Submarino en el puerto de Gibraltar con la Bahía de Algeciras de fondo (archivo)
Cádiz
Gibraltar prueba su sistema de alarma nuclear y deja al descubierto las carencias de España
La base naval del Peñón acoge unas pruebas rutinarias de su sistema de alarma nuclear mientras la comarca gaditana carece de un protocolo equivalencia ante el riesgo de fuga radioactiva
La Base Naval de Gibraltar ha acogido este martes unas pruebas rutinarias de funcionamiento de su sistema de alarma nuclear, un protocolo de seguridad que no cuenta con equivalente al otro lado de la frontera, a pesar del riesgo de fuga radioactiva que supone para todo el Campo de Gibraltar la presencia de submarinos nucleares como los que suelen recibir las instalaciones militares del Peñón.
Las Fuerzas Armadas Británicas en Gibraltar, encargadas de llevar a cabo este ensayo, advirtieron previamente de que era posible que la alarma se escuchara fuera de la base. Aunque el sonido no alteraría la rutina de la población, iba a dejar al descubierto la falta de un plan equivalente para los ocho municipios del Campo de Gibraltar. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), único organismo competente en la materia, no lo estima necesario.
La diferencia adquiere relevancia por la presencia recurrente de submarinos nucleares en la base británica, donde suelen atracar para someterse a reparaciones que, a menudo, se realizan en un muelle que no está preparado para ello. La actividad ha suscitado reiteradas críticas de la asociación Verdemar-Ecologistas en Acción, que ha llegado a referirse a estos sumergibles como «auténticas bombas flotantes».
La polémica no es nueva. La escala del submarino nuclear británico Tireless en el año 2000 marcó un antes y un después en un debate que lleva más de dos décadas abierto. Desde entonces, la presencia de estos sumergibles ha mantenido la preocupación por los posibles riesgos radiológicos para una comarca que supera los 270.000 habitantes, además de los aproximadamente 33.000 residentes del Peñón.
Frente a esa preocupación, Gibraltar dispone de un plan de emergencia ante una fuga radioactiva en la base naval, en consonancia con el resto de las instalaciones militares de la Marina Real británica que albergan submarinos nucleares cerca de civiles, y realiza cada tres años un simulacro/ejercicio de contaminación nuclear para prevenir a su población.
No obstante, el alcance del plan gibraltareño también plantea interrogantes sobre la respuesta ante una emergencia que pudiera afectar a ambos lados de la frontera. De hecho, el documento no contempla expresamente la comunicación con las autoridades españolas. No se menciona a nuestro país más allá de donde se dice que los servicios de emergencias serían desplegados en algunos puntos «cerca de España».
Por otro lado, los afectados por contaminación nuclear serían trasladados al Real Hospital Naval de Gibraltar, donde deberían ser tratados como «población local», según este documento, que en el epígrafe 'Turistas' prevé el cierre de la frontera, «dejando dentro del territorio de Gibraltar a muchas personas».
La falta de un plan comarcal llegó también al Defensor del Pueblo español, que en 2023 archivó una queja después de recibir las explicaciones del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que alegó que existen instrumentos generales de protección civil frente a riesgos radiológicos y mecanismos de respuesta marítima, sin que ello se traduzca, no obstante, en la creación de un dispositivo al sistema de alerta que Gibraltar ensaya periódicamente.
Por tanto, el problema no es que España carezca de mecanismos generales para responder ante incidentes radiológicos, sino que no dispone de un plan propio que concrete cómo actuaría la población de la comarca ante una emergencia vinculada a la actividad naval del Peñón. La cuestión pendiente es cómo se informarían los vecinos, qué medidas deberían adoptar y de qué manera se coordinarían los municipios y las distintas administraciones.