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Análisis económicoJosé Ramón Riera

La Seguridad Social: 53.000 millones para tapar un agujero en las pensiones que oficialmente no existe

Podemos taparnos los ojos y pensar que no tenemos ningún problema y que esto se puede sostener, lo cual significa que cuando el problema explote ya no habrá vuelta atrás

El gobierno no para de presumir de que la recaudación récord de la Seguridad Social es lo que les permite enviar unas cifras a Bruselas que demuestran que la situación económica de nuestra economía marcha como un cohete. Pero la verdad es que nunca ningún gobierno hasta ahora había necesitado enviar 53.000 millones en transferencias del Estado para que la Seguridad Social no se haya hundido en las profundidades marinas.

En 2025 la Seguridad Social recaudó 176.918 millones en cotizaciones, la cifra más alta de su historia. Las cotizaciones sociales no paran de crecer y no tanto porque cada día haya más gente trabajando, sino porque las subidas de salarios provocadas por la inflación llevan directamente a estas cifras tan impresionantes de ingresos.

Por otro lado, se pagaron en prestaciones sociales 235.067 millones, lo cual por diferencia entre ingresos y gastos lleva a una diferencia de 58.149 millones, que es el agujero que la Seguridad Social tiene por si sola, incluso antes de tener que contabilizar los 4.539 millones que cuesta gestionar los ingresos y los gastos.

En definitiva, la Seguridad Social tiene un déficit en 2025 de déficit 62.688 millones, este dato se ponga como se ponga el gobierno y Elma Sáiz es la pura realidad de este Organismo.

¿Cómo se pasa de un déficit real de 62.688 millones a uno oficial de 1.997?

Pues de verdad con un mecanismo tan sencillo como a la vez muy preocupante. El Estado puede financiar a la Seguridad Social de dos maneras, o bien mediante préstamos, que generan una obligación de devolución y computan como deuda explícita, o mediante transferencias corrientes, que no se devuelven, se contabilizan como gasto y desaparecen de la discusión o por lo menos la dificulta.

En 2025, al igual que los gobiernos anteriores, aunque estos con un déficit mucho menor, eligió el modelo de siempre que no es otro que las Transferencias corrientes, claro que este año sumaron 52.990 millones, un 10,1 % más que en 2024. El dinero se envía mes a mes y así se tapa el agujero, y el déficit oficial que se presenta a Bruselas y a los medios de comunicación, se reduce hasta 1.997 millones que es algo que, si solo te lees las Notas de Prensa, hasta parece muy razonable.

Esto es lo que en cualquier lugar del mundo se llama contabilidad creativa.

Y por si esto no fuera suficiente, resulta que los datos no cuadran. El nuevo ministro de Hacienda presentó un déficit consolidado de la Seguridad Social de 5.580 millones, por otro lado, la ministra Elma Sáiz y su Secretaría de Estados de Seguridad Social y Pensiones, eso sí, con carácter provisional, presentó una cifra de 1.997 millones, como pueden ver el cuadro que los he preparado, total 3.587 millones de diferencia entre dos ministerios del mismo gobierno, sin que nadie se haya molestado en explicarlo.

Cómo todos ustedes pueden imaginar el dinero enviado en Transferencias corrientes, no salen de la nada. La Administración General del Estado cerró 2025 con un déficit de 33.178 millones. Si de ese mismo presupuesto salieron 52.990 millones hacia la Seguridad Social, la calculadora es brutal, el resto de la administración central tuvo que generar un superávit de casi 20.000 millones, algo que es muy difícil de explicar si sabemos que el gobierno tuvo que endeudarse y mucho. Según el Banco de España, la deuda bajo el Protocolo de Déficit Excesivo creció en 72.926 millones en 2025 y según el Tesoro Público esa cifra a llegó 75.889 millones, escojan ustedes la cifra que quiera, pero eso es lo que costó mantener el sistema durante un año.

Todo esto lo explico porque está cada día está más claro que este gobierno va a dejar al que venga varios problemas tremendamente preocupantes, cuentas que no cuadran, transferencias que tapan agujeros, y una deuda que crece cada año para financiar un sistema que no se sostiene, vamos un marrón perfumado.

La Seguridad Social tiene un déficit estructural de más de 62.000 millones anuales que no va a desaparecer sin una reforma en profundidad del modelo de pensiones, cada año que pasa es un año más de deuda acumulada que algún día tendremos que pagar.

Ya he hecho varias veces la pregunta ¿hay alguien políticamente valiente y con capacidad para hacer esta reforma antes de que no quede otra solución? Porque si esperamos, la solución será nefasta para los pensionistas.

Podemos taparnos los ojos y pensar que no tenemos ningún problema y que esto se puede sostener, lo cual significa que cuando el problema explote ya no habrá vuelta atrás y nos encontraremos peor que los griegos, que sufrieron 13 bajadas de las pensiones entre 2010 y 2018.

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