesto que Cerdán había puesto al corriente a Narbona. Díez le habló de «reconducir» los ataques al presidente, dar «ayuda cualificada» y dar la vuelta al asunto «como un calcetín», y Narbona le contestó: «Se lo habías contado a Santos el otro día». Como contó El Debate el mismo jueves, esos mensajes de la presidenta del PSOE derribaban el último dique de contención de Sánchez. Detrás de ella, él.

Esta vez sí, Ferraz reaccionó con inmediatez a la petición de Anticorrupción; señal de que el agua va alcanzando el único despacho que hay por encima del de la presidenta del partido: el de su secretario general. «Máxima tranquilidad. Cristina Narbona ya ha dado explicaciones sobre estos hechos y el Partido Socialista no tiene nada que ocultar. Nuestro único interés es que se esclarezca la verdad cuanto antes (…). Pleno respaldo a Cristina Narbona y plena colaboración con la Justicia», sostenían los socialistas en un comunicado enviado el viernes por la tarde en el que, además, recordaban que la última palabra sobre esa citación la tendrá el magistrado.

En el Gobierno se resisten a pensar que Pedraz vaya a llamar a testificar al presidente si alguna de las partes lo solicita. Ayer, el ministro Félix Bolaños insistía en una entrevista en COPE: «No hay nada en el sumario que acredite que el presidente conocía nada». Pero es que la ruleta no se ha detenido, sino que sigue girando: el secreto del sumario no se ha levantado en su totalidad, sino parcialmente, y, además, el juez continúa ordenando diligencias. El jueves, Pedraz solicitó al PSC y al PSOE los movimientos bancarios de sus cuentas en los ejercicios de 2024 y 2025, así como informes fiscales a Hacienda en ambos casos. Y además de decidir sobre la citación de Narbona, también tendrá que hacerlo sobre otra veintena de testigos que pide Anticorrupción. Entre estos últimos, el general jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil y los dos anteriores máximos responsables de la UCO: Rafael Yuste y Alfonso López Malo.

Cuando Mariano Rajoy fue citado a declarar como testigo en el juicio contra la Gürtel en la Audiencia Nacional, el entonces líder de la oposición y hoy presidente fue implacable: «Su imagen declarando hoy en la Audiencia Nacional quedará para siempre en la retina de los españoles, una imagen que resume seis años de un gobierno irresponsable ante la corrupción. Señor Rajoy, presente su dimisión ante el Rey esta misma mañana», le exigió.

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