Una rata merodea a sus anchas en el cuartel de la Guardia Civil en Mijas
Málaga
Una plaga de ratas invade el cuartel de la Guardia Civil en Mijas: «Huele a animal muerto en los vestuarios»
La AUGC denuncia que la presencia de los roedores desde hace un año y piden a Marlaska medidas urgentes. Los agentes no pueden trabajar en esas consiciones y temen que puedan enfermar
La convivencia con roedores ya no es un secreto a voces en el Puesto Principal de la Benemérita de Mijas. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha dado un paso al frente, registrando un escrito formal dirigido al coronel jefe de la Comandancia de Málaga, Roberto Blanes. La situación, que empezó siendo un avistamiento puntual, se ha convertido en una auténtica pesadilla para los agentes.
El cuartel, tomado por los roedores
«Olía a rata muerta en los vestuarios», confiesan agentes del instituto armado, reflejando el asco generalizado. Y es que los roedores campan a sus anchas no solo en esa zona, sino también en el patio y, lo más grave, en el área de custodia de detenidos. Los agentes denuncian que incluso han llegado a roer uniformes dentro de las taquillas. Llevan sufriendo esta invasión casi un año, aunque en el último mes los pelos de las ratas han pasado de ser una excepción a estar por todas partes.
La angustia no es menor cuando se habla de salud. Los guardias civiles, que pasan allí gran parte de su día, señalan a las ratas como auténticas bombas biológicas. Estos