Así fue (o no)Mariano Rajoy

Hay que tener buen humor

Gracias a las autoridades por la atención que me han prestado en este Mundial. La pena es que tantos esfuerzos dedicados a glosar mis virtudes les hayan distraído de otras cuestiones

Estamos en la final del Mundial. Hemos vencido a Francia en las semifinales. Eran los favoritos de todos: medios de comunicación, casas de apuestas, el mundo del fútbol en general... apostaban por Francia y no lo hacían sin razones. Francia es un excelente equipo, con una delantera extraordinaria. Lo sabíamos y lo han vuelto a demostrar en este Mundial. Habían jugado seis partidos y los ganaron todos, nada que nos pueda sorprender viendo su palmarés en los últimos años. Se proclamó campeón del mundo en 2018, en 2022 jugó la final que perdió contra la selección argentina y además hoy ocupa la primera posición del ranking FIFA. No jugó mal y, sin embargo, perdió. Qué le vamos a hacer.

El papel de la selección española en este Mundial está siendo sobresaliente. Por segunda vez en la historia de los Mundiales alcanzaron la final. Ya lo hicimos en 2010 en Sudáfrica. Ganamos. Volvemos en 2026 en Estados Unidos. Esto no se lo regaló nadie a la selección. Recordemos que la fase final del Mundial la empezaron 48 equipos y la clasificatoria nada menos que 211 selecciones mundiales. España ya está entre los dos primeros. Ya les gustaría a muchos.

Luis de la Fuente ha llevado a cabo una extraordinaria labor. Los jugadores lo están haciendo muy bien, dándolo todo después de una temporada muy dura en la que se vieron obligados a intervenir en un sinfín de partidos. Ahora nos cuentan que Infantino va a estudiar que en 2030 participen en el Mundial 64 selecciones. No sabemos si habrá hoteles suficientes para todos. Puestos a ello, que lo hagan los 211 países que comenzaron la fase clasificatoria.

Ahora hay que concentrarse en la final. Argentina o Inglaterra. ¿Cuál nos gusta más? A mí, ninguno. Además, mis preferencias son irrelevantes, así que no vamos a perder el tiempo. Jugaremos contra el que gane. Será difícil, como siempre, para nosotros y para cualquiera de ellos. ¿Qué hay que hacer? Lo que diga el entrenador y puedan los jugadores. Son de fiar, como lo han demostrado, así que tranquilidad y vida relajada dentro de lo que cada uno pueda hasta el domingo. Allí nos veremos. Lo deseo fervientemente. Por mí y por ustedes. Nos gusta el fútbol. Pretendemos seguir aquí con nuestra selección unos cuantos años. Deseamos fervientemente que España consiga siempre la victoria. No que gane el mejor, como prefiere –así lo afirma– él.

Gracias a todos por continuar leyéndome. Aún nos quedan unos días. Gracias también a los que me encuentro por la calle, sobre todo ayer y hoy. Hay que tener buen humor para saludarme a mí. Y, de manera especial, gracias a las autoridades por la atención que me han prestado en este Mundial. La pena es que tantos esfuerzos dedicados a glosar mis virtudes les hayan distraído de otras cuestiones. Son estas las que importan a los españoles, las que están en la mente de todos, las que preocupan a la gente y debían ocupar a esas autoridades. Nada de esto son minucias. Sin embargo, les interesa más chivarse a un ministro extranjero o hacer una reverencia a un primer ministro para provocar ruido, distraer la atención, alborotar y todo para que no se hable de lo que estamos viviendo. Ellos no piden perdón por nada. Eso, por lo visto, siempre les toca a otros. Ustedes ya saben cómo soy y lo que pienso. ¡Viva España! Hemos ganado una vez más.

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