Seguridad social: tres déficits oficiales, solo uno verdad y ninguno publicado
España lleva años gestionando su déficit público con una transparencia de doble velocidad
Cada día es más difícil entender las cuentas públicas de este país. Lo que voy a contarles hoy es verdad, pero depende del color con que se mire.
¿Cuánto pierde la Seguridad Social cada año? Depende de a quién le preguntes.
Si le preguntas al Ministerio de Elma Saiz, la respuesta es 1.997 millones. Si le preguntas a la Intervención General del Estado, el organismo que elabora las cuentas que España, la respuesta es 5.580 millones para el conjunto de los Fondos de la Seguridad Social, pero aquí viene una excepción contable que se incluyen los resultados del SEPE y de FOGASA, por culpa de Bruselas, pero si le quitamos los resultados positivos del SEPE y FOGASA, el resultado es negativo en 8.262 millones.
Con que dato quieren quedarse… pues a escoger toca: pueden quedarse con el dato de Elma Saiz, entonces 1.997 millones, o pueden quedarse con el datos que la IGAE prepara para Eurostat y la Comisión Europea, entonces 5.580 millones, o pueden quedarse con la de la IGAE, pero sin meter a otros organismos para que la cifra mejore, pues entonces son 8.262 millones.
Así que vamos a ver por qué pasa todo esto. El Ministerio de Elma Saiz utiliza una manera de contabilizar que es la Contabilidad Presupuestaria, que mide lo que entra y sale de la Seguridad Social. La IGAE usa la que le pide Bruselas, aquí pasa lo mismo que con el IPC que se usa para España y el IPCA que se usa para medir la inflación para Bruselas y el BCE. Todo es oficial pero los resultados son completamente distintos.
En la contabilidad que el Ministerio publica, pedir dinero prestado cuenta como ingreso
De acuerdo con el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones el déficit de la Seguridad Social es de 1.997 millones, pero siguiendo el método de Bruselas es de 8.262 millones que es 4 veces superior. La diferencia de 6.265 millones no aparece explicada en ningún documento público. No hay nota de prensa, no hay rueda de prensa, no hay informe que diga por qué el mismo organismo tiene déficits tan distintos según quién lo mida.
Aquí tienen los datos oficiales del Ministerio y de la IGAE:
Pero hay más cosas llamativas que merecen la pena revisar. En la contabilidad que el Ministerio publica, pedir dinero prestado cuenta como ingreso. Sí, mis queridos lectores, en 2025 la Seguridad Social recibió 10.137 millones en préstamos y deuda y ese dinero entra dentro de los ingresos y, por lo tanto, reducen el déficit que publica el Ministerio, en cambio, en la Contabilidad Nacional, no entra y no lo hace porque Europa y cualquier economista sabe, que endeudarse no es ingresar, es financiar el problema. Eliminar esa partida de los ingresos es una de las principales razones que hace que el déficit sea cuatro veces mayor.
La segunda diferencia está en las cotizaciones sociales. La contabilidad del Ministerio registra 176.918 millones en cotizaciones, en cambio la Contabilidad Nacional de la IGAE registra 212.999 millones, esta diferencia de 36.081 millones no responde a más recaudación real sino a un concepto llamado cotizaciones imputadas. Estas son las cotizaciones que el Estado debería pagar como empleador de sus propios funcionarios, pero que nunca pasan por caja, no se ingresan, no se transfieren, simplemente se apuntan.
Eso sí, Bruselas exige que la contabilidad nacional las compute como ingreso de la Seguridad Social y a la vez como gasto en prestaciones equivalentes. El efecto neto sobre el déficit es nulo, pero infla tanto los ingresos como los gastos en más de 36.000 millones, haciendo que las cifras de la contabilidad nacional parezcan mucho mayores que las presupuestarias, aunque midan lo mismo.
Debido a todo ello, tenemos lo que se podría decir un gobierno que maneja dos termómetros, puede elegir cuál enseñar según la temperatura que quiera mostrar.
A Bruselas le muestra el termómetro de la Contabilidad Nacional porque lo exige, lo mismo que el IPCA del INE, pero a los ciudadanos les muestra el de la contabilidad presupuestaria porque marca menos grados.
El resultado es que España lleva años gestionando su déficit público con una transparencia de doble velocidad: máxima exigencia para los organismos europeos, mínima explicación para los contribuyentes que financian el sistema. El marrón perfumado del artículo anterior tiene ahora otro componente más, no solo se amaña el tamaño del agujero con transferencias, sino también la forma de medirlo.
No hay nota de prensa, no hay rueda de prensa, no hay informe que diga por qué el mismo organismo tiene déficits tan distintos según quién lo mida
Lo peor de todo, no es solo que tengamos varias varas para medir lo mismo, sino que Bruselas y Eurostat lo saben y saben que el déficit no es de 5.580 millones en la Seguridad Social, sino que a ese déficit oficial que se tragan hay que sumarle el superávit del SEPE (2.347 millones), el superávit de FOGASA (335 millones) y las Transferencias corrientes (47.766 millones) y, por lo tanto, la cifra oficial para Bruselas y para su Agencia Estadística es que el déficit real de nuestros sistema que paga las pensiones es de 56.028 millones.
Si volvemos al título del artículo, resulta que tenemos tres déficits oficiales, pero solo uno es verdad y no es ninguno de los publicados oficialmente.
Esto lo saben en la Comisión Europea y en Eurostat y, al no exigir una reforma de nuestro sistema, esto les convierte en cómplices de lo que pase. Al hacer la vista gorda y mirar hacia otro lado, lo que están es autorizado a Sánchez y a su Gobierno a continuar con sus desmanes económicos.
La Seguridad Social está al borde de la quiebra y se llevará al país por delante.