Mujeres usando la burkaRedes Sociales

Málaga

La izquierda malagueña votará contra de prohibir el burka en los espacios municipales

El Pleno del Ayuntamiento vota este jueves una moción de Vox para impedir el acceso a edificios públicos con el rostro cubierto, una iniciativa que cuenta con el respaldo del PP pero que divide al bloque de izquierdas

Málaga, al igual que ocurre en muchas ciudades y municipios de España, respira estos días un aire de debate que trasciende lo puramente administrativo. La discusión de fondo: hasta dónde llega la libertad religiosa y dónde empieza la lucha contra lo que muchos consideran un símbolo de opresión con el uso del burka. Este jueves, el Ayuntamiento se enfrenta a una moción de Vox en el pleno para prohibir estas prendas en dependencias municipales, que ha centrado las miradas de los medios y los ciudadanos.

La propuesta, impulsada por la viceportavoz de Vox, Yolanda Gómez, no habla de calles ni de plazas. Se centra en espacio que pertenecen al Ayuntamiento. «Las dependencias municipales son espacios donde se realizan actuaciones a efectos jurídicos, se gestionan datos personales sensibles y se debe garantizar la seguridad», explica Gómez. Para su partido, la clave es funcional: si no se ve la cara, no hay identificación posible. Sin embargo, lo que se viste como una medida de seguridad administrativa, para otros es un debate de libertades en toda regla.

La postura del PP será clave para que la iniciativa salga adelante. Los populares han anunciado su voto favorable, aunque con matices que no son menores. La portavoz Elisa Pérez de Siles lo dejó claro: «No solo se trata de motivos de seguridad. El burka es un ejemplo de cómo ocultar, castigar y subyugar a la mujer basándose en una supuesta libertad religiosa». Desde su perspectiva, los derechos fundamentales de las mujeres pesan más que ciertas expresiones culturales arcaicas. Incluso recordó que la propia religión católica ha tenido que «adaptarse a los nuevos tiempos» dejando atrás viejas sumisiones.

Pero no todo el mundo lo ve igual. En la otra orilla, el PSOE y Con Málaga han avanzado su rechazo frontal. El portavoz socialista, Dani Pérez, asegura que en Málaga «nunca ha visto un burka», pero su oposición va más allá de la estadística. A su juicio, la moción de Vox «busca criminalizar al diferente y al inmigrante, siempre con la seguridad por delante».

Debate candente

Toni Morillas, viceportavoz de Con Málaga y exdirectora del Instituto de las Mujeres, puso el dedo en la llaga de lo que considera una contradicción insalvable. Para ella, la iniciativa de Vox es directamente «hipócrita». «El burka es un símbolo de la opresión patriarcal contra las mujeres, pero creemos que prohibir la entrada a quien lo porta no resuelve nada», argumentó. Morillas teme que la medida tenga un efecto perverso: la exclusión y «revictimización» de esas mismas mujeres a las que dicen querer liberar.

Este argumento no es nuevo. Hace años, el Tribunal Supremo anuló una ordenanza similar advirtiendo del riesgo de que la prohibición pudiera producir el efecto de negarle la integración en los espacios públicos a la mujer a la que se pretende proteger. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos también ha avalado estas restricciones, sí, pero siempre bajo el paraguas de la «convivencia social», no del discurso de la seguridad o la lucha de género.

Más allá de nuestras fronteras, el paisaje es variado. Francia y Bélgica fueron pioneras prohibiendo el velo integral en todo el espacio público. Les siguieron Dinamarca, Suiza o Países Bajos, que lo limita a lugares concretos como escuelas u hospitales. La vecina Portugal ya explora ese camino. Málaga podría encontrar un camino similar.

Otros casos en España

Málaga no es una isla. En las últimas semanas, ayuntamientos como el de Burgos o Níjar (Almería) han aprobado mociones calcadas con los votos de PP y Vox, desatando las críticas de la izquierda. En el caso de Níjar, donde un tercio de su población es de origen marroquí, la medida ha avivado el recelo de formaciones como Por Andalucía, que la tachan de intentar generar miedo y fracturar la convivencia.

Aquí, el pulso aritmético está claro. Con los 17 votos del PP y los 2 de Vox, la moción saldría adelante por un estrecho margen de 19 apoyos frente a los 12 de la oposición de izquierdas. La portavoz popular insistió en que «en nuestro país no tiene cabida» que una religión obligue a una mujer a cubrirse, mientras que la izquierda replica que la solución no es vetar, sino integrar.