Boca de riego en una finca del cultivo de fresas ubicada en la zona de regadío al norte de la Corona Forestal de Doñana, en Lucena del Puerto (Huelva), en una imagen de archivo

Boca de riego en una finca (archivo)Julián Pérez | EFE

Málaga

La paradoja del agua: con todo lo llovido, cuatro pueblos de Málaga vuelven a las restricciones desde ya

Alameda, Humilladero, Fuente de Piedra y Mollina prohíben llenar piscinas y regar huertos por el bajo nivel que presentan sus acuíferos, mientras los embalses de la provincia rozan el 96 %

Los vecinos de la comarca de Antequera no salen de su asombro. Mientras en el resto de la provincia los pantanos rebosan y desembalsan por primera vez en una década, ellos siguen con las manos atadas. Las lluvias torrenciales de finales de 2025 y el tren de borrascas de febrero de 2026, que dejó hasta ocho temporales en apenas 40 días, han sido insuficientes para revertir la situación de los acuíferos subterráneos de los que dependen. El agua que cae del cielo, sencillamente, no llega.

La explicación tiene nombre y apellidos. Los acuíferos de esta zona son de tipo carbonatado, es decir, almacenan el agua en el interior de la roca caliza, pero su recarga es lentísima. A diferencia de los embalses, que se llenan en cuestión de semanas, aquí el proceso puede llevar años. Y después de una sequía prolongada que se ha cebado con el interior, los niveles siguen en estado «preocupante». El Centro de Hidrogeología de la Universidad de Málaga (CEHIUMA) lo confirma: las lluvias no han bastado.

Tres prohibiciones que ya están en vigor

Los cuatro ayuntamientos han decidido actuar de forma conjunta. El paquete de restricciones, que entra en vigor de manera inmediata, afecta a los usos que los técnicos consideran prescindibles. El principal damnificado es el ocio doméstico. La medida más comentada es la prohibición de llenar piscinas privadas o comunitarias con agua de la red de abastecimiento. También se ha vetado el riego de huertos y jardines, una práctica muy extendida en la comarca durante la primavera.

«Queremos ser responsables y adelantarnos al verano, cuando el problema se agrava», razona Siro Pachón, alcalde de Fuente de Piedra. Y es que en esta localidad el asunto es especialmente delicado. Durante años, sus vecinos sufrieron agua declarada no apta para consumo humano, y aunque una nueva planta potabilizadora ha aliviado el drama, su capacidad es limitada. En cuanto llegan las altas temperaturas, el sistema se resiente.

Humilladero, al borde de la «hora cero»

Los técnicos han detectado un aumento de la demanda del 30 % en apenas siete días, un ritmo insostenible que los pozos de abastecimiento no pueden reponer. «No es una advertencia exagerada. Es una posibilidad muy cercana si no se modifica el ritmo de consumo de manera inmediata», advierte el Consistorio.

El problema de fondo es estructural. Mientras los grandes embalses de Málaga capital (Guadalteba, Guadalhorce y Conde de Guadalhorce) están al 100 % de su capacidad, y la provincia acumula reservas para casi tres años de consumo, estos cuatro municipios viven una realidad paralela. Fuera de las cuencas reguladas, dependen de acuíferos sobreexplotados que no logran recuperar el nivel propio de condiciones naturales. La lluvia, por una vez, ha sido un espejismo.

Mensaje conjunto de los alcaldes

Los regidores insisten en que no es momento de alarmismo, sino de responsabilidad compartida. «La situación sigue siendo preocupante y debemos colaborar todos», ha declarado José García, alcalde de Alameda. Por su parte, Eugenio Sevillano, de Mollina, ha puesto el acento en la concienciación ciudadana: es vital que cada vecino entienda que ahorrar agua no es una opción, sino una necesidad. Su homóloga en Humilladero, Auxiliadora Gámez, ha cerrado el mensaje con un compromiso firme: «Seguiremos trabajando para buscar soluciones y garantizar el abastecimiento».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas