Un prevaricador en la Moncloa
El periodismo está para denunciar los abusos del poder y el caso de David Sánchez es una manifestación más de ese tipo de abusos. Y El Debate ha cumplido con su deber dando a conocer un caso que otros medios intentaron tapar como forma de agradar al sanchismo
Ha hablado la Justicia y David Sánchez Pérez-Castejón ha sido condenado a nueve años de inhabilitación por un caso de prevaricación. La respuesta del Gobierno será la previsible: lawfare, injusticia, todo lo que se quieran imaginar. Y quien le dio el puesto, Miguel Ángel Gallardo, a dieciocho años. Otro socialista condenado.
Mientras se deliberaba sobre su sentencia, David Sánchez estaba en la Moncloa tocando el piano, como hemos contado en este periódico. Que es otro asunto del que habrá que ver cómo se resuelve. Porque este prevaricador es residente fiscal en Portugal, pero vive en la Presidencia del Gobierno del Reino de España. Ya sabemos que Hacienda no se dio mucha prisa en investigar a Julito Martínez, el testaferro de Rodríguez Zapatero, a pesar de que no presentó su declaración de la renta cuatro años consecutivos. Si usted o yo nos retrasamos un día, lo estamos pagando décadas. Habrá que ver ahora cuándo tiene a bien Hacienda empezar a investigar la residencia de David Sánchez en España.
Lo cierto es que el caso de David Sánchez fue revelado por Alejandro Entrambasaguas en El Debate. Muchos lo despreciaron informativamente, pero aquí está: una condena por la Audiencia Provincial de Badajoz. No ha sido condenado a cárcel y me parece muy bien. No creo que los hechos ameritaran pena de prisión. Pero la condena demuestra la concepción que tiene Pedro Sánchez del poder: un instrumento para su uso y disfrute. Lo demostró con su mujer haciendo negocios desde la sede de la Presidencia y lo sigue demostrando con el uso abusivo de los aviones de la Fuerza Aérea para su disfrute personal en viajes privados. Todo está a su servicio.
El periodismo está para denunciar los abusos del poder y el caso de David Sánchez es una manifestación más de ese tipo de abusos. Y El Debate ha cumplido con su deber dando a conocer un caso que otros medios intentaron tapar como forma de agradar al sanchismo. En la hora de la verdad, el periodismo libre se ha impuesto.