Calle convertida en río en la localidad gaditana de Grazalema tras el paso de la borrasca LeonardoEP

Málaga

Los terremotos de estos días en Málaga y Cádiz no están causados por las intensas lluvias, según los geólogos

Geólogos del IGME analizan la serie sísmica y no hallan anomalías que vinculen ambos fenómenos extremos

En medio de una sucesión de borrascas, el suelo en puntos de Málaga y Cádiz también se ha removido estos días. Varios pequeños terremotos han hecho saltar las alarmas. Y es que la coincidencia temporal con las lluvias torrenciales ha sembrado dudas entre la ciudadanía. Muchos se preguntan, con lógica preocupación, si existe un vínculo directo.

La voz de los especialistas

«No hay ningún dato ni ninguna evidencia científica que nos permita relacionar estos terremotos con el evento meteorológico extremo». Raúl Pérez, geólogo del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), es tajante. Lo explica tras semanas de análisis. Su equipo, desplegado a petición de la Agencia de Emergencias, trabaja desde principios de febrero en la zona.

Sin hallazgos concluyentes

Han comparado esta serie sísmica con otras anteriores en la misma región. Los resultados son claros: «Son exactamente iguales». Pérez subraya que, de haber una influencia del agua de lluvia, los datos mostrarían una desviación. Pero no la muestran. Los parámetros sísmicos son los habituales para una zona tectónicamente activa como esta. La sismicidad regional no presenta anomalías.

Los equipos de expertos en hidrogeología y movimientos del terreno desplegados en GrazalemaEFE / Guardia Civil

¿Coincidencia temporal?

«Cuando dos cosas coinciden en el tiempo, es normal la curiosidad», admite el experto con comprensión. Reconoce que la coincidencia de inundaciones y temblores invita a pensar en una conexión. Sin embargo, insiste en la falta de pruebas. Además, apunta a un hecho crucial: no existen precedentes científicos sólidos a nivel mundial que respalden esa hipótesis.

Un modelo sin respaldo físico

El geólogo recuerda una teoría llamada ‘hidrosismicidad’, planteada hace décadas. Nunca llegó a consolidarse. «Nunca ha generado un modelo físico creíble para explicar cómo disparar terremotos con el agua de la lluvia», sentencia Pérez. Su equipo ha examinado la distribución de los temblores en relación con los acuíferos. Tampoco ahí encuentra un patrón que establezca un vínculo causal.

Los expertos continúan su monitorización en el terreno, dentro del operativo del Plan de Emergencia ante el Riesgo de Inundaciones. Su labor, ahora, es también pedagógica: calmar inquietudes con datos. Mientras, la tierra sigue su curso natural, independiente de la lluvia que cae con fuerza sobre los tejados malagueños y gaditanos.