El modelo de ocio nocturno genera debate en El Puerto de Santa María
Cádiz
El Puerto protesta contra el «turismo de borrachera» en los 'disco-chiringuitos' de Puerto Sherry
Asociaciones y ecologistas se concentran para denunciar el auge de «música a gran escala, ruido nocturno, basura y destrucción del entorno»
Como tantas localidades de la costa gaditana, El Puerto de Santa María se transforma en los meses de verano. No solo la población se multiplica —de 90.000 a 160.000 habitantes—, sino que rejuvenece. Veraneantes, turistas y locales toman los centros neurálgicos de ocio para disfrutar de las largas noches de julio y agosto.
Pero el modelo de ocio en El Puerto despierta el recelo y la crítica de muchos vecinos, que asisten con preocupación al aumento del botellón y al ocio descontrolado. Los principales problemas se concentran en el entorno de Puerto Sherry y La Calita, al calor de unos chiringuitos que, según estos vecinos, «funcionan como discotecas» y agravan el «turismo de borrachera».
La asociación de nuevo cuño 'El Puerto para vivir' quiere que el Ayuntamiento tome cartas en el asunto y que se acabe con la «total permisividad» en la zona. Para ello, han convocado una concentración ciudadana este lunes a las 20:30 en el Paseo de La Puntilla. La plataforma se alinea con las denuncias de Ecologistas en Acción contra una serie de chiringuitos que llevan a cabo «actividad ilegal de ocio con música en los supuestos bares-quiosco».
Equilibrio entre ocio y descanso
Los ecologistas piden sancionar y cerrar establecimientos como Phi Phi Beach, Playa Canalla, Margarita Beach Club y Blue que, añaden, «desde hace años ocupan nuestro litoral con música a gran escala, ruido nocturno, basura y destrucción del entorno». Desde 'El Puerto para vivir' creen que este ocio descontrolado «expulsa a la población local, degrada el pinar y rompe el equilibrio entre ocio y convivencia. No se puede permitir que unos pocos se beneficien mientras miles de vecinos pierden su derecho al descanso y a disfrutar de su ciudad».
«Lo que sucede en Puerto Sherry no es una anécdota ni un problema estacional, sino un síntoma de un modelo de ciudad que prioriza los intereses de unos pocos por encima del bien común. El turismo de borrachera, el uso intensivo del litoral para el ocio nocturno, la mercantilización de los espacios naturales y la conversión de playas en pistas de baile privadas expulsan a la población local del disfrute del verano y degradan el patrimonio ambiental», consideran desde la plataforma.
Temor al mes de agosto
La Federación Local de Asociaciones Vecinales se ha sumado a las denuncian contra la «inacción» del gobierno local liderado por el popular Germán Beardo. Aseguran «no oponerse» al turismo siempre que «muestre respeto y deje beneficios para todos». Sin embargo, señalan, «estamos en contra del turismo que se está permitiendo en la ciudad, que no deja rédito más que para unos cuantos y supone destrozos, suciedad y problemas para la mayoría».
Entre los vecinos despierta recelo la llegada de agosto, con el desembarco masivo de turistas. «Qué va a suceder en agosto en una localidad que está centrada en el turismo y en el que se suceden eventos casi continuos, especialmente si continúa la dejadez mostrada hasta el momento; si en julio no han podido salvar la situación y mantener la ciudad acorde a las necesidades de los barrios, en agosto se hace inimaginable», señalan desde la Federación.