Una calle de Cádiz.

Una calle comercial de Cádiz.JOAQUIN CORCHERO/EUROPA PRESS

Cádiz

Siete de cada diez empresarios de Cádiz tienen problemas de salud mental y se han planteado dejar el negocio

La asociación empresarial AJE pide suspender la cuota de autónomos en caso de baja por salud mental

La situación laboral en Cádiz es una de las más preocupantes de España desde hace décadas. Un problema crónico que tiene dos vertientes. Por un lado, la elevada (y tristemente tradicional) tasa de paro, que roza el 18 %. Por otro, el escaso tejido empresarial gaditano y las difíciles condiciones para sacar adelante los negocios en la provincia.

La Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) de Cádiz se ha fijado en la situación de estos últimos, pequeños empresarios, comerciantes y autónomos que viven de sus negocios, pero están lejos de haber alcanzado el bienestar. Las cifras que ofrece el último estudio de AJE, una encuesta entre 392 empresarios de la provincia, dibujan un panorama inquietante.

Siete de cada diez empresarios presentan indicadores de ansiedad o depresión en Cádiz. En concreto, el 70,59 % de los encuestados revela indicadores compatibles con ansiedad y un 69,61 % de depresión. «La salud mental se desangra en silencio», señala AJE, que alerta de que nos encontramos ante un «problema estructural» en el empresariado gaditano.

Crisis de confianza

«Mientras hablamos de productividad, digitalización y crecimiento, hay una realidad que el empresariado vive en silencio: la salud mental se resiente». Como resultado, la confianza de los titulares de negocio no es muy alta. De hecho, hasta un 68,63 % se planteó tirar la toalla, abandonar su actividad por motivos de salud mental.

«Llevamos años hablando de talento, innovación y emprendimiento, pero nadie habla del precio humano que se paga por sostener una empresa en un entorno que no protege. Aquí hay personas que lo están dejando todo, incluso su salud mental, para levantar empleo, oportunidades y futuro en esta tierra. Y muchos lo hacen con miedo, en soledad y sin red. No es una anécdota estadística, es un síntoma estructural», señala AJE.

«Protocolos reales»

La asociación reclama «protocolos reales en las empresas y medidas públicas inmediatas que protejan la salud mental del empresariado». Una de sus ideas estrella, demandada por el 91 % de los encuestados, es la suspensión de la cuota de autónomos en bajas por salud mental. La AJE recuerda que «no se trata de balances, sino de vidas» y hay que romper el «paradigma tóxico» en el empresariado.

Otras propuestas son la creación de protocolos internos de detección y derivación rápida a recursos psicológicos, así como un Plan Nacional de Prevención del Suicidio Empresarial. Además, reclaman el «derecho efectivo a la desconexión y límites de disponibilidad en picos de trabajo», la formación a titulares y mandos en «conversación segura y gestión de crisis» y un seguimiento trimestral con un panel corto de indicadores para medir los avances en salud mental.

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