Empieza el examen
«La estabilidad ya no dependerá únicamente de la acción del presidente, sino también de la capacidad de ese equipo para absorber tensiones y evitar que las discrepancias acaben trasladándose a la acción de gobierno»
El nuevo Gobierno andaluz abre una etapa inédita en la política autonómica. No porque el Partido Popular haya necesitado un acuerdo para seguir al frente de la Junta, sino porque ese acuerdo obliga ahora a convivir dentro del mismo Consejo de Gobierno a dos partidos con sensibilidades y prioridades diferentes. La incógnita no reside tanto en el pacto como en su funcionamiento.
Juanma Moreno ha querido despejar esa incertidumbre desde el primer momento. La composición del Ejecutivo evidencia que el presidente ha diseñado una estructura en la que el peso político del Partido Popular continúa concentrado en las áreas estratégicas y en los dirigentes de su máxima confianza. El acceso de Vox al Gobierno supone un cambio evidente respecto a la pasada legislatura, pero el organigrama también deja claro que Moreno pretende mantener intacta la identidad política que ha definido su acción de gobierno durante los últimos años.
Ese equilibrio será puesto a prueba desde el primer día. Las competencias asumidas por Vox, especialmente aquellas vinculadas al ámbito de Justicia y a determinadas materias relacionadas con la violencia sobre la mujer, situarán a la coalición bajo un escrutinio permanente. No bastará con que exista un acuerdo de investidura o un reparto de responsabilidades; será la gestión diaria la que determine si ambas formaciones son capaces de ofrecer una imagen de estabilidad o si las diferencias terminan imponiéndose sobre los objetivos comunes.
También resulta significativa la decisión de reforzar el papel de dirigentes con un amplio recorrido institucional. La promoción de Antonio Sanz como una de las piezas clave del nuevo Ejecutivo responde a la voluntad de consolidar un núcleo de dirección política experimentado, capaz de coordinar un Gobierno necesariamente más complejo que el de la anterior legislatura. La estabilidad ya no dependerá únicamente de la acción del presidente, sino también de la capacidad de ese equipo para absorber tensiones y evitar que las discrepancias acaben trasladándose a la acción de gobierno.
Desde Córdoba, el nuevo Ejecutivo ofrece además una lectura especialmente relevante. José Antonio Nieto asume la Consejería de Inteligencia Artificial, Desarrollo Digital y Administración Pública, un departamento llamado a desempeñar un papel decisivo en la modernización de la Junta durante los próximos años. La digitalización de los servicios públicos, la implantación de nuevas tecnologías y la simplificación administrativa marcarán buena parte de la competitividad futura de Andalucía.
De todas maneras, las legislaturas no se juzgan por la distribución de los despachos ni por el equilibrio interno entre socios de gobierno. Se valoran por los resultados. Si la nueva estructura diseñada por Juanma Moreno consigue preservar la estabilidad institucional, impulsar las reformas comprometidas y mantener el ritmo de transformación económica de Andalucía, el modelo habrá demostrado su eficacia. Si, por el contrario, las diferencias internas terminan condicionando la gestión, ninguna ingeniería política será suficiente para ocultarlo. Ese será, desde ahora, el verdadero examen del nuevo Gobierno andaluz.