Jesús Cintora y Marta Gómez Montero, este lunes en Malas Lenguas
Televisión
Marta Gómez Montero da otra lección de dignidad a Cintora en su reencuentro en Malas Lenguas de TVE
El presentador se ha preocupado por intentar salvar su imagen, seriamente dañada desde que la tertuliana dijo sentirse humillada por él. Los dos han coincidido en el plató tras el episodio del sábado en Malas Lenguas Noche
Alas 17:45 de este lunes, al inicio de Malas Lenguas en La 2, Jesús Cintora presentaba a los tertulianos que formaban parte de su programa. En un lado, uno de los tridentes más ofensivos (con la derecha), no de un equipo de fútbol sino de la izquierda en TVE: Jesús Maraña, Javier Aroca y Marta Nebot. Los tres serían extremos izquierdos. En el otro, José Trigueros, Javier Gállego... y Marta Gómez Montero, la tertuliana que el sábado por la noche abandonó ese mismo plató en pleno directo, hecha un mar de lágrimas, tras asegurar que se sentía humillada por el presentador, que había aguantado hasta ahora por sus hijos y que ya no podía aguantar más.
«No me vas a humillar más», espetó a Cintora con toda dignidad y antes de parafrasear El coronel no tiene quien le escriba: «Yo prefiero comer mierda». Este lunes por la mañana, José Pablo López, presidente de RTVE, había anunciado que Marta Gómez Montero iba a volver este mismo día a TVE «con total normalidad».
«Marta, ¿cómo estás?», ha preguntado el presentador en su reencuentro en el plató con la contertulia, más serena que el sábado y con la misma dignidad que demostró en Malas Lenguas Noche.
«Bien, tranquila, reconfortada por la actitud que ha tenido el presidente de la Corporación, José Pablo López, y la tuya. Sobre todo, haciendo lo que hago los últimos 38 años que es trabajar, desde el respeto que nos debemos tener, que es obligado, y el respeto que tengo a la audiencia, a la que quiero trasladar eso, mi respeto. Somos humanos y hay días que tienes un impulso y yo estoy aquí simplemente para tratar de informar o debatir debiéndoselo todo a ellos», ha explicado Marta Gómez Montero.
«Hoy estabas convocada para venir. Las mesas se cierran el jueves o viernes y estabas convocada, no hay nada que hayamos preparado para cautivar a la audiencia…», apuntaba Cintora.
«Sí, estaba convocada desde la semana pasada. Y hago lo único que he hecho en la vida, que es trabajar desde hace 30 y tantos años, y aquí estamos, tratando de hacerlo lo mejor posible y guardándonos el respeto obligado y debido».
Cintora se ha mostrado más preocupado por él mismo, por intentar salvar su imagen, ya dañada desde hace tiempo y más aún desde el sábado por la noche, que por Marta Gómez Montero. «Sé que hay una especie de liada, hay bulos, acusaciones falsas, hay un montón de historias. La gente me pregunta. Aquí lo que hay es lo que hay: ni insulto, ni grito ni golpeo a nadie. Lo que hay es un gesto de contención en un momento de melé y ya está», se justificaba el presentador. Ni una sola referencia a las humillaciones a las que se refirió la contertulia. A su explicación añadía un toque de nostalgia.
«Nos conocemos, te acuerdas, estábamos en los fines de semana en la Ser hacías los mítines del PP y me decías: 'ha pasado tal cosa' y contábamos el titular. Y aquí seguimos. ¿Cómo era la frase... 'decíamos ayer'...?».
Marta Gómez Montero, mucho más generosa y humilde que Cintora, quien se ha preocupado por sí mismo, resaltaba que lo importante no era ella, sino los espectadores. «A trabajar y a intentar dar lo mejor a los importantes. Lo importante no soy yo, sino la audiencia que nos está viendo», ha reflexionado la periodista.
Cintora ha tendido su mano a su compañera: «Dame la mano». Marta Gómez Montero se la ha estrechado en otra demostración de clase, elegancia, dignidad y profesionalidad. Cintora ya tenía lo que quiera, con foto incluida. «Dicho esto, luego ya cada uno verá», deslizaba, con todo, el presentador, a quien se ha visto aliviado tras la polémica del sábado, el comunicado del sindicato USO RTVE para que la dirección del ente público tomara cartas en el asunto, las quejas de PP y VOX y su petición, junto a la de Hazte Oír, de su cese inmediato de TVE.
El presentador respira por ahora gracias a la inestimable ayuda de José Pablo López, inteligente en su maniobra de pacificación para proteger a Cintora, pero que no ha cumplido con los protocolos de prevención y actuación frente al acoso que estipula RTVE en estos casos. Y con el silencio cómplice de los presentadores y tertulianos de izquierdas de TVE, como Sarah Santaolalla, que no han mostrado su apoyo a Marta Gómez Montero. Cabe preguntarse qué habría pasado si la tertuliana que denuncia, en pleno programa, haberse sentido humillada por el presentador, estuviera sentada al otro lado de Cintora. Junto a la maraña de extremos izquierdos de Malas Lenguas.