Los famosos corrales de Chipiona
Cádiz
Así son los corrales de pesca, las 'piscinas' fenicias y romanas que perviven en las playas de Cádiz
En la Costa Noroeste se concentran varias estructuras de este tipo, un antiquísimo método de pesca que aprovecha la marea
A lo largo de la Costa Noroeste se levantan, a ras de orilla, unas estructuras curiosas, que con bajamar pueden parecer piscinas. Es posible encontrarlas en Sanlúcar de Barrameda, en Chipiona, en Rota e incluso, a modo de vestigios muy desdibujados, en Conil de la Frontera. Son los corrales de pesca y son antiquísimos.
Este método de captura data de tiempos fenicios y romanos, como la famosa almadraba del entorno de Barbate. Se trata de estructuras de piedra construidas en la orilla, con forma aproximadamente semicircular, que aprovechan las mareas para atrapar peces. Creaban un espacio cerrado, que se podía manejar con trampillas, donde nadaban los peces con marea alta y quedaban presos en el momento en que las aguas bajaban.
Se supone que los fenicios introdujeron esta curiosa técnica y los romanos la perfeccionaron en la provincia de Cádiz. Durante la Edad Media, los corrales siguieron en funcionamiento, especialmente en uso durante la dominación islámica de la zona.
Corrales en la playa urbana
En el área de Sanlúcar de Barrameda se han catalogado más de 20 corrales, que están declarados en conjunto Bien de Interés Cultural. Los hay en La Jara, en Montijo o en los Frailes. Continúan hasta Chipiona, donde se han convertido en una estampa clásica. Los corrales de esta localidad son más conocidos por hallarse en la línea urbana de costa. Los bañistas no dudan en aprovecharlos como piscinas. En Rota también es posible encontrar estas estructuras, por ejemplo en la playa de Las Tres Piedras.
Aunque pensados para atrapar peces, hoy día sirven de 'gran bañera' para los turistas y los locales. Con marea baja ofrecen imágenes poco habituales de la costa y, con marea alta, un refugio tranquilo para el baño. Sin embargo, hay que tener cuidado con estas estructuras, ya que son peligrosas si no se conoce la zona.
Marisqueo en activo
Algunos corrales siguen en uso. Según el Ayuntamiento de Chipiona, «la mejor época de pesca en los corrales es de enero a mayo para el choco y de mayo a octubre para el pescado. También a la caída de un vendaval, es decir después de los temporales, suele haber buenas capturas. Cada corral está a cargo de un catador, responsable de su mantenimiento y primera persona autorizada para entrar en él a pescar. Cuando el corral empieza a descoronillar (o escoronillar), es decir, cuando empieza a asomar las puntas de las piedras más altas de la pared, el catador llega al corral para disuadir con su presencia a otros mariscadores».
En el paseo marítimo de Chipiona existen paneles explicativos para ayudar a los visitantes a entender la importancia de estos conjuntos histórico-paisajísticos únicos en España y que nos hablan de una época remota en la que el ingenio humano se alió con la naturaleza.