Emilio Herrera junto a su escafandra estratonáutica
De Granada a la Luna: el origen español del traje espacial en plena misión Artemis
El diseño del granadino Emilio Herrera sentó las bases de una tecnología clave para la exploración espacial actual
La misión Artemis II se encuentra en su fase final de regreso a la Tierra tras completar su viaje alrededor de la Luna, en un hito que vuelve a situar la exploración espacial en el centro de la actualidad más de medio siglo después de las misiones Apolo.
En este contexto, una figura española emerge como antecedente clave de una de las piezas más determinantes de estas misiones: el traje espacial. Mucho antes de que el ser humano saliera al espacio, el ingeniero granadino Emilio Herrera Linares ya había desarrollado un diseño que resolvía uno de los grandes desafíos de la exploración: mantener con vida al ser humano en condiciones extremas.
Un diseño adelantado a su tiempo
En la década de 1930, Herrera ideó una escafandra estratonáutica pensada para vuelos a gran altitud. Su planteamiento incluía elementos que hoy siguen siendo esenciales: aislamiento térmico, suministro de oxígeno y un sistema de presurización capaz de proteger al usuario en entornos hostiles.
Aunque aquel traje no llegó a utilizarse en una misión espacial, su desarrollo supuso un avance pionero.
Décadas después, los trajes empleados por agencias como la NASA mantienen principios similares, lo que sitúa al ingeniero granadino como un precursor de esta tecnología.
La idea que hoy permite volver a la Luna
Las misiones actuales, como Artemis II, dependen de trajes espaciales altamente sofisticados que permiten a los astronautas sobrevivir en el vacío, soportar temperaturas extremas y realizar operaciones fuera de la nave.
Pese a la evolución tecnológica, el concepto sigue siendo el mismo: crear un entorno artificial que permita al ser humano vivir fuera de la Tierra. Esa idea, hoy imprescindible para la nueva carrera espacial, ya estaba presente en el diseño de Herrera hace casi un siglo.
El regreso de la misión marca un nuevo paso hacia el objetivo de volver a llevar al ser humano a la superficie lunar, y lo hace apoyándose en una base tecnológica que hunde sus raíces décadas atrás.
Granada, en el origen del espacio
Emilio Herrera, nacido en Granada en 1879, es una de las figuras más destacadas de la ingeniería aeronáutica española. Su legado científico, aunque durante años poco reconocido, adquiere hoy una nueva dimensión al vincularse con los avances actuales en exploración espacial.
Sus restos reposan en el cementerio de Granada, una ciudad que, de forma silenciosa, forma parte de la historia de una tecnología que hoy vuelve a cobrar protagonismo con misiones como Artemis.
En un momento en el que la humanidad vuelve a mirar hacia la Luna, su figura reaparece como uno de los primeros pasos hacia un reto que, casi un siglo después, sigue marcando el futuro.