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HorizonteRamón Pérez-Maura

Nuestra Historia, la mejor atracción

Lo más notable, desde el punto de vista histórico, es que el guion está hecho con tanta inteligencia que no creo que nadie pueda sentirse ofendido sobre la visión que se da de nuestra Historia. En este caso, ni siquiera por lo que se dice de la Guerra Civil, que ya es difícil

Act. 02 jul. 2026 - 08:24

Tras muchas invitaciones no atendidas, he tenido por fin la ocasión de visitar Puy du Fou, el espectacular parque temático a las afueras de Toledo. Y me he quedado deslumbrado.

Como ya saben los más de 1,2 millones de españoles que lo visitaron el año pasado, y tantos otros en años precedentes, este parque a una hora de Madrid en coche ofrece representaciones de pasajes de la Historia de España protagonizados, entre otros, por el Cid, Cristóbal Colón y Lope de Vega además de un magno espectáculo nocturno, «El sueño de Toledo», con cientos de actores, caballos y otros animales sobre un enorme escenario en el que está reconstruida una réplica de la ciudad de Toledo y donde se repasan unos 1.500 años de Historia de España en aproximadamente 75 minutos en un anfiteatro que puede acoger a unas 6.200 personas. El día que fui yo, la semana pasada, éramos algo más de 5.800.

Lo más notable, desde el punto de vista histórico, es que el guion está hecho con tanta inteligencia que no creo que nadie pueda sentirse ofendido sobre la visión que se da de nuestra Historia. En este caso, ni siquiera por lo que se dice de la Guerra Civil, que ya es difícil.

Pero si la parte intelectual es muy, muy notable, no lo es menos el montaje escénico. Un juego de luces proyectado sobre la réplica de Toledo que permite identificar en qué periodo histórico se está en cada momento del espectáculo, un vestuario perfecto, un sonido que te envuelve y unos efectos especiales inverosímiles: para mí, el mejor, ver como las aguas del lago por el que pasan los actores, bailan y salpican les dejan completamente secos cuando salen del agua. Deslumbrante.

Puy du Fou es una empresa francesa, creada por un político conservador, que fue secretario de Estado de Cultura en 1986, durante el segundo Gobierno de Chirac, durante la cohabitación con Mitterrand, y más tarde miembro del Parlamento Europeo, además de candidato presidencial sin éxito: Philippe de Villiers. Como secretario de Estado fue uno de los gestores de la victoria de París sobre Barcelona a la hora de llevarse el parque de atracciones de Disney a la capital francesa. Pero eso era entretenimiento sin sustancia. Un mero parque de atracciones. Él quería algo más.

En 1989 fundó Puy du Fou como parque temático para contar la historia de Francia: los franceses defendiendo sus pueblos y ciudades, su reino, la Monarquía y la Iglesia Católica frente a los enemigos llegados del exterior: los romanos, los vikingos, los ingleses, la Guerra de los Cien años y la de la Vandea -su tierra natal- entre 1793 y 1796 en la que las tropas republicanas perpetraron un auténtico genocidio de los vandeanos que eran monárquicos y católicos.

El éxito de ese parque temático, a quinientos kilómetros de París, es enorme. Compite por ser el segundo más visitado de Francia contra el de Astérix y solo superados ambos por Eurodisney que atrae público de toda Europa.

Buscando expandirse en países con Historia, España resultó una opción evidente. Y a mí esto me lleva a pensar sobre algo que me parece muy positivo. Hay muchos países en Europa que de ninguna manera aceptan que vengan historiadores extranjeros a contarles su historia. España es el caso contrario. Estamos llenos de hispanistas que hicieron grandes aportaciones al conocimiento de nuestra historia, como John Elliot o Hugh Thomas y otros hispanistas indignos de ser considerados como tales, cual es el caso de Ian Gibson. De hecho, tenemos un gran premio de historia, el Premio Órdenes Españolas, dedicado a reconocer a historiadores que han estudiado y promovido la Historia de España y cuya última edición, la octava, ha sido otorgada este año al francés Bernard Vincent.

En resumen, una empresa de capital francés ha venido a invertir a España a exaltar nuestra historia e incluso llamar «gabachos» a los franceses. Lo ha hecho de la mano de un gran gestor, Jesús Sainz Muñoz, que ya ha pasado a ser vicepresidente de honor de la compañía. Y han hecho y siguen haciendo una labor de la que creo que todos los españoles podemos aprender. Mucho.

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