Vista exterior de las ruinas de la antigua fábrica de Jerez Industrial
Cádiz
Las ruinas de Jerez Industrial aguardan una segunda vida tras años de okupación y vandalismo
La situación concursal ha impedido que nuevos inversores puedan hacerse con una de las parcelas urbanísticas más apetecibles del centro de Jerez
Las ruinas de Jerez Industrial permanecen como sombras del pasado en pleno corazón de la ciudad. A escasos metros del renacer del histórico arrabal de Santiago, este complejo abandonado lleva más de una década siendo foco de denuncias vecinales, okupaciones y actos vandálicos. Sin embargo, ni las reiteradas quejas ante Urbanismo ni intervenciones puntuales han logrado revertir una sensación de deterioro e inseguridad que se ha cronificado.
Tras los muros que cercan unos 10.000 metros cuadrados permanece el eco de una actividad frenética que marcó una época. Allí trabajaron más de un millar de empleados y se movieron miles de millones de pesetas en facturación. Era la sede de Jerez Industrial SA (JISA), un gigante de las artes gráficas que llegó a convertirse en la mayor empresa jerezana no bodeguera, con presencia en prácticamente todo el territorio nacional.
JISA y su inseparable Cartonajes Tempul crecieron al calor de la próspera industria del vino de Jerez de la Frontera antes de que la reconversión industrial de finales de los años 80 comenzara a arrasar buena parte del tejido productivo de la ciudad. El golpe definitivo llegó a finales de los 90, cuando el emporio quebró. Desde entonces, la antigua fábrica ofrece una imagen desoladora de abandono.
El paso del tiempo no ha hecho más que añadir capas de burocracia que han agravado su estado. Lo último que trascendió fue la reclasificación de los suelos como residenciales en el nuevo PGOU, con una previsión de unas 100 viviendas. Sin embargo, la empresa sevillana que adquirió los terrenos suspendió pagos y entró en concurso de acreedores tras el estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008.
Expectativas de desbloqueo
La situación concursal, aun sin resolverse, ha impedido durante años que nuevos inversores puedan hacerse con una de las parcelas urbanísticas más apetecibles del centro de Jerez. No obstante, el Ayuntamiento, gobernado por el PP con mayoría absoluta, prepara una próxima subasta pública, según ha adelantado el periódico local La Voz del Sur. Este escenario abre expectativas reales de desbloqueo por primera vez en mucho tiempo.
En 2022, el anterior Gobierno municipal, comandado por la socialista Mamen Sánchez, planteó a la administradora concursal una expropiación forzosa para incluir los suelos en el registro municipal de solares, lo que habría desembocado en una posterior subasta pública. Sin embargo, la idea cayó en saco roto.
Los vecinos de Jardines de Tempul y de la calle Marqués de Cádiz han trasladado directamente su preocupación a la alcaldesa, María José García-Pelayo. Denuncian que el recinto se ha convertido en víctima de la okupación y en escenario habitual de vandalismo. La regidora visitó la zona en febrero del año pasado, aunque su compromiso se centró entonces en otra herida urbana del barrio: el solar de Armas de Santiago.
En este último caso, la suerte parece distinta. El Grupo Buenavista prevé levantar 109 nuevas viviendas y reurbanizar todo el entorno, un proyecto que simboliza el resurgir del barrio y marca el camino de lo que podría suceder en Jerez Industrial en los próximos años.
No obstante, a la espera de que se despeje el laberinto concursal, las ruinas continúan recordando un pasado industrial pujante y un presente atrapado entre papeles, promesas y abandono.