Pantano de la Viñuela revive tras años de expolio, mala gestión y sequía
Málaga
La resurrección del pantano de La Viñuela tras años de robo de agua y descontrol en la etapa socialista
De ser declarado embalse muerto al 7 % a superar el 54 % de su capacidad, la mejora coincide con una férrea persecución del fraude hídrico que durante años esquilmó el recurso en La Axarquía
El pantano de La Viñuela ha vivido una transformación casi milagrosa. Hace solo dos años, en enero de 2024, los técnicos lo declararon un «embalse muerto». Sus imágenes, con un vasto lecho agrietado y apenas un charco de agua, dieron la vuelta a España. Era el rostro más crudo de una sequía que asfixiaba a Málaga, con sus reservas hundidas a un mínimo histórico del 7 %.
Hoy, el paisaje no podría ser más diferente. Tras las lluvias de este año hidrológico, supera ya el 54 % de su capacidad y subiendo, almacenando más de 88 hectómetros cúbicos. El agua que guarda ahora multiplica por ocho la de su peor momento. Un respiro, sin duda, pero los expertos piden no bajar la guardia ante un recurso que sigue siendo frágil.
La otra sequía: expolia y mala gestión
Sin embargo, la crisis de La Viñuela no se explica solo por la falta de lluvias. Durante años, un expolio masivo y organizado de agua subterránea drenó las reservas ante una alarmante falta de control. La Guardia Civil calcula que solo en 2023 se extrajeron ilegalmente más de 25 millones de metros cúbicos en La Axarquía, un perjuicio estimado de 10 millones de euros. Los ecologistas denunciaban que esta práctica venía de muchos años atrás, pero ha sido en 2023, con el PP en el gobierno andaluz, cuando se ha puesto fin a esta práctica fraudulenta.
Este robo sistémico se realizaba a través de cientos de pozos, sondeos y balsas ilegales para regar cultivos de subtropicales como el aguacate y el mango. Una investigación de cinco años del Seprona, la Operación Chaak, culminó en 2023 con 26 detenidos y 44 investigados. Se inspeccionaron 299 aprovechamientos, muchos de ellos activos durante lustros sin que hubiera consecuencias.
Vista del pantano de la Viñuela en Vélez-Málaga en 2024
El delegado territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Francisco Javier Fernández, ha sido muy crítico con la gestión anterior. «Nos tiene que coger preparados, cosa que no hicieron los anteriores. Se llenaron los pantanos después de la sequía del 2008 y se echaron a dormir», afirmó en declaraciones recogidas por medios locales, apuntando directamente a la etapa de gobierno socialista en la Junta.
Vigilancia, disuasión y obras
El giro coincide con un endurecimiento palpable de los controles bajo la actual administración autonómica. La Operación Ardium, también en la Axarquía, destapó un negocio que vendía agua robada en camiones cisterna a particulares, empresas e incluso a un ayuntamiento, extrayendo unos 12 millones de litros en cinco años.
La teledetección por satélite se ha convertido en una aliada clave para el Seprona, permitiendo detectar cambios en los cultivos y nuevas infraestructuras ilegales desde el aire. Además, se han impulsado obras para garantizar recursos, como la puesta en marcha de pozos de emergencia y la mejora de estaciones de bombeo y depuración.
El pantano revive, pero la lección está clara: su recuperación depende tanto del cielo como de una gestión firme y vigilante en tierra. La Axarquía respira aliviada, aunque la memoria de los cortes de agua y el paisaje agrietado sigue muy presente. La vigilancia, ahora, no puede flaquear.