Las hermandades de Cádiz comienzan a cruzar el Guadalquivir en su camino a El Rocío

Las hermandades de Cádiz comienzan a cruzar el Guadalquivir en su camino a El RocíoRomán Ríos | EFE

Cádiz

Loli Ramos, en la Romería de El Rocío: «La devoción a la Virgen es la misma, pero el camino se ha masificado»

Los romeros comparten unos gastos por los que pagan una media de mil euros por cabeza para cubrir los gastos de la peregrinación

Loli Ramos, hermana mayor de la Hermandad de El Rocío de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), lleva 63 de sus 68 años peregrinando a la aldea almonteña, un viaje que, en este tiempo, ha cambiado mucho: «Si volviéramos a hacerlo como antes, quedaríamos menos de la cuarta parte», dice en una entrevista con EFE.

Su hermandad, que con sus casi 400 años es la más antigua y una de las más numerosas (este año lleva 4.500 romeros, 300 más que el año anterior), cruza este miércoles el río Guadalquivir para adentrarse en Doñana, donde pasarán, con las otras 11 hermandades de Cádiz y Ceuta, tres días y dos noches para llegar a El Rocío, una ruta privilegiada en la que la devoción se sumerge con los espectaculares paisajes de este espacio natural y con la dificultad de atravesarlos.

Es una peregrinación que ella hace desde los seis años y que no ha dejado de hacer ninguno, ni siquiera cuando estaba al final del embarazo de su primer hijo, al que parió al día siguiente de llegar de la romería. Y en el que ha vivido de todo, hasta ser evacuada en helicóptero a un hospital de Sevilla porque su vestido salió ardiendo mientras guisaba con el fuego.

En este tiempo ha presenciado la evolución de un camino que ella seguirá haciendo «mientras pueda, como los antiguos a caballo». «La ilusión con la que se hace es igual y la profundidad de la devoción a la Virgen también», pero el camino se ha «masificado». «A la fe no se le pueden poner barreras», indica, mientras recuerda los años en los que todos los romeros se conocían.

Lo que más lamenta es que vaya creciendo el número de vehículos a motor. Sobre todo de los todoterrenos en los que algunos romeros realizan el trayecto. «Hay que cambiar esta tendencia, estamos en estudio con el parque y las hermandades», dice.

Loli Ramos, hermana mayor de la Hermandad de El Rocío de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), lleva 63 de sus 68 años peregrinando a la Aldea del Rocío

Loli Ramos, hermana mayor de la Hermandad de El Rocío de Sanlúcar de Barrameda, lleva 63 de sus 68 años peregrinando a la aldeaIsabel Laguna | EFE

Loli Ramos explica que este es uno de los cambios que se han ido introduciendo para hacer más cómodo el camino. «No tiene comparación ni en logística ni en nada. Antes llevábamos el vino natural, no llevábamos vasos, bebíamos buche a buche en la misma botella. Comíamos chacinas y tomate fresco. No había residuos». «Hoy no falta de nada, no queremos que falte ni el hielo ni el marisco», cuenta.

Pucheros, atún encebollado, fritos variados, salpicón de marisco, solomillo, papas a lo pobre, ensaladas, menudo o gambones a la plancha son algunos de los platos que figuran en los menús que comerán durante estos ocho días la Hermandad de Sanúcar.

Una media de mil euros por romero

Los romeros comparten unos gastos por los que pagan una media de mil euros por cabeza para cubrir los gastos de la peregrinación. «Unas se van a 1.500, otras 800, con la casa en la Aldea y para que no falte de nada», explica. Los masificación (este año son más de 9.000 los peregrinos de Cádiz que atraviesan Doñana) ha hecho que un camino que antes se hacía en un día y medio, ahora tome tres días.

Los romeros ya no suelen dormir como antes, en el suelo junto a las candelas (prohibidas desde hace año para evitar riesgos). Lo hacen en tiendas de campaña y colchones que pueden cargar en los vehículos.

Las hermandades llevan veterinarios, médicos e incluso personal para recoger la basura a su paso. «En mis primeros años no había residuo porque todo era materia orgánica. Cuando tenía 15 o 20 años había más residuos porque no había la cultura que hay ahora. Es mejor educar que prohibir. Ahora la hermandad se deja mucho dinero en dejar Doñana limpio a su paso», señala.

Pese a todos los cambios, Loli Ramos asegura que hacer el peregrinaje por Doñana, «el camino más bonito y más duro», te transforma: «Vuelves llena de Rocío, de intención de ser mejor persona cada día, de ayudar en lo que se pueda, de acordarse del que no tiene o necesita tu ayuda».

Para esta mujer que fue empresaria que gestionó un comercio relacionado con el camino, ser la hermana mayor de esta hermandad era «la ilusión de mi vida». Y lo ha conseguido al tercer intento. Cuando vuelva de este, evaluará todo para preparar el siguiente. «La organización es tremenda», asegura la hermana mayor que lidera una caravana de cinco kilómetros. «Eso es algo especial, no son vacaciones en un sitio paradisiaco», asegura.

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