Presidente, Begoña irá a Londres en vuelo regular ¿verdad?
Esta historia del permiso judicial para asistir a la graduación de su hija nos ha generado otro interés. Hay que ver cómo les gusta a los socialistas que defienden la educación pública enviar a sus hijos a centros de enseñanza privados
Desde el primer momento en que el juez Peinado retiró el pasaporte a Begoña Díaz yo anticipé a mi entorno lo que ha sucedido. Que me parecía que no había ninguna justificación para que se lo devolviesen para ir a la cumbre de la OTAN en Turquía, pero sí para ir a Londres a la graduación de su hija.
Cómo muy bien dijo en El Debate al pasado sábado el embajador Inocencio Arias, en su artículo La cumbre de la OTAN y el viaje de Begoña, «la señora de Sánchez no ha asistido a cuatro de las seis cumbres de la OTAN, lo que me sume más en la angustia: ¿por qué tal ansiedad ahora?». El papel de las consortes en esas cumbres es inexistente. Y por más que Sánchez se empeñe en ello, su mujer no es primera dama ni nada que se le parezca. En España no hay más que una primera dama que es la Reina. Punto.
En cambio, sí tenía sentido un gesto de gracia para poder asistir a la graduación de su hija. Algunos me han preguntado si me devolverían a mí el pasaporte en un caso así si el juez me lo hubiera quitado. Yo sólo sé que sí hay otros casos en los que un juez ha devuelto temporalmente el pasaporte a un padre para asistir a la graduación de la niña en Inglaterra.
Conozco un poco al sustituto del juez Peinado que ha tomado esta decisión. Es el juez Antonio Viejo con cuya familia también he tratado. Es un magistrado de trayectoria intachable que ha sido decano de los jueces madrileños entre 2014 y 2018 y que sirvió como secretario general de la Administración de Justicia en el Ministerio de Justicia siendo presidente del Gobierno… ¡Pedro Sánchez! Entre 2018 y 2020. Así que el Equipo Nacional de Opinión Sincronizada que se ha apresurado a volver a hablar de la lawfare haría bien en pararse a mirar sobre quién están desbarrando.
Esta historia del permiso judicial para asistir a la graduación de su hija nos ha generado otro interés. Hay que ver cómo les gusta a los socialistas que defienden la educación pública enviar a sus hijos a centros de enseñanza privados. Yo defiendo la educación privada, pero tengo a mi hija menor estudiando en la Carlos III. Y tiene derecho a ello por su expediente y porque yo lo pago con mis impuestos. Aquí Sánchez tiene la misma coherencia que Pablo Iglesias que manda a sus hijos a un centro privado. Y que tantos otros ministros socialistas. Siempre recuerdo la excepción de esa regla: José María Maravall, ministro de Educación con Felipe González. Cuando le nombraron tenía a sus hijos en el Instituto Británico y los cambió a un colegio público para demostrar coherencia. Busquen coherencia ahora en un solo miembro del Gobierno. Ya entonces otros ministros socialistas que tenían a sus hijos en ese mismo Instituto Británico, allí los dejaron.
Pedro Sánchez está teniendo más éxito que ese señor con el que habla todos los días, José Luis Rodríguez Zapatero, en ocultar la vida de sus hijas. Yo no niego que tienen derecho a ello, pero las actuaciones de su madre les han puesto en el disparadero. En el caso de las hermanas Rodríguez Espinosa todo se fue al garete cuando se empeñaron en ir a la Casa Blanca al besamanos de Barck Obama. Ahí la presión de Moncloa no pudo hacer nada. Porque la transparencia norteamericana obligaba a que todas las fotos con el presidente en un acto oficial fuesen automáticamente públicas. Y ahí nació el mito de las góticas.
La duda que me queda ahora es cómo va a ir Begoña Gómez a Londres. Sospecho que Sánchez tendrá la tentación de ponerle un Falcon de la Fuerza Aérea a su servicio. No hay justificación posible para que lo use. Los que usaban con frecuencia la línea de Iberia entre Madrid y Londres hace unos veinte años se encontraban una y otro vez con la Reina Sofía a bordo. Si ella no usaba el Falcon, ¿por qué podría usarlo Begoña?
Quiero tranquilizar a la señora Gómez. Aunque ella no haya tomado un vuelo regular en los últimos ocho años, le aclaro que tendrá a su disposición el pabellón de autoridades y subirá al vuelo cuando ya esté todo el mundo sentado. Igual ya es un poco tarde y están vendidas las dos primeras filas, pero si le dan el asiento 1A y a sus guardaespaldas los asientos 1C, 2A y 2C –en business los asientos letra B quedan vacíos- estará bien resguardada de cualquier pasajero que sienta la tentación de acudir a soltarle una verdad.
Planifiquen el vuelo con urgencia. Porque presidente, Begoña irá a Londres en vuelo regular ¿verdad?