El sector turístico y hotelero quedan contra las cuerdas tras la confirmación de la noticiaEuropa Press

Málaga

El destrozo que causará a Málaga la falta del AVE en Semana Santa que todos veían venir menos el Gobierno

Empresarios del sector turístico, Junta y Diputación cargan contra el «desprecio» a la provincia tras confirmar Adif que la alta velocidad seguirá cortada hasta finales de abril, en plena campaña turística

La noticia cayó como un jarro de agua fría. Málaga afrontará la Semana Santa sin AVE directo. Así lo confirmó este lunes el presidente de Adif, Pedro Marco de la Peña, durante una visita a las obras del talud derrumbado en Álora. Los muros que aún se mantienen en pie, explicó, «no ofrecen el factor de seguridad necesario para mantener ningún tipo de circulación». La reapertura, advirtió, no llegará antes de la última semana de abril. Todo ello a pesar de que dio (lo ha hecho hasta como fecha tope el 23 de marzo.

El anuncio supone un mazazo para el turismo, justo cuando la provincia se preparaba para uno de los periodos de mayor afluencia del año. Y es que la línea permanece interrumpida desde el 18 de enero, primero por el trágico accidente de Adamuz y después por el colapso del talud el pasado 4 de febrero a causa de las intensas lluvias. Desde entonces, los viajeros tienen que hacer transbordo en autobús hasta Antequera, alargando el trayecto hasta las cuatro horas y media.

El sector hotelero, contra las cuerdas

José Luque, presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos), ya adelantó en una entrevista exclusiva a El Debate su preocupación. Califica la situación de «muy mala noticia» y advierte de que la falta de conexión directa «va a impedir que mucha gente viaje o incluso que cambie de destino para las vacaciones de Semana Santa». El impacto, subraya, se concentrará en el mercado nacional, el más dependiente del tren de alta velocidad.

Las cifras que maneja la patronal hotelera son escalofriantes. Según sus cálculos, las pérdidas acumuladas podrían superar los 300 millones de euros, lo que representa más del 17 % de la facturación prevista para el primer trimestre del año. Las caídas de demanda, añade Luque, rondan ya el 20 % en algunos establecimientos y llegan al 30 % en segmentos como el turismo de congresos o las escapadas de fin de semana. Y otro dato: 1.800 trabajadores del sector podrían verse perjudicados.

Estocada a la hostelería

El sector servicios queda muy tocado. Javier Frutos, presidente de la Asociación de Hosteleros de Málaga (Mahos), observa con preocupación cómo las semanas pasan y la normalidad no llega a las vías. Desde su organización, hacen balance de un golpe que ha llegado en el peor momento posible. «El tren era uno de nuestros transportes predilectos; es desalentador porque nos han dado varias fechas y no se cumplen», explica, sin ocultar las «consecuencias negativas en la contratación de personal» justo cuando se avecina la campaña más esperada de la primavera. «Se deberían haber intensificado los medios humanos y técnicos para paliar las consecuencias», remata.

Lo que más inquieta a Frutos no es solo la facturación que se escapa, sino la dificultad para planificar. Los hosteleros confiaban en que el servicio quedaría restablecido antes de que las calles se llenaran de visitantes, pero la incertidumbre se ha instalado en las agendas. El presidente de Mahos confía en que el anuncio de reapertura para finales de abril se cumpla esta vez, porque, como él mismo reconoce, «las reservas para Semana Santa ya han sufrido numerosas anulaciones» y recuperar la confianza del viajero nacional es ahora mismo una prioridad urgente.

«Una traición más a los malagueños»

La respuesta política no se hizo esperar. La consejera de Economía de la Junta, Carolina España, fue rotunda: habló de «ruina para autónomos, empresas y empleo» y calificó el nuevo retraso como «una traición más a los malagueños». Recordó que el Gobierno andaluz ya había amenazado con llevar el asunto a los tribunales si la conexión no se restablecía antes del 29 de marzo, Domingo de Ramos. Ahora, dice, «el daño económico está más que confirmado».

Francisco Salado, presidente de la Diputación de Málaga, fue todavía más lejos. Exigió «ceses o dimisiones» en el Ministerio, del mismo modo que ocurrió con las incidencias de los Rodalíes en Cataluña. «Si allí hubo cabezas que rodaron, aquí debería pasar lo mismo. Es un error muy grave», sentenció. Salado lamentó que el Gobierno haya demostrado «una vez más su desprecio y desinterés absoluto por la provincia».

Bendodo: «No se hizo nada en tres semanas»

Elías Bendodo, vicesecretario del PP y diputado nacional por Málaga, puso el foco en la lentitud de la respuesta. Durante una visita a Álora, denunció que las obras de reparación del talud no comenzaron hasta tres semanas después del derrumbe. «Ese retraso le está haciendo un daño brutal al sector turístico de Málaga, de la Costa del Sol y de Andalucía», afirmó.

El dirigente popular insistió en que el Ejecutivo de Pedro Sánchez debería haber actuado con mayor celeridad. A su juicio, la imagen de la provincia como destino fiable está en juego. Y no solo por la Semana Santa, advierte, sino por la confianza a largo plazo de los viajeros habituales, esos que usaban el AVE para trabajar o para escapadas de fin de semana.

El alcalde ya lo veía venir

Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, tampoco se mostró sorprendido. Tras visitar la zona cero de las obras, advirtió hace días que la fecha del 23 de marzo «no era realista». Los trabajos, explicó, son mucho más complejos de lo que parecían en un principio. Hay que demoler parte de los muros dañados, asegurar el terreno y gestionar el agua acumulada. «Hay que revisar toda la línea por si hay situaciones parecidas», añadió, en alusión a otros puntos del trazado que podrían estar en riesgo.

Mientras tanto, en la estación María Zambrano, los viajeros hacen malabares con los horarios. Los trenes de Renfe siguen operando con transbordo en Antequera, pero Iryo ha tenido que recurrir a un ERTE para sus trabajadores y Ouigo mantiene suspendidos todos sus servicios. En las taquillas, las colas se mezclan con las caras de resignación. Y en los hoteles del centro, las reservas se tambalean.

Adif asegura que los trabajos avanzan a contrarreloj, con turnos de 24 horas, y que la prioridad es la seguridad. Pero el daño, al menos para esta Semana Santa, ya está hecho. Y la sensación en Málaga es la de haber sido, una vez más, la hermana pobre de las inversiones.