El exalcalde de Marbella Jesús Gil, en una imagen de archivo
Málaga
Marbella da el primer paso para dejar atrás los excesos urbanísticos de Jesús Gil
La Junta de Andalucía da su visto bueno al nuevo PGOM del Ayuntamiento marbellí, el primero adaptado a la Lista
El Ayuntamiento de Marbella ha dado el primer paso para cerrar definitivamente una de las etapas más controvertidas de su historia urbanística. La Junta de Andalucía ha dado su visto bueno al nuevo Plan General de Ordenación Municipal (PGOM), llamado a sustituir al planeamiento de 1986, sobre el que a lo largo de los años se han aprobado diversas modificaciones que no han librado a la ciudad de las consecuencias de los excesos de Jesús Gil.
El informe favorable de la Consejería de Fomento permite aprobar en pleno el nuevo PGOM, que supone un giro respecto al modelo promovido por Gil desde que en 1991 llegara a la Alcaldía. En 1998, y sin acuerdo con la Junta de Andalucía, Gil aprobó un planeamiento que abrió la puerta a recalificaciones masivas y a una expansión urbanística sin control. De hecho, aquella regulación acabaría siendo anulada por los tribunales.
Durante esos años de gobierno del Grupo Independiente Liberal (GIL), el partido de Jesús Gil, se consolidó un modelo de urbanismo basado en la concesión discrecional de licencias y en continuas modificaciones del planeamiento para favorecer la expansión urbanística. El suelo se convirtió así en un complejo entramado de intereses y servidumbres que favoreció operaciones inmobiliarias rápidas y altamente lucrativas.
Ese modelo saltó por los aires con el estallido del caso Malaya, allá por 2006, tras una operación policial en la que fue detenida la entonces alcaldesa, Marisol Yagüe, entre otros. Había tantos intereses de por medio que el Gobierno ordenó la disolución del Ayuntamiento y constituyó una gestora hasta las elecciones municipales de 2007, que ganó el PP por mayoría absoluta. En lo sucesivo, el Consistorio intentó normalizar su urbanismo, pero la losa era demasiado pesada.
Uno de los momentos más críticos llegó en 2015, cuando el Tribunal Supremo anuló el plan aprobado cinco años antes por el Ayuntamiento y devolvió a Marbella al marco de 1986. La sentencia dejó a miles de viviendas en situación irregular y paralizó numerosos proyectos, obligando al Gobierno local a gestionar el urbanismo mediante parches normativos que prolongaban la inseguridad jurídica.
Primer PGOM adaptado a la Lista
Para romper directamente con esta dinámica, el Ayuntamiento de Marbella ha diseñado un PGOM pionero en Andalucía, ya que será el primero adaptado a la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio (Lista), una normativa que reduce los plazos y la burocracia y da mayor protagonismo y autonomía a los municipios con medidas como la ampliación del uso de la declaración responsable y un nuevo tratamiento al silencio administrativo.
Dentro de los planes generales, la Lista establece un periodo máximo de tres años entre el trámite inicial y la aprobación definitiva, un plazo que se cumplirá con el PGOM de Marbella. La Consejería de Fomento ya ha remitido su informe favorable al Gobierno local, que procederá en las próximas semanas a su ratificación en pleno.
De izquierda a derecha, la consejera de Fomento, Rocío Díaz, con la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz
La alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, ha destacado que se trata de «un instrumento clave que aporta seguridad jurídica, reduce la burocracia y agiliza los tiempos de tramitación, dotándonos de una hoja de ruta clara para afrontar los nuevos retos de desarrollo con un modelo de ciudad sostenible, inclusiva, verde y conectada».
Por su parte, la consejera de Fomento, Rocío Díaz, ha subrayado que «Marbella, gracias a su Ayuntamiento y la colaboración del actual Gobierno andaluz, contará por fin con un plan urbanístico completamente actualizado, que responda a las necesidades reales de sus vecinos», añadiendo que «todos los municipios saben que el Gobierno andaluz es un aliado en el desarrollo de sus planes. Atrás han quedado los años de bloqueo en materia de urbanismo».
Además de ordenar uno de los suelos más valiosos de toda la Costa del Sol, el PGOM aspira a ofrecer estabilidad a un mercado inmobiliario que resulta clave para la economía local. Tras décadas de planeamientos anulados y regulaciones provisionales, el nuevo documento representa el primer paso para dejar atrás los excesos del gilismo y abrir un periodo de desarrollo más previsible y equilibrado.