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La Semana Santa malagueña suma una nueva amenaza: la huelga de los trabajadores del Metro

Los hosteleros ven con temor otro contratiempo que se añade a los daños de los temporales en las playas, la desconexión del AVE y el alza de precios del combustible. Los trabajadores del suburbano mantienen los paros parciales de marzo y avisan de que, si no hay acuerdo, el paro será indefinido justo en los días grandes

El reloj de arena que marca la llegada de la Semana Santa en Málaga apura sus últimos granos. Y después de sufrir la desconexión de la alta velocidad, sumado a la guerra en Irán, cuyas consecuencias para la Costa del Sol podrían superar los 200 millones de euros en pérdidas, ahora llega otro, la huelga del Metro. Y es que después de más de trece reuniones sin que el comité de empresa y la dirección hayan logrado acercar posturas, la plantilla ha decidido mantener el calendario de movilizaciones.

La primera jornada de huelga parcial será este mismo miércoles 12 de marzo, en horario de 08:30 a 11:30 horas, justo en plena hora punta matutina. Ese día, además, los trabajadores se concentrarán frente a la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía entre las 10:00 y las 11:00 horas para hacer oír sus reivindicaciones.

Pero el aviso más preocupante para los malagueños y para los miles de visitantes que espera la ciudad llega después. El segundo paro está convocado para el 20 de marzo, de 19:00 a 21:00 horas, coincidiendo con el final de la jornada laboral y con uno de los tramos de mayor demanda del servicio. Y lo que es peor: desde el comité advierten de que, si no se alcanza un acuerdo, la huelga será indefinida durante la Semana Santa. Justo cuando la ciudad multiplica su población y el transporte público se convierte en un salvavidas.

Las claves del conflicto

¿Qué pide exactamente la plantilla para llegar a este extremo? Las reivindicaciones, explican fuentes del comité, no son nuevas. Llevan meses sobre la mesa y, según denuncian, no encuentran respuesta. Exigen, en primer lugar, la equiparación sectorial con el Metro de Sevilla. Un agravio comparativo que, sostienen, lleva años enquistado. También reclaman garantías para mantener el poder adquisitivo conforme al IPC, algo que en tiempos de inflación disparada duele especialmente en el bolsillo.

Otro de los puntos calientes del conflicto tiene que ver con la salud laboral. Los maquinistas piden una regulación de la conducción continuada para reducir la fatiga y mejorar la organización del servicio. No es un capricho: Pasar tantas horas al frente de un convoy puede pasar factura. Además, solicitan que, en casos de no aptitud médica, se adecúe el puesto de trabajo sin que eso suponga un perjuicio económico para el trabajador. Y, por último, quieren avances en materia de jubilación parcial.

La plantilla insiste en que estas demandas no solo buscan mejorar sus condiciones laborales, algo legítimo por otra parte. Aseguran que también persiguen «reforzar la seguridad en el desempeño diario de sus funciones» y, de paso, elevar la calidad del servicio que se presta a los usuarios. Un argumento que, en vísperas de Semana Santa, cobra especial relevancia.

Semana Santa en vilo

Málaga se prepara para vivir una de sus semanas más intensas del año. Cientos de miles de personas, entre cofrades, turistas y curiosos, abarrotarán las calles. Y el Metro se ha convertido en los últimos años en una alternativa fundamental para moverse por la ciudad sin tener que sufrir los atascos ni la odiosa búsqueda de aparcamiento. Si la huelga se vuelve indefinida justo en esas fechas, el panorama puede complicarse bastante.

Los hoteleros ya empiezan a mostrar su preocupación. Fuentes del sector consultadas por este periódico advierten de que la saturación de la ciudad en esos días es tal que cualquier fallo en el transporte público puede provocar auténticos colapsos. No es para menos: el año pasado, el Metro registró cifras récord de viajeros durante la Semana de Pasión, con miles de usuarios desplazándose especialmente hacia el centro y la zona de Teatinos.

Desde el comité de empresa aseguran que no quieren llegar a ese extremo. Que su intención es negociar y alcanzar un acuerdo que evite tener que paralizar el servicio. Pero también dejan claro que la paciencia tiene un límite y que, si la Junta de Andalucía y la empresa no se sientan de verdad a hablar, la huelga indefinida será una realidad.

La Junta llama a la calma

La Consejería de Fomento, por su parte, trata de lanzar un mensaje de tranquilidad. Fuentes oficiales aseguran que se mantienen abiertos los canales de diálogo y confían en que las partes puedan llegar a un entendimiento antes de que lleguen los días clave. Sin embargo, desde el comité responden que ya van trece reuniones sin avances y que el tiempo se agota.

Mientras tanto, los viajeros del metro, los de cada día y los que llegarán dentro de unos días, miran de reojo el calendario. Saben que el 12 de marzo habrá que buscar alternativas para ir al trabajo o a clase si se viaja en hora punta. Y cruzan los dedos para que, cuando las cofradías echen a andar, el suburbano malagueño siga funcionando a pleno rendimiento. De momento, la pelota está en el tejado de la negociación.