Agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil evacuando a una persona por la crecida del río Guadalete en Jerez.

En Jerez de la Frontera

Los desalojados por la crecida del río Guadalete encuentran su casa vacía: «Les han quitado de todo»

Hasta 600 vecinos tuvieron que abandonar sus hogares por el aumento de caudal del río, lo que ha dejado vía libre a los amigos de lo ajeno para entrar a robar

Unos 600 vecinos debieron de ser desalojados por las crecidas del río Guadalete en la localidad de Jerez de la Frontera. Las fuertes lluvias provocaron un aumento de su cauce por encima de los 6,20 metros, quedando expuestos los habitantes de unos 14 núcleos rurales.

Muchos de ellos, ante la premura de la situación, cogieron las pocas pertenencias más indispensables con las que podían cargar y abandonaron sus viviendas. Los servicios públicos habilitaron varios equipamientos, como el Palacio de Deportes de Chapín, así como albergues y otros edificios, para realojarlos mientras las aguas vuelven a su cauce.

Sin embargo, los ladrones han visto el cielo abierto, pese a las tormentas. A sabiendas de que nadie vigilaba estas casas, ya vacías, han aprovechado para pasar por la zona y robar todo lo que han podido.

Robos de joyas, dinero y relojes

Los padres de Ruth fueron unos de los afectados por estos desalojos, y en cuanto han podido volver a recoger algunas de sus pertenencias, se han encontrado una desagradable sorpresa.

«Mi padre pudo volver a casa para coger unas medicinas, y una vez entró, se la encontró desvalijada», ha contado la hija de los afectados en el programa ‘Y ahora Sonsoles’ de Antena3. “«Cuando yo entré, vi todos los armarios en el suelo y que no había tele y ahí me di cuenta de que les habían robado», recuerda.

Los ladrones se han llevado de su casa joyas, televisores, relojes y todo el dinero en efectivo que encontraron. «Hasta las cajas de medicamentos estaban abiertas», lamenta Ruth.

Aviso rojo en Grazalema

Mientras, en otro punto de la provincia de Cádiz, Grazalema se prepara este martes para recibir a partir de esta medianoche precipitaciones intensas por las que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha emitido un aviso rojo por el peligro «extraordinario» que pueden acarrear.

«El problema es que llueve sobre muy, muy mojado», alerta el alcalde de la localidad, Carlos García, en una conversación telefónica con EFE.

De hecho, este pasado mes de enero ha sido «el segundo mes más lluvioso» desde que en 1913 comenzaron a hacerse registros de precipitaciones en la localidad.

En este mes se han recogido 1.293 litros de agua por metro cuadrado, la mayoría, 1.100, en nueve días y 400 en tan solo dos días.

Grazalema no teme a las inundaciones porque únicamente las tuvo en 1964, cuando no tenía un sistema de alcantarillado tan preparado como el actual.

«Estamos a 900 metros de altura, el empinamiento de las calles y la piedra caliza de las montañas absorben el agua. El problema está en la situación de las montañas, el monte ya no puede recibir más agua, hay escorrentías donde no existían, rocas cayendo y taludes que se están viniendo abajo. Por eso la situación más preocupante es la de las carreteras, el peligro está en vías para entrar o salir del pueblo, que además son carreteras muy deterioradas por falta de mantenimiento e inversión», dice el alcalde.

De hecho, la vía que une Grazalema con su pedanía, Benamahoma, quedó cortada la semana pasada por un talud sobre la misma, por lo que sus 400 vecinos solo pueden transitar por ella desde entonces en tramos horarios especiales habilitados y supervisados por la Guardia Civil.