Jacinto Muñoz (PP), nuevo alcalde de Algeciras, con el bastón de mando

Jacinto Muñoz (PP), nuevo alcalde de Algeciras, con el bastón de mandoNacho Frade | Europa Press

Cádiz  Jacinto Muñoz, nuevo alcalde de Algeciras: el adiós de Landaluce y la ruptura política entre dos compadres

La relación entre ambos no se limitaba a compartir partido y responsabilidades, sino que también estaba atravesada por una confianza personal que parecía difícil de separar de la política

Algeciras tiene nuevo alcalde. Se llama Jacinto Muñoz y asume el bastón de mando tras una moción de censura contra José Ignacio Landaluce que escenifica una ruptura política entre dos compadres. Porque, más allá de los años compartidos en los despachos, ambos guardan lazos familiares tan íntimos como que cada pareja apadrinó a una hija de la otra. Aun así, Muñoz accedió a encabezar la moción de censura.

Su ascenso pone fin a una larga etapa como número dos, pero no supone la llegada de un desconocido al Ayuntamiento. Estudió Veterinaria, aunque su trayectoria ha estado vinculada principalmente a la política y la Administración local. Su padre, médico de carrera, fue teniente de alcalde durante años. Muñoz creció, por tanto, en un ambiente ligado al poder municipal y a sus entresijos.

Desde febrero de 2010, Muñoz ejerce como secretario general del PP de Algeciras, un cargo que le ha permitido conocer las interioridades de la organización durante más de 16 años, un periodo en el que también ha tomado decisiones a nivel orgánico. No obstante, su papel público quedaba eclipsado por el liderazgo de Landaluce, quien hasta el pasado mes de diciembre, cuando dejó el partido, fue uno de sus alcaldes más importantes en Andalucía.

Su experiencia institucional tampoco se limita a la política municipal. Muñoz fue diputado en el Parlamento andaluz durante las legislaturas IX y X y es vicepresidente tercero de la Diputación Provincial de Cádiz. En el Ayuntamiento ejercía como primer teniente de alcalde y dirigía las delegaciones de Seguridad Ciudadana, Movilidad Urbana y Personal hasta su salida –hace poco más de dos semanas– del Gobierno de Landaluce,

Durante años, Muñoz fue el segundo de a bordo de Landaluce. Lo sustituyó en distintas ocasiones cuando el alcalde se ausentaba e incluso llegó a presidir sesiones plenarias en su lugar. Pero la relación entre ambos no se limitaba a compartir partido y responsabilidades, sino que también estaba atravesada por una confianza personal que parecía difícil de separar de la política. Precisamente por eso, la moción adquiere una dimensión que va más allá del relevo municipal.

El vínculo entre ambas familias se consolidó a través de sus esposas, que mantuvieron una estrecha amistad. Los padrinazgos cruzados reforzaron esa relación hasta convertir a ambos políticos en compadres por partida doble, lo que hace especialmente significativa la ruptura entre Landaluce y Muñoz.

En el pleno de la moción de censura, Muñoz se afanó en explicar por qué había decidido dar ese paso, que «no nace de la improvisación, ni de un interés personal, ni de un afán de protagonismo», sino de su «responsabilidad con Algeciras», aunque reconoció que es difícil entender cómo «12 concejales que durante tantos años hemos trabajado junto a Landaluce» habían terminado promoviendo una moción de censura. Según él, se encontraron «ante una situación de extraordinaria gravedad».

El nuevo alcalde aseguró que, antes de recurrir a esa herramienta, pidieron a Landaluce que «diera un paso al lado» para «concentrarse en su defensa judicial» y permitir que el Ayuntamiento continuara funcionando con estabilidad. «Se lo pedí desde el respeto, desde los muchos años que habíamos compartido, y con el convencimiento de que todavía estábamos a tiempo de encontrar una salida diferente», afirmó. «Antes de presentar una moción de censura, intentamos evitarla», subrayó.

La retirada del apoyo de los 12 concejales del PP respondió a que entendieron que, «en aquellas circunstancias, mantenerlo ya no era compatible con nuestra responsabilidad institucional», en referencia a las denuncias de dos militantes del partido por presuntas agresiones sexuales. El nuevo alcalde expresó su respeto a la presunción de inocencia de su antecesor, pero quiso dejar claro que esa garantía judicial «no significa renunciar a ejercer nuestra responsabilidad política».

Landaluce, el denunciado, se ausentó de la sesión tras su dimisión en diferido, que se hizo efectiva el pasado domingo. Muñoz, su compadre y sucesor en la Alcaldía, resumió en su argumento final la frontera que pretende establecer entre la relación privada entre ambos y el ejercicio del poder: «La lealtad personal merece respeto, pero ninguna lealtad puede sustituir la responsabilidad que tenemos con la institución a la que servimos».

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