Llésica Mel lleva 22 operacionesCedida

Cádiz

«Es un calvario»: la lucha de una autónoma gaditana con 22 operaciones a la que niegan la incapacidad absoluta

Tras casi 20 años cotizados, pide que se reevalúe su situación y que la Seguridad Social tenga en cuenta todas sus patologías

Para Llésica Mel, de 46 años, lo suyo «no es vida»: «Vivir así es un calvario, yo no sé en qué medida vale la pena». Esta portuense radicada en Puerto Real, que ha trabajado durante años como autónoma en su propia peluquería, no lleva una rutina normal: «Tengo que estar a expensas de que alguien me duche, de que alguien me ayude», declara a El Debate.

Ha pasado por 22 operaciones y no puede valerse. A pesar de sus casi 20 años cotizados, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) solo le reconoce la incapacidad permanente total. Sin embargo, con los 700 euros que le dan no puede sacar adelante tres hijos y las hipotecas de casa y coche. Por eso lucha porque le concedan la incapacidad absoluta.

Llésica ha encontrado el apoyo de familiares y amigos y ha lanzado una campaña de change.org para recoger firmas a fin de que reevalúen su situación de discapacidad. «A lo largo de los años, he sido sometida a múltiples intervenciones quirúrgicas mayores, sumando un total de 22 operaciones, las cuales han dejado secuelas físicas y emocionales significativas», explica. Una operación de obesidad mórbida destapó problemas en el pecho y abrió su largo historia de complicaciones.

Constantes infecciones

Le han extirpado los dos senos, tiene linfedemas en ambos brazos, le han quitado útero, ovarios y trompas de Falopio. Además, ha sufrido perforaciones en la vejiga, vagina y asas del intestino delgado. Depende del uso de pañales. «Este conjunto de condiciones no solo limita mi capacidad física, sino que también afecta mi calidad de vida de manera integral, ya que enfrento infecciones constantes y requiero seguimiento médico continuo», añade.

Sin embargo, denuncia, el INSS solo ha valorado la pérdida de un pecho para otorgarle la incapacidad permanente total, «cuando la realidad de mi situación es claramente más compleja y debería ser considerada como una incapacidad permanente absoluta». Pide que el INSS realice una «evaluación exhaustiva de todas mis patologías para reflejar mi verdadera condición y garantizar que reciba la atención y los beneficios necesarios que realmente requiero».

Tras recibir la resolución del Instituto Nacional de la Seguridad Social, un bufete de El Puerto de Santa María le ayudó a interponer una demanda. Su caso ha sido admitido a trámite, pero no se reevaluará hasta septiembre de 2027. Sin embargo, asegura, «no puedo sostener más esta situación». Por eso pide ayuda a vecinos e instituciones para poder seguir con su vida ahora que no puede valerse por sí misma.