El 60 % de los turistas que viajan a Málaga en Semana Santa son nacionales
Andalucía
El agujero para Málaga por seguir sin AVE será de 1.300 millones: «La Semana Santa está perdida»
Hoteleros, agencias y empresarios de playas claman contra el «despropósito» del Gobierno mientras la Junta de Andalucía amenaza con acciones legales por los daños millonarios a la provincia. La alternativa del coche para los desplazamientos largos está lastrada por el precio del combustible
La noticia del nuevo retraso en la reapertura del AVE Madrid-Málaga cayó como una losa sobre los representantes del sector turístico, justo cuando comparecían ante los medios. Estaban reunidos con Patricia Navarro, presidenta del PP malagueño, para hablar de infraestructuras y de futuro. Y de repente, el móvil empezó a vibrar. La cara de José Luque, presidente de la patronal hotelera Aehcos, se desencajó. Acababan de confirmar lo que nadie quería oír: Málaga afrontará la Semana Santa sin tren directo a Madrid.
Las cifras que manejaban hasta ese mismo instante ya eran escalofriantes. El sector había calculado unas pérdidas que rondaban los 1.300 millones de euros contando con que la vía se abriría el 23 de marzo, justo antes del Domingo de Ramos. Ese cálculo, explicó Luque, incluía el impacto directo y el efecto arrastre sobre el resto de la economía provincial. Ahora, con el nuevo horizonte fijado en «finales de abril», todo eso se queda corto. «Es una muy mala noticia», repitió, casi sin aliento, ante las cámaras.
Reacción en cadena de indignación
A su lado, Manuel Villafaina, presidente de la Asociación de Empresarios de Playas, no ocultaba su estupor. «Es catastrófico», soltó sin titubeos. Ya le parecía un despropósito que la fecha prevista fuera el 23 de marzo, justo cuando arranca la semana grande. Pero enterarse de que Málaga seguirá sin tren hasta mayo, dijo, «es un despropósito de dimensiones incalculables». Los chiringuitos, que ya sufren los daños de los temporales en el litoral, ven cómo el horizonte de la Semana Santa se oscurece por momentos.
Juan Cubo, presidente de la Asociación de Viviendas Turísticas de Andalucía (AVVA-Pro), no daba crédito. Tanto es así que repitió la misma palabra tres veces seguidas, como si el eco ayudara a asimilar lo inasumible: «Es impactante, impactante, muy impactante». Recordó que el 60 % de los clientes de las viviendas turísticas en estas fechas son españoles, justo los que más dependen del tren para moverse. «Meternos en mayo generará más pérdidas y aumentará la incertidumbre y la desconfianza hacia el transporte ferroviario», auguró.
Las agencias de viaje pierden un 30 %
Desde el sector de las agencias de viaje, el diagnóstico no fue menos pesimista. Su presidente, Sergio García, reconoció que la confirmación del nuevo retraso les ha dejado helados. «Ha caído como un jarro de agua fría», confesó. A su juicio, la situación es tan crítica que necesitan ayudas públicas «lo antes posible». La tormenta perfecta, explicó, la forman tres factores: la desconexión del AVE, la guerra del Golfo y los temporales. El resultado es una caída de ventas superior al 30 %, lo que «implica estar en pérdidas y una situación muy delicada para el empleo».
García advirtió de que muchas agencias se enfrentan al cierre definitivo si no llega un rescate. Y es que el contexto no ayuda: la gasolina y el gasoil están por las nubes, lo que encarece los desplazamientos en coche, y el queroseno ha elevado el billete de avión un 9 %. Justo cuando el tren, que siempre fue la alternativa fiable y económica, ha dejado de serlo.
«No es en un país en vías de desarrollo»
El presidente de la patronal hotelera malagueña, José Luque, visiblemente afectado, insistió en que esta situación debería hacernos reflexionar. «Lo caro que es no mantener la infraestructura», dijo, mirando de frente a los periodistas. A su juicio, el verdadero problema de fondo no es solo el retraso, sino la falta de previsión y mantenimiento. «Cuando hagamos balance de todo esto, seguro que vamos a perder mucho más que si se hubieran hecho las cosas bien desde el principio», sentenció.
El presidente de Aehcos fue más allá. «No estamos en un país en vías de desarrollo», exclamó, reclamando celeridad y medios. Insistió en que se puede y se debe trabajar 24 horas con todos los efectivos disponibles para acortar los plazos. Porque la imagen de Málaga como destino fiable, advirtió, está en juego. Y no solo para esta Semana Santa, sino para las próximas temporadas. «Sevilla, Córdoba o Granada tienen alta velocidad. Ellas serán las alternativas para el turista nacional», lamentó.
Patricia Navarro, por su parte, exigió gestos al Gobierno. No solo compensaciones económicas, dijo, sino medidas concretas como congelar la subida del peaje de la AP-7, que tradicionalmente se encarece en Semana Santa. «Es un jarro de agua fría. Albergábamos esperanzas de que cumplieran el compromiso dado», declaró, con el malestar aún reflejado en el rostro. En la sala, los asistentes seguían cuchicheando, sin dar crédito a lo que acababan de escuchar.