Málaga avanza en su proyección turística con la construcción y reforma de hoteles a gran escala.
Málaga
La burbuja que nunca se pincha en Málaga: más de 40 proyectos hoteleros en marcha, la mitad de gran lujo
La ciudad suma ya seis hoteles en construcción con más de 500 habitaciones, mientras la Junta tramita otra veintena de iniciativas que transformarán barrios como Capuchinos, La Malagueta o el centro histórico
La grúas no descansan en Málaga. Y es que la ciudad vive una auténtica fiebre hotelera que, lejos de amainar, se acelera. Según el informe de la consultora EY‑Parthenon, la provincia concentra 43 proyectos hoteleros hasta 2028, lo que representa algo más del 9% del total nacional de 775 proyectos y sitúa a la capital como gran polo de atracción para las cadenas internacionales. Lo cierto es que la transformación urbana que experimenta la ciudad tiene en el sector del alojamiento uno de sus principales motores, con una veintena de esos proyectos orientados al segmento de cinco estrellas o gran lujo.
El último en sumarse a esta lista interminable acaba de ver la luz en el barrio de Capuchinos. El Ayuntamiento tiene previsto aprobar el expediente urbanístico para derribar un edificio de Telefónica en la Alameda de Capuchinos y levantar un hotel de tres estrellas con unas 60 habitaciones. Detrás del diseño está Carlos Domingo Corpas, el mismo arquitecto que firmó el ME Málaga, lo que garantiza cierta solvencia estética. La sociedad INDES Tech, propietaria del inmueble, ya busca operador a través de Hirschfeld Real Estate.
Antiguo edificio de Telefónica que será reconvertido en hotel
Lujo en la Malagueta y el Centro
Pero no todo son tres estrellas. Málaga apuesta fuerte por el segmento premium y 2026 será el año de aperturas de alto standing. La más esperada es el Áurea Palacio de la Tinta, un cinco estrellas de la cadena Hotusa que abrirá sus puertas en Paseo de Reding, frente a la playa de la Malagueta. El edificio modernista de 1908, que durante décadas albergó la sede de la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces, renace ahora con 141 habitaciones, piscina, zona deportiva y un restaurante en la azotea con vistas al mar. «No será un hotel más en Málaga», aseguran sus promotores, y llevan razón.
Recreación de parte del interior del hotel
A pocos metros de allí, en la esquina de calle Granada con Méndez Núñez, la cadena menorquina Cristine Bedfor ultima los detalles para abrir en los próximos meses un boutique de 27 habitaciones en un edificio de 1871 diseñado por Jerónimo Cuervo. La rehabilitación, que ha recuperado un patio acristalado, suelos originales y una escalera de mármol, promete ser una de las joyas escondidas del centro. Detrás del proyecto están Daniel Entrecanales Domecq, directivo de Acciona, y la empresaria Cristina Lozano Vallejo.
Y en Puerta del Mar, la cadena Catalonia ya calienta motores para estrenar en primavera un cuatro estrellas de 74 habitaciones repartidas en tres edificios históricos del siglo XIX, los mismos que enmarcan el pasaje Larios. No es el único movimiento de la cadena en Málaga: acaba de adquirir el hotel Molina Lario, que pasa a denominarse Catalonia Molina Lario, sumando más de un centenar de habitaciones a su creciente cartera en la ciudad. En menos de dos años, Catalonia ha pasado de tener un hotel a contar con varios establecimientos en Málaga capital.
Vistas desde el ático del hotel Catalonia Molina Lario
Explosión hotelera en Capuchinos
A finales de 2025, la apertura del ME Málaga marcó un antes y un después: el primer hotel de la marca lifestyle de Meliá en la ciudad. Ubicado junto a la plaza de la Merced, en el solar que ocuparon los cines Astoria y Victoria, el hotel cuenta con 128 habitaciones, un ático con piscina infinita que aspira a convertirse en el nuevo mirador de moda y una oferta gastronómica firmada por Cañitas Maite, el proyecto de los chefs Javier Sanz y Juan Sahuquillo, que suman tres estrellas Michelin en sus distintos restaurantes. «La ciudad representa hoy el nuevo pulso del Mediterráneo: energía, arte y modernidad», defendió Gabriel Escarrer, CEO de Meliá, durante la inauguración. Gerard Piqué, por cierto, es uno de los promotores del proyecto.
