Pedro Porro, junto a su pareja María Hurtado
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La vida personal de Pedro Porro: su novia, su hijastra y por qué le criaron sus abuelos
El lateral derecho de la selección española recuerda con angustia su infancia repleta de dificultades económicas
A las puertas de la final, el gran deseo de Pedro Porro es poder llevarle el trofeo a su abuelo, Antonio Sauceda. «Ojalá el problema sea ese», respondía entre risas cuando un periodista le recuerda que le prometió cumplir con esa petición. «Hoy precisamente le voy a llamar porque es su cumpleaños, para felicitarle, y esperemos que no me meta mucha tabarra», apuntaba hace un día.
«Es el gran culpable de que todo vaya como va», reflexiona el futbolista, natural de Don Benito (Badajoz). El lateral derecho pasó gran parte de su infancia con sus abuelos por el trabajo de sus padres. Ella trabajaba en un supermercado mientras él encadenaba empleos variopintos que iban surgiendo en la localidad.
«No era muy buena la situación. En casa hemos sufrido mucho económicamente, pero me quedo más con el detalle de mi abuelo de poder llevarme a todos lados como sea», dijo él en alguna ocasión. «Él se buscaba los medios para verme feliz a mí y también estoy muy feliz porque a día de hoy todo ese esfuerzo que él hizo en su día, se lo intento devolver con lo mejor que puedo».
A pesar de que sus recursos económicos eran limitados, son ellos los que le enseñaron la tenacidad y fortaleza que le permitieron abandonar su pueblo natal en Badajoz para perseguir su sueño en la cantera del Rayo Vallecano.
Con tan solo 15 años se mudó a Madrid a un piso tutelado. El primer viaje lo hizo acompañado de sus padres y su abuelo y nadie quiso hablar durante el trayecto de ida. A la vuelta, la familia se derrumbó al dejar al joven solo en la capital. Al principio, llamaba por teléfono confesando que le pesaba pasar tanto tiempo solo y lejos de ellos, pero ver que su futuro como futbolista se aseguraba le hizo ver que el sacrificio merecía la pena. Ahora es habitual en el once de la selección y juega en el Tottenham de Inglaterra con la mente puesta siempre en España.
«Vista larga, paso corto y mala leche», comenta su abuelo cuando el canal autonómico de televisión de Extremadura le pregunta qué consejo le daría a su nieto. «Un abuelo quiere lo mejor. Si hace falta darle el corazón, le doy el corazón», explica. Además, recuerda también con una sonrisa la frase que le decía a Pedro cuando era pequeño y ya despuntaba con el balón: «Como no marques, no te doy un euro».
Ahora la distancia es mayor, pero Pedro Porro vuelve siempre que puede a Badajoz. Lo hace, eso sí, acompañado de la familia que ha formado con María Hurtado, con la que lleva saliendo desde principios de 2024. Ella, madre de una hija llamada Carla, no dudó en mudarse con él a Inglaterra para verle triunfar. «Tengo la suerte de verte trabajar cada día, de verte luchar», escribió ella en una ocasión.
El pasado 1 de septiembre de 2025, la pareja se convirtió en padres de su primer hijo en común, al que llamaron Pedro, aunque en redes sociales se dirigen a él como «MiniPedro» o «gordito».
Pedro Porro y María Hurtado
«Mi familia es una parte muy importante de mí. Todo el trabajo que hacen es para verme feliz. Hacen muchísimos esfuerzos para acompañarme, viajan constantemente desde España hasta Inglaterra cuando lo necesito. Tanto mi familia como la de mi mujer son fundamentales para que yo pueda rendir al máximo nivel», reconoce el internacional español.
Previamente, se le relacionó con Magui Corceiro, actriz y modelo que entonces salía con Joao Felix y a la que decidió dar su camiseta cuando defendía al Sporting de Lisboa. Las imágenes se hicieron virales y se vio obligado a emitir un comunicado. «Tengo una relación especial con ella, nadie está siendo infiel a nadie. Mi imagen no se va a manchar por nada y menos por cosas de estas», sentenció.
Ella, por su parte, también quiso dar explicaciones y publicó en redes sociales: «Conocí a Porro hace unos meses de manera inesperada en una cena de grupo y desde entonces nos lo hemos pasado muy bien, somos muy buenos amigos, lo quiero, es increíble y la gente que lo conoce lo sabe muy bien».