Jesús Gil asoma descamisado y abanicándose tras un receso del juicio por el `caso MalayaEFE

Málaga

Veinte años de la 'Operación Malaya': «Disolver el Ayuntamiento de Marbella fue una medida de otros tiempos»

El periodista que destapó las tramas de Juan Antonio Roca años antes de la operación policial rememora para El Debate la investigación, la agresión que sufrió y la disolución sin precedentes del Consistorio marbellí

El helicóptero sobrevolaba la ciudad mientras los primeros agentes llamaban a las puertas. Era el 29 de marzo de 2006 y José Carlos Villanueva, periodista de El Mundo, seguía desde Marbella los primeros compases de la operación Malaya. «Al principio había mucha confusión», recuerda. «Cuando ves que la policía va al domicilio de la alcaldesa Marisol Yagüe, te das cuenta de que tiene que ver con el Ayuntamiento».

Aquel día, lo que parecía una operación más acabó convirtiéndose en la investigación anticorrupción más importante de la historia de España. «Cuando se vio la dimensión al final de la jornada, nos dimos cuenta de que el juez Torres había introducido un antes y un después en la lucha contra la corrupción en Marbella», explica Villanueva. «Porque había jueces que miraban para otro lado. Yo recuerdo el caso Saqueo que publicamos en 1999: el juez de guardia dijo que él solo leía prensa deportiva, el Marca y el As».

El juicio más mediático

La magnitud de Malaya obligó a Villanueva a mudarse a Málaga. Alquiló un piso junto a la Ciudad de la Justicia para cubrir el macrojuicio de 200 sesiones que se prolongó durante dos años y medio. «Fue el juicio más relevante de la historia de España», afirma. «Participar en él te cambia la vida por completo».

José Carlos Villanueva en una entrevista para la televisión

De aquellos meses interminables en la sala de vistas, el periodista guarda una declaración que resume la esencia de la trama: el careo entre Juan Antonio Roca y Marisol Yagüe. «Roca le decía 'cariño, yo te pagué', y ella lo negaba», recuerda Villanueva. «Pero en la contabilidad B, en la caja B de Roca, los llamados papeles de Maras, estaba todo».

Otra imagen que quedó grabada fue la de Sandokán —uno de los testaferros— «allí llorando y contando cómo había ascendido en la vida, cómo se enteró del embarazo de su mujer en una pensión comiendo una sopa. Algo absolutamente surrealista».

Presiones y agresiones

Villanueva había comenzado a investigar la trama del GIL mucho antes de que Malaya estallara. En 2002, cuatro años antes de la operación policial, sus informaciones en El Mundo condujeron al ingreso en prisión provisional de Jesús Gil y varios de sus colaboradores, entre ellos Roca. «Ahí me agredieron cuatro seguidores de Gil», relata. «Estuve cerca de seis meses con escolta policial por el nivel de amenazas».

El cerco era constante. «Lo viví sobre todo a través de los medios de comunicación de Jesús Gil, una maquinaria incesante de calumnias», explica. «La Tribuna, el diario municipal de Marbella, tiraba más de 50.000 ejemplares al día». La presión llegó a tal extremo que la televisión municipal abrió un informativo con la noticia: «El corresponsal de El Mundo ya no cuenta con protección policial». «¿Qué se buscaba? La agresión. ¿Qué se consiguió? La agresión», sentencia.

La ciudad en quiebra

Nueve días después de las primeras detenciones, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero adoptó una decisión sin precedentes: la disolución del Ayuntamiento de Marbella. «Ni siquiera ayuntamientos en manos de la izquierda abertzale se habían disuelto», recuerda Villanueva. «Fue una medida de otros tiempos, prácticamente de la República».

El desastre económico era absoluto. El Tribunal de Cuentas detectó 650 acuerdos urbanísticos irregulares y una plantilla que había pasado de 763 empleados a 3.016. El Ayuntamiento estaba en «quiebra técnica». «El presupuesto solo alcanzaba para pagar nóminas», explica un funcionario. «Los bancos no daban crédito y ninguna empresa acudía a las licitaciones por la inseguridad jurídica».

Una deuda que sigue

Pero Marbella ha resurgido. El presupuesto ha pasado de 186 a 450,8 millones de euros en 2026. La población ha crecido en casi 50.000 habitantes y el empleo alcanza récords históricos. «Marbella ha salvado una situación imposible», resume un habilitado nacional. «Si estas paredes hablaran…», se escuchó en la inauguración del centro de salud de Ricardo Soriano, la antigua sede de Urbanismo que fue cuartel general de la trama.

La vigencia de Malaya

¿Podría repetirse algo así? Villanueva lo tiene claro: «Es del todo improbable, impensable, inimaginable». Pero no por ello la ciudad ha quedado vacunada contra todo riesgo. «Gibraltar está ahí, habría que irse al tema del narcotráfico», advierte. «La serie de Movistar refleja la realidad. Había cerca de cien organizaciones distintas. Le llamaban la ONU del crimen organizado».

Sin embargo, el periodista subraya que Malaya dejó un legado positivo: «Los equipos multidisciplinares —policía judicial, UDEF, agencia tributaria, peritos— trabajaron conjuntamente. Hoy en día, incluso la inteligencia artificial se utiliza contra el crimen organizado». Un avance que, como todo en Malaya, nació del escándalo que sacudió a Marbella hace dos décadas y que Villanueva ayudó a destapar con sus investigaciones. «Fue un honor que el comisario Rando dijera que el juez Torres se facilitó informaciones de El Mundo», concluye. «Investigaciones que yo había hecho».