La Fiesta de la Resurrección volvió a llenar la plaza de la Cibeles
DJ Pulpo, Boney M, Hakuna y Gipsy Kings encienden la alegría y la esperanza en los 85.000 asistentes a la Fiesta de la Resurrección
La plaza de Cibeles se volvió a llenar por cuarto año consecutivo durante el macro evento organizado por la Asociación Católica de Propagandistas
Aunque las previsiones meteorológicas apuntaban a que podía llover, las nubes han respetado en la tarde de este sábado la IV Fiesta de la Resurrección, el macro evento organizado por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) que ha comenzado puntualmente a las 18:30 horas en la céntrica plaza de la Cibeles.
Cerca de 85.000 personas han cantado, saltado y bailado cuando DJ Pulpo ha comenzado a pinchar su música. «¡Que se note que Cristo ha resucitado y que nos trae la alegría!», ha exclamado el célebre artista desde el escenario, lo que ha arrancado los aplausos de los miles de asistentes.
Tras los primeros bailes, Ángel Catela salió al escenario ubicado frente al Palacio de Comunicaciones, sede del ayuntamiento de Madrid. Catela es un joven de 22 años, cantautor y guitarrista, que se ha coronado como ganador del II Concurso 'Música y Fe' convocado por la Asociación Católica de Propagandistas con su canción Gólgota, que interpretó junto a una decena de músicos.
Un mensaje de León XIV
A continuación, el periodista Javi Nieves, presentador del evento, dio paso al arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, que dio la bienvenida a todos los participantes y dio la primera sorpresa de la tarde: leyó el mensaje que el Papa León XIV había enviado a todos los participantes de la IV Fiesta de la Resurrección.
La fiesta volvió por todo lo alto cuando Javi Nieves anunció a los siguientes artistas: los Gipsy Kings. El mítico grupo francés volvió a tocar en Cibeles los temas que les encumbraron durante la década de los 90.
El Pulpo volvió a aparecer en escena: «¡Que levanten la mano los que tengan menos de 20 años!». Cientos de brazos se alzan. Y es que una de las notas más llamativas de la jornada es la de los miles y miles de jóvenes que han acudido a la IV Fiesta de la Resurrección.
Esperando a Hakuna
Unos niños de apenas 9 ó 10 años se encaraman a la tribuna reservada para los medios gráficos. «Desde aquí se ve mejor», constatan. El argumento parece tener la misma validez que la identificación de prensa. Cuando se les pregunta a qué artistas quieren ver, no dudan en gritar al unísono: «¡Hakuna!».
Pero todavía es el turno de sus padres, que bailan encantados los ritmos flamencos de Bamboleo, Volare (Nel Blu di Pinto di Blu), Djobi, Djoba, Baila Me y Bem, Bem, María. A los más jóvenes no les suenan muchos de los temas de los Gipsy Kings, pero parecen disfrutar igualmente. Toda la paciencia les renta (como dicen en su jerga adolescente) con tal de ver a Hakuna.
Rasputín en la Cibeles
La espera de los más jóvenes se prolongó -para alegría de sus padres- todavía un poco más. Era el turno de otro súper éxito de los años 70 y 80: Liz Mitchell, la vocalista de Boney M. Rasputín sonó en la Cibeles, y los que ya peinan canas seguían bailando, en ocasiones ante el gesto incrédulo y divertido de sus hijos. La jamaicana se ganó al público con su simpatía y espontaneidad, y llegó a subir al escenario a una decena de niños que no dudaron en sumarse a la coreografía al ritmo de Daddy Cool, Sunny o Hooray! Hooray! It's a Holi-Holiday.
En esta ocasión, Bobby Farrell -el mítico cantante de Boney M que acababa con el torso al aire en todos los conciertos y que falleció en 2010-, no resucitó, pero un trasunto suyo ocupó su lugar y se contorneó con la misma soltura y destreza.
Locura Hakuna
Y por fin, cuando las manecillas luminosas del reloj del Palacio de Comunicaciones rebasaban las 21:00 horas y se cumplían las dos horas y media de fiesta, Javi Nieves dio paso a Hakuna y se desató la locura entre los más jóvenes. Alrededor de 50 miembros del grupo nacido en Madrid hace una década subieron al escenario a interpretar las canciones que les han convertido en el grupo español de música cristiana que ha llegado a lo más alto en Spotify.
Medio centenar de miembros. Y es que Hakuna no es un solo rostro, una sola voz o un artista concreto. Ni siquiera un solo nombre propio. Los jóvenes, todos ellos de menos de 30 años, se van turnando en cada una de las canciones. En esta ocasión contaban, además, con un coro de miles de voces jóvenes que conocían al pie de la letra todas sus canciones y las coreaban a pleno pulmón. Y, entre tema y tema, gritos de Esta es la juventud del Papa.
El sol ya se había puesto, el Palacio de Comunicaciones se dibujaba iluminado sobre las nubes oscurecidas del cielo de Madrid y un Huracán se se abría paso en la plaza más emblemática de la capital. La espera había rentado a los jóvenes.