Una orca avistada en aguas del Estrecho de Gibraltar.
Cádiz
Orcas y humanos firman la paz en el Estrecho: un 80 % menos de 'encontronazos' en dos años
Una organización marina considera que las recomendaciones están calando y evitando peligrosas interacciones
Hace pocos años, la situación era bien distinta: cada vez más interacciones —peligrosos encuentros o encontronazos— entre orcas y embarcaciones. Las aguas del Estrecho de Gibraltar parecían disputarse entre unos cetáceos más numerosos que antes y con menos reparos a la hora de interactuar y unos humanos incapaces de entender si aquello, peligroso al cabo, era un juego o un desafío.
Especialmente en verano, con mayor tráfico de embarcaciones de recreo, se sucedían las noticias de ataques de orcas, que parecían sentir predilección por el timón. Este mismo año, en abril, un marino italiano se topaba con un grupo de orcas: «Durante media hora mutilaron mi barco», declaró en sus redes sociales.
Sin embargo, atendiendo a las cifras, los ataques han pasado a ser excepcionales, mucho menos frecuentes que hace apenas tres o cinco años. En concreto, las interacciones se han reducido un 80 % en los últimos dos años, según la organización Circe (Conservación, Información y Estudio sobre Cetáceos), que colabora con el Ministerio para la Transición Ecológica.
Dos recomendaciones básicas
Ya el año pasado se registraron un 50 % menos de interacciones que en 2023, cuando hubo 500. Este año se ha constatado otro descenso del 30 %, lo que sitúa la caída en un 80 % en dos años. Aunque «sigue habiendo casos», según Circe, «el problema se está resolviendo».
¿A qué se debe esta 'paz' entre orcas y humanos? ¿Se han retirado los cetáceos del Estrecho en busca de otras aguas? ¿Han cambiado sus pautas de comportamiento? ¿Ha descendido el intenso tráfico marítimo en estas aguas? Según esta organización encargada de la observación y conservación de estas especies, nada ello tendría que ver con la mayor tranquilidad que reina en el Estrecho.
Sigue habiendo una importante población de orcas y sus patrones de comportamiento son los mismos. Sin embargo, sí han cambiado sus rutinas los humanos. Para Circe, el descenso coincide con la puesta en marcha de las recomendaciones del Ministerio para la Transición Ecológica. Los navegantes han tomado nota, evitando los encuentros o actuando de manera que no vayan a más.
Esas recomendaciones se resumen en dos: evitar la navegación en la zona delimitada entre el Golfo de Cádiz y el Estrecho de Gibraltar y establecer rutas lo más próximas posible a la costa, dentro de los límites de seguridad, así como no detener la embarcación en caso de interacción con las orcas y dirigirse hacia aguas menos profundas. Unos criterios que valen tanto para embarcaciones a vela como a motor.
«Juegos» peligrosos
Según el investigador y presidente de Circe, Renaud de Stephanis, el mensaje ha calado, si bien no se han evitado totalmente las interacciones: «El 100% de este año se podían haber evitado siguiendo las recomendaciones que hace el Ministerio».
Renaud considera que estos 'ataques' de las orcas, que durante años han desconcertado en el Estrecho, son «juegos» para los cetáceos. Sin embargo, la fuerza de estos animales puede resultar en el hundimiento de una embarcación o, como mínimo, en un mal rato. De ahí, señala el presidente de Circe, la importancia de no detener el barco ante la cercanía de las orcas, pues, señala, la acometida se asemeja a un placaje de Rugby, peor para el contendiente que no está en movimiento.
En lo que va de siglo, Circe ha identificado a un total de 90 orcas en el Estrecho. Aseguran que 42 de ellas siguen confirmadas mediante seguimiento activo. El resto ha desaparecido, fallecido o no ha sido avistada en este tiempo.