La bacteria Vibrio vulnificus nadando en un ambiente acuático mostrando flagelos polares y superficie peluda
La bacteria «carnívora» llega a las costas españolas: cómo se contagia y quiénes corren más riesgo
En los casos más graves puede ser necesaria la amputación de una extremidad para eliminar el tejido muerto o infectado
La bacteria Vibrio vulnificus, conocida como «carnívora» ha llegado a las costas españolas por el aumento de la temperatura marina. Aunque lo normal sería asustarse, los expertos han apuntado que el «mensaje no debe ser alarmista», ya que bañarse en el Mediterráneo «no supone un riesgo general para la población sana». No obstante, apuntan que sí es recomendable reforzar «la vigilancia ambiental, informar a los profesionales sanitarios y promover medidas preventivas en personas vulnerables».
Tal y como ha informado Europa PRess, que ha accedido al estudio emitido por los especialistas de la Universidad de Valencia (UV), la alarma, que procede de informes del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), señalan que el aumento de la temperatura superficial del mar favorece «la expansión de vibrios en zonas costeras», especialmente en «aguas de baja salinidad o salobres». Además, alertan de su presencia en organismos filtradores destinados al consumo humano, como las ostras.
La bacteria V. vulnificus es considerada como una especie patógena, aunque no todas las cepas causan enfermedad. Así lo relatan los expertos de la Universidad de Valencia, quienes anotan que solo general virulencia grave en el ser humano aquellas que reúnen «una combinación adecuada de genes». Estas cepas pueden infectar por dos vías principales: a través de heridas, cortes o lesiones cutáneas expuestas al agua marina o salobre, y por ingestión de marisco crudo o poco cocinado.
¿Quién corre más riesgo por la bacteria «carnívora»?
Según explican en un documento los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), cualquier persona puede contraer una infección por la bacteria «carnívora» en una herida. Sin embargo, algunas personas tienen más probabilidad de infectarse y presentar complicaciones graves, como las personas que tienen una enfermedad del hígado o aquellas que toman medicamentos que reducen la capacidad del cuerpo para luchar contra los microbios.
Aunque en personas sanas es poco probable que afecte, en personas vulnerables, estas infecciones pueden progresar hacia cuadros graves, con destrucción de tejido subcutáneo (de ahí el nombre popular de «bacteria come-carne») o, en casos extremos, septicemia o sepsis.
Es verdad que los casos graves son poco frecuentes, pero, en caso de darse, afectan principalmente a personas con uno o más factores de riesgo, como enfermedades hepáticas (hepatitis crónica, cirrosis u otras hepatopatías), diabetes, hemocromatosis u otras alteraciones del metabolismo del hierro, inmunosupresión o edad avanzada.
¿Cuáles son síntomas de una infección por bacteria «carnívora»?
Los síntomas de una infección por Vibrio vulnificus varían según el tipo de infección. En los casos gastrointestinales, los pacientes pueden presentar diarrea acuosa, cólicos abdominales, náuseas, vómitos y fiebre. Si la bacteria llega al torrente sanguíneo, los síntomas incluyen fiebre, escalofríos, una peligrosa bajada de la presión arterial y lesiones cutáneas con ampollas, revelan los CDC.
Cuando la infección se produce a través de una herida, pueden aparecer «fiebre, enrojecimiento, dolor, hinchazón, sensación de calor, cambios en el color de la piel y secreción de líquido», informan los centros estadounidenses. En estos casos, la infección puede extenderse rápidamente al resto del organismo.
Al hilo, revelan que, en caso de contagio, los síntomas suelen comenzar en las 24 horas posteriores al contacto de la bacteria con una herida o tras consumir alimentos contaminados. Así mismo, informan de que la infección puede agravarse con rapidez, por lo que es importante informar al médico si en la semana previa se han consumido pescados o mariscos, especialmente crudos, o se ha estado en contacto con agua salada o salobre.
Por último, subrayan que el diagnóstico se confirma mediante la detección de la bacteria «carnívora» en una muestra de la herida, de sangre o de heces. A pesar de tratarse de una patología algo extraña, sí hay tratamiento. De hecho, consiste en la administración de antibióticos. En los casos más graves puede ser necesaria la amputación de una extremidad para eliminar el tejido muerto o infectado.