Futuro hotel donde el exfutbolista Gerard Piqué es inversor
Pero si hay un barrio que concentra la ebullición hotelera ese es Capuchinos. Además del proyecto en la antigua Telefónica, ya está en obras un cuatro estrellas de la cadena Zenit en la calle Carrera de Capuchinos, con en torno a 70 habitaciones y una curiosidad: las catas arqueológicas han sacado a la luz restos del acueducto de San Telmo y una cisterna del siglo XVII que se integrarán en el hotel. También se ha anunciado otro tres estrellas de alrededor de 130 habitaciones en la Alameda de Capuchinos esquina con Arapiles, diseñado por el estudio HCP. Y, por si fuera poco, el número 54 de la misma alameda albergará 24 apartamentos turísticos con piscina, cuya licencia se otorgó en diciembre. Capuchinos, el antiguo barrio de clase trabajadora, se reinventa a golpe de talonario.
El Perchel y la Catedral
El Perchel tampoco se queda atrás. En los próximos meses abrirá sus puertas un cuatro estrellas de unas 95 habitaciones en el solar de un antiguo concesionario de coches en calle Plaza de Toros Vieja. La inversión ronda los siete millones de euros y detrás están Andrés Oriol Roca, empresario catalán con experiencia en el sector, y Francisco Martín‑Consuegra, el antiguo propietario del proyecto del ME Málaga. El hotel, que podría ser operado por la cadena estadounidense Sonder, contará con alrededor de 40 plazas de parking, parte de ellas reservadas para vecinos de la zona.
Junto a la Catedral, la vista se topa con otro proyecto que promete: la conversión de la antigua sede de Telefónica en un cinco estrellas gran lujo de la cadena vasca Tayko, la misma que triunfa en Bilbao y Sevilla. Y en la plaza de Mitjana, un caserón señorial será transformado en hotel, al igual que dos edificios de calle Santa María que albergaron una ferretería y una farmacia. La lista no termina ahí: un inversor israelí tiene entre manos la conversión del antiguo edificio de Correos en un hotel de lujo.
Mientras tanto, la Junta de Andalucía sigue tramitando proyectos y Málaga se consolida como uno de los principales destinos urbanos de España por pernoctaciones hoteleras, solo por detrás de Madrid. La cifra de turistas internacionales que recibió España en 2025 se situó en torno a los 97 millones, según estimaciones preliminares, y la Costa del Sol alcanzó los 14,6 millones de visitantes, una marea que necesita camas donde dormir.
Lo que viene después
Más allá de 2026, el horizonte sigue despejado para los inversores. La cadena Radisson prepara su desembarco en Málaga con un Radisson RED de algo más de un centenar de habitaciones, previsto para 2027 cerca de la Plaza de la Constitución, en pleno corazón del centro histórico, con restaurante, bares, azotea con piscina y espacios para eventos, según los proyectos conocidos. Será el primer hotel de la marca en la ciudad y promete traer ese espíritu joven y desenfadado que caracteriza a la enseña.
Marriott también tiene la mirada puesta en Málaga. Según el informe de EY‑Parthenon, la cadena internacional proyecta establecimientos de lujo en la capital, aunque aún sin definir el número de habitaciones. Y luego está el elefante en la habitación: el hotel de gran lujo Suites Málaga Port que Hesperia proyecta en la polémica torre rascacielos del puerto, con 382 habitaciones. Un proyecto cuyo horizonte urbanístico no está ni mucho menos claro, pero que, de materializarse, sería el más grande de todos. También asoma un hotel de unas 170 habitaciones en los antiguos terrenos de Repsol, todavía en fase de definición.
Mientras tanto, el Ayuntamiento estudia ya la posibilidad de regular el sector, favoreciendo las categorías superiores frente a las más bajas para evitar una saturación que algunos vecinos comienzan a denunciar. Porque si algo queda claro es que la fiebre hotelera en Málaga no entiende de crisis. Y la ciudad, entre grúas y aperturas, sigue redefiniendo su propio paisaje urbano a velocidad de vértigo.