Cartel irónico que han colocado los vecinos en protesta por la plaga de ratas
Málaga
Rebautizan una calle de un barrio de Málaga como «de las Ratas Poni» para denunciar una plaga de roedores
La plaga de roedores de gran tamaño en El Perchel obliga a los vecinos a recurrir al ingenio para pedir soluciones urgentes
No, no era una broma. Aunque bien podría serlo. Un cartel instalado en la calle Plaza de Toros Vieja el barrio de El Perchel de Málaga, junto a un solar vacío, reza con toda la ironía del mundo: «Calle de las Ratas Poni». Con el escudo de la ciudad al fondo y una tipografía que emula al callejero municipal. Lo cierto es que la ocurrencia, que comenzó como una anécdota, ya se ha convertido en un grito desesperado de un vecindario harto de convivir cada noche con unos roedores de un tamaño, cómo describen ellos, «casi equino».
«Son del tamaño de un gato»
Antonio Mérida es artista y vive justo al lado de este «maravilloso descampado». Y su testimonio, realizado para Málaga Hoy, es de los que ponen los pelos de punta: «Todas las noches no es que haya ratas, es que hay caballos. Son de tamaño gato. De noche hay aquí una fiesta de ellas», relata. Mérida asegura que el «foco» del problema está clarísimo: el solar abandonado donde estos animales «anidan todas y puede haber cientos y cientos».
Y es que la combinación de factores en esta zona del centro es letal. Justo a la altura de los números 19 y 20, decenas de contenedores se amontonan en apenas unos metros junto al famoso descampado.
Vecinos como Arantxa Fernández reconocen al mismo diario que, aunque el chiste del cartel les «hace gracia», la situación subyacente es para echarse a temblar: «Van paseando tranquilamente. Por la noche se ven muchas y saltan. Todo el que vive aquí sabe lo que hay», añade con un suspiro cansado.
Otro testimonio que recoge el citadio medio, Ricardo Carmona, que regenta una cafetería justo enfrente, se desespera: «Vas a tirar la basura y te encuentras tres o cuatro saliendo. Aquí la gente tampoco respeta los contenedores», añade.
El Ayuntamiento se defiende
En medio de la polémica, la respuesta oficial ha levantado ampollas. La concejala de Sostenibilidad Ambiental, Penélope Gómez, ha defendido que la plaga «está controlada» y ha deslizado que hay personas «que les dan de comer a las ratas». Cita incluso el caso de una señora que se sentaba en un parque con dos cubos de pan mojado para atraerlas.
Y aquí no hay chiste que valga. Los veterinarios llevan meses advirtiendo de que las ratas malagueñas «se están haciendo resistentes a los raticidas y ya lo hacen genéticamente, está pasando en varias ciudades», como explica Juan Antonio de Luque, presidente del Colegio de Veterinarios de Málaga. Lo realmente peligroso es su capacidad para transmitir enfermedades graves, como la salmonelosis o la leptospirosis.
Mientras el cartel permanece en la fachada, a modo de monumento improvisado a la impotencia, los roedores siguen dominando las madrugadas del Perchel como si la ciudad fuera suya. Los vecinos, insisten, quieren que se erradiquen cuanto antes.