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Trabajadores recogen lechugas en una huerta de Murcia.

Trabajadores recogen lechugas en una huerta de Murcia.Getty Images

El récord de extranjeros impulsado por el Gobierno maquilla el empleo a costa de trabajos cada vez más precarios

Este colectivo alcanza, por primera vez, el 15 % de la afiliación tras asumir el 72 % del crecimiento real del empleo en mayo

Los extranjeros se han convertido en el motor de la afiliación, superando el ritmo de creación de empleo de los trabajadores nacionales hasta alcanzar el 15 % del total –que podría llegar al 17 % por el proceso de regularización masiva–. Sin embargo, este dinamismo esconde un deterioro de la calidad del empleo general, ya que se trata de un colectivo que acumula los mayores índices de temporalidad, jornadas parciales y turnos atípicos. El empleo crece, pero lo hace a costa de precarizar la base del sistema.

En el mes de mayo, las oficinas de la Seguridad Social registraron 3.359.548 afiliados extranjeros sobre un total de 22.337.806. Se trata de un incremento interanual del 9,4 % en el último ejercicio, lo que se traduce en 288.717 nuevos cotizantes, superando en términos absolutos a la creación de empleo entre los trabajadores de nacionalidad española, que apenas avanzó un 1,4 % con 264.714 personas.

Si se analiza el balance acumulado desde la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, se observa que el volumen de cotizantes españoles ha registrado un incremento del 11,8 %, sumando 1.997.827 trabajadores, una cifra muy alejada del repunte del 65,8 % experimentado por la afiliación de extranjeros, que se ha disparado en 1.332.989 personas en este mismo período. Este colectivo es, sin duda, el gran motor del empleo de este Gobierno.

Este dinamismo, no obstante, esconde un deterioro de la calidad del empleo general. El último Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo de Fedea y BBVA Research advierte de una mayor exposición de la población extranjera a «trayectorias laborales más inestables y episodios más frecuentes de rotación laboral».

El informe detalla que este colectivo continúa sobrerrepresentado en la contratación temporal y que, tras la reforma laboral, ha visto crecer significativamente su peso en los contratos fijos discontinuos, una modalidad que reduce las listas de paro pero que, como recuerda The Adecco Group Institute, se caracteriza por una «menor estabilidad efectiva anual» y por no garantizar un «empleo continuo».

Bajo valor añadido

La temporalidad y la inestabilidad se concentran con mayor intensidad en los establecimientos de menor tamaño, que combinan estas tasas elevadas con una mayor presencia relativa de extranjeros. Según el análisis de Adecco, la ocupación actual evidencia una «dependencia creciente de sectores intensivos en mano de obra, como hostelería, agricultura y cuidados».

Se trata de un modelo con riesgo de cronificarse debido al «predominio de actividades de bajo o medio valor añadido» y a un «débil impacto en productividad», lo que a su vez limita la posibilidad de lograr mejoras salariales sostenidas.

A esto se añade la implantación de jornadas laborales desfavorables para la conciliación. Fedea y BBVA Research apuntan a que los asalariados extranjeros trabajan con una frecuencia mucho mayor que los nativos en «horarios más atípicos, como la hostelería, el comercio, los cuidados y determinados servicios personales». Esta diferencia refleja una mayor probabilidad de ejercer la actividad laboral los sábados y domingos, así como en horarios de tarde y de noche.

El propio Observatorio advierte de que el impacto de la regularización sobre el PIB será marginal y que, más allá de las consecuencias sobre la actividad económica, la medida podría «moderar el crecimiento de los salarios reales» del conjunto del sistema.

Los tres nichos de la precariedad

La fisonomía del actual modelo laboral español muestra una dependencia de la mano de obra exterior en actividades caracterizadas por un bajo valor añadido y una alta volatilidad contractual. Según los datos sectoriales, el grueso de la afiliación de los trabajadores extranjeros se concentra de forma persistente en tres ámbitos clave de la economía:
  • Hostelería. Concentra las mayores tasas de turnos partidos, horarios nocturnos y actividad concentrada en fines de semana, penalizando la conciliación.
  • Agricultura. Marcada por una fuerte dependencia estacional que, tras la reforma laboral, ha trasladado la temporalidad tradicional hacia la modalidad del contrato fijo discontinuo.
  • Cuidados y servicios domésticos. Un sector intensivo en mano de obra con escaso impacto en la productividad global, lo que, según los expertos, actúa como un tapón que limita las mejoras salariales sostenidas en el sistema.

Colapso burocrático

Desde el área de Coyuntura de Funcas asocian la notable aceleración del empleo extranjero con la regularización masiva iniciada por el Gobierno, apuntando que «esto podría estar relacionado con la reciente regularización de inmigrantes, que podrían haber estado trabajando previamente de forma irregular». Los datos desestacionalizados apuntan a que el crecimiento real del mes fue de 60.000 empleos, de los cuales 43.000 eran extranjeros.

No obstante, no queda claro que este incremento de la afiliación extranjera se deba al proceso de regularización, ya que los encargados de gestionar los expedientes han advertido de que las admisiones a trámite apenas están llegando al 0,1 % debido al «colapso burocrático». La congestión es tal que las pocas personas que logran la admisión no reciben su número de la Seguridad Social, por lo que legalmente todavía no pueden estar contratadas.

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