Talud de tierra sobre las vías de alta velocidad en ÁloraRedes Sociales

Málaga

El caos ferroviario se prolonga: Málaga se queda sin AVE directo a Madrid hasta, al menos, el 23 de marzo

La inestabilidad del terreno en Álora y las filtraciones en Abdalajís complican los plazos mientras las operadoras privadas devuelven billetes y el Ayuntamiento lleva el problema al pleno

Málaga vuelve a mirar con desesperanza el reloj de la estación María Zambrano. La incertidumbre se ha instalado en un servicio que hasta hace bien poco era sinónimo de puntualidad y eficacia. No habrá trenes directos entre la capital de la Costa del Sol y Madrid, y por extensión con Zaragoza, Barcelona o Córdoba, al menos hasta el próximo 23 de marzo. Así lo han comunicado internamente fuentes de Adif a las operadoras, que ya han comenzado a mover ficha.

Las compañías privadas, Iryo y Ouigo, han empezado a cancelar servicios y a devolver el importe de los billetes. Lo hacen con un mensaje que duele: «por causas de fuerza mayor». Ambas se señalan como las grandes perjudicadas por una situación que escapa a su control. Desde la italiana recuerdan que existe una comunicación interna del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias que fija la recuperación de los trayectos directos «no antes» de esa fecha, una horquilla que, dicho sea de paso, se antoja peligrosamente imprecisa.

Y es que el calendario aprieta. Ese 23 de marzo cae en domingo, justo a las puertas del Viernes de Dolores, que este año es el 27. Es decir, el arranque fuerte de la Semana Santa. Quedan apenas cuatro días de margen para que todo vuelva a la normalidad. Pero las reservas no se están haciendo en los hoteles si no se sabe con seguridad, ante tanto vaivén de fechas. Los viajeros que sí tenían billete para esos días miran al cielo, o mejor dicho, al suelo, porque el problema está en la tierra mojada.

Tres escenarios

La situación sobre las vías es, cuanto menos, delicada. Los técnicos trabajan a contrarreloj en tres frentes abiertos. El tramo de Adamuz, que tantos quebraderos de cabeza dio tras el accidente del pasado 18 de enero, ya está operativo al doble sentido, eso sí, con una limitación de velocidad muy severa: los convoyes no pueden superar los 60 kilómetros por hora. Una tortuga sobre raíles.

Pero el verdadero dolor de cabeza está en los túneles de Abdalajís y en el desprendimiento del talud de Álora. En el primero, las filtraciones de agua han obligado a cerrar una de las bocas. Se circula por el túnel paralelo en vía única, un parche que, de momento, no afecta gravemente a la puntualidad, pero que mantiene a los ingenieros en vilo. El segundo, el de Álora, es el que realmente compromete el viaje directo. Allí la vía está cortada por completo.

El desprendimiento del pasado 5 de marzo, en plena borrasca, dejó la ladera hecha un verdadero desastre. El terreno, compuesto por arcillas expansivas, sigue empapado y tremendamente inestable. Afinar una fecha exacta para su recuperación es, a día de hoy, una quimera.

Mientras tanto, Renfe ofrece un apaño: viajar en autobús desde Málaga hasta Santa Ana y, desde allí, retomar el tren. Una paliativa que alarga el viaje y desespera a los usuarios. «Mantendremos 14 servicios diarios, 7 por sentido, hasta que Adif finalice los trabajos», explican portavoces de la compañía pública.

De la Torre: «La red no tiene prestigio»

Este jueves, la merma de calidad en el servicio ferroviario copará buena parte del pleno ordinario del Ayuntamiento de Málaga. El Partido Popular llevará una moción urgente para abordar un problema que ya trasciende lo meramente logístico. El alcalde, Francisco de la Torre, no escondía su preocupación: «Nos preocupa para todo el país. Hemos tenido una red ferroviaria que ha sido de prestigio pero que ahora mismo no lo es». Sus palabras suenan a aldabonazo.

De la Torre fue más allá y señaló directamente a las posibles causas: «Todo apunta a problemas de mantenimiento y conservación. Tenemos que trabajar en esa línea con seriedad, con un plan integral de inversiones».

La sombra del accidente de Adamuz, donde un AVE descarriló sin heridos afortunadamente, planea sobre cada declaración. La investigación de aquel suceso, vinculado a la dana del pasado octubre, sigue su curso y la comisión ha llegado a solicitar informes especializados en meteorología e hidrología para esclarecer lo ocurrido.

El impacto económico ya se empieza a notar. La Diputación de Málaga estimó hace unas semanas el daño empresarial en casi 110 millones de euros. Una losa. «La caída de ocupación en los hoteles de Málaga con respecto al mismo periodo del año pasado es obvia», incidió el regidor, poniendo el foco en eventos clave como el próximo Festival de Cine. Hoteleros y comerciantes cruzan los dedos para que, cuando llegue la Semana Santa, los trenes vuelvan a rodar. O al menos, para que la incertidumbre no descarrile del todo la temporada.