Josele Aguilar, secretario genera del PSOE de MálagaPSOE Málaga

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El PSOE pide a la Junta «publicidad urgente» para la Semana Santa de Málaga tras el destrozo de Puente y Adif

Los socialistas malagueños piden a la Junta que «venda» el destino tras el «destrozo» del ministro, que tardó 23 días en reaccionar al derrumbe y ahora culpa a la seguridad para justificar los retrasos

La paradoja es tan llamativa como irritante para quienes llevan semanas sufriendo las consecuencias del caos ferroviario. El PSOE de Málaga, el partido del ministro Óscar Puente, ha exigido a la Junta de Andalucía que lance «una campaña publicitaria urgente» para atraer turismo a la Semana Santa malagueña. La petición, que busca paliar los efectos de la desconexión del AVE, ha caído como un jarro de agua fría entre los empresarios del sector, que llevan más de dos meses reclamando soluciones y no folletos.

El PSOE de Málaga ha llevado al Parlamento andaluz una petición que ha sorprendido a más de uno. Su secretario general, Josele Aguilar, solicita a la Junta que impulse una campaña publicitaria urgente para promocionar la Semana Santa malagueña. El objetivo, según explica, es «trasladar un mensaje claro: que Málaga no está aislada y que no existe un problema de movilidad». Una iniciativa que choca con la realidad de una provincia que lleva más de dos meses sin conexión ferroviaria con Madrid y que acaba de conocer que el AVE no estará operativo al menos hasta finales de abril.

Porque mientras los socialistas piden ahora que se venda Málaga como si nada ocurriera, la realidad es que el responsable de Transportes de su propio partido, Óscar Puente, ha pasado semanas sin dar la cara. El derrumbe del talud en Álora se produjo el 4 de febrero. El ministro no se pronunció sobre el desastre hasta 23 días después. Curiosamente, ese silencio se rompió cuando los hoteleros empezaron a elevar la voz y los medios a preguntar incómodo.

El ministro que se ríe de Málaga

Puente prefirió dedicarse a atacar a la prensa malagueña, a la que acusó de exagerar, y a hacer bromas sobre la situación en las redes sociales, en lugar de dar explicaciones detalladas de por qué no se actuó durante 20 días. Mientras los viajeros hacían transbordo en autobús y los empresarios veían cómo se esfumaban las reservas, el ministro tuiteaba con sorna. «Qué poquito respeto por si mismos», llegó a escribir, en un alarde de soberbia que muchos malagueños no han olvidado.

Para los malagueños el contraste con Cataluña resulta sangrante. Allí, cuando los Rodalíes fallaron, Puente movilizó todos los recursos políticos y mediáticos. En Málaga, durante semanas, ni una sola palabra. El alcalde de la capital, Francisco de la Torre, ha tenido que ser él quien telefonee a los técnicos de Adif para conocer el estado de las obras.

23 días perdidos y cuatro fechas rotas

La indignación no es casual. Tras el derrumbe, Adif tardó casi tres semanas en movilizar un operativo serio. Las máquinas no pudieron acceder antes, dicen, por la inestabilidad del terreno. Pero lo cierto es que la orden de intensificar los trabajos no llegó hasta finales de febrero, cuando la presión mediática ya era insoportable. Y mientras tanto, las fechas de reapertura se sucedían una tras otra: principios de marzo, luego el 23 de marzo, ahora finales de abril.

El argumento del ministro para justificar estos retrasos ha sido siempre el mismo: la seguridad. «Primero la seguridad, aunque implique esperar a finales de abril», repiten desde Adif. Nadie discute que la seguridad de los viajeros sea prioritaria. Lo que los malagueños no entienden es por qué la seguridad en Málaga mereció tres semanas de espera, mientras que en otras comunidades las respuestas llegan antes.

La publicidad como parche

Ahora, cuando el daño ya está hecho y la Semana Santa se ha perdido, el PSOE propone una campaña publicitaria. Es decir, que los socialistas, que tienen en sus manos las competencias de Transportes y la responsabilidad directa sobre Adif, piden ahora a la Junta que solucione con folletos lo que ellos han dejado pudrirse durante semanas.

El secretario provincial del PSOE, Josele Aguilar, ha evitado entrar en la polémica de los ataques de Puente a los periodistas malagueños. «No voy a entrar en esa polémica», ha dicho. Pero los hechos están ahí: mientras el ministro se mofaba, los hoteleros calculaban pérdidas millonarias; mientras él llamaba «carroñeros» a quienes criticaban, los autobuses seguían llenando la estación de tren.