El submarino surcoreano Dosan Ahn Changho, de la clase KSS-III
Fuerzas Armadas Un submarino coreano recorre 14.000 kilómetros hasta Canadá para intentar lograr un megacontrato naval
El submarino surcoreano Dosan Ahn Changho, de la clase KSS-III, ha llegado a la Base Naval de Esquimalt, en la costa oeste de Canadá, tras completar una travesía de más de 14.000 kilómetros desde Corea del Sur. La navegación, iniciada el pasado 25 de marzo desde la base naval de Jinhae, incluyó escalas logísticas en Guam y Hawái y supone una demostración operativa de las capacidades oceánicas de este submarino de 3.000 toneladas construido por la compañía surcoreana Hanwha Ocean.
La llegada del Dosan Ahn Changho se produce en pleno proceso de renovación de la flota submarina canadiense. Ottawa busca sustituir sus actuales submarinos de la clase Victoria mediante el programa Canadian Patrol Submarine Project (CPSP), valorado en decenas de miles de millones de dólares. La industria surcoreana intenta posicionarse como una de las candidatas con más opciones frente a competidores europeos y estadounidenses.
Junto al submarino también ha arribado la fragata surcoreana Daejeon, con la que participará en ejercicios conjuntos con la Marina canadiense. Durante la travesía desde Hawái hasta Canadá embarcaron además dos submarinistas de la Royal Canadian Navy, en una maniobra que Seúl y Hanwha presentan como ejemplo de interoperabilidad con fuerzas de la OTAN.
El fabricante surcoreano sostiene que el KSS-III cumple e incluso supera los requisitos operativos exigidos por Canadá, especialmente en capacidades de vigilancia submarina, autonomía y despliegue en el Ártico. Entre los argumentos destacados figura su gran alcance, su resistencia en inmersión y su capacidad para operar en escenarios de guerra antisubmarina y disuasión estratégica en los tres océanos que rodean Canadá.
Hanwha asegura además que dispone del calendario de entrega más rápido entre todos los aspirantes al contrato canadiense. La empresa afirma que podría suministrar cuatro submarinos antes de 2035, reemplazando completamente la actual flota Victoria si el contrato se firma en 2026. Según sus estimaciones, ello permitiría a Ottawa ahorrar cerca de 1.000 millones de dólares en mantenimiento y sostenimiento de los viejos submarinos británicos adquiridos por Canadá en los años noventa.
Otros ocho submarinos
La propuesta industrial surcoreana contempla la entrega posterior de otros ocho submarinos a un ritmo de una unidad anual hasta completar una flota de doce plataformas en 2043. La rapidez del calendario es uno de los principales argumentos comerciales de Seúl en un momento en que Canadá busca acelerar su modernización naval ante el deterioro del entorno estratégico en el Ártico y el Indo-Pacífico.
El proyecto presentado por Hanwha incluye además un amplio paquete industrial y tecnológico para Canadá. Entre las iniciativas anunciadas figura la creación de instalaciones de mantenimiento y reparación en ambas costas del país, centros de formación, transferencia tecnológica y acuerdos con empresas locales para integrar parte de la producción y la cadena logística en territorio canadiense.
El expresidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, y su esposa, Kim Keon Hee, en una calle cercana al Tribunal Superior de Seúl,
La compañía surcoreana también ha anunciado una alianza con la Automotive Parts Manufacturers’ Association (APMA) para crear una nueva entidad industrial dedicada a fabricar vehículos militares e industriales en Canadá, utilizando acero y aluminio de producción nacional. Según la empresa, el proyecto podría generar decenas de miles de empleos en el sector automovilístico canadiense.
En paralelo, Hanwha ha ampliado sus acuerdos con compañías canadienses especializadas en guerra submarina, sensores acústicos y sistemas navales, como Geospectrum Technologies, Ultra Maritime, OSI Maritime Systems o Curtiss-Wright INDAL Technologies. El objetivo es desarrollar capacidades locales relacionadas con sonares, vigilancia submarina, integración de sistemas y sostenimiento de futuros submarinos canadienses.
Otra de las iniciativas anunciadas es la creación del Hanwha Arctic and Defence Innovation Centre (HADIC), un centro de innovación y desarrollo orientado a tecnologías de defensa avanzadas, inteligencia artificial, fabricación digital, simulación y sistemas autónomos. La compañía prevé colaborar con universidades y centros tecnológicos canadienses en el desarrollo de futuras capacidades militares.
Antes incluso de anunciar estos acuerdos adicionales, la propuesta industrial presentada por Hanwha el pasado 27 de febrero ya incluía, según la empresa, un importante retorno económico para Canadá. Un estudio elaborado por KPMG estima que el proyecto generaría oportunidades económicas por valor de 60.000 millones de dólares entre 2026 y 2044, sostendría una media de 22.500 empleos anuales y aportaría 94.000 millones de dólares al PIB canadiense.
La ofensiva comercial de Corea del Sur en Canadá forma parte de una estrategia más amplia para reforzar la cooperación bilateral en sectores considerados estratégicos, como defensa, energía, minerales críticos, construcción naval, espacio y tecnologías avanzadas. Actualmente, Hanwha mantiene acuerdos, memorandos o contratos con más de 70 empresas e instituciones canadienses, entre ellas Algoma Steel, AtkinsRéalis, CAE, MDA Space o Telesat, así como varias universidades del país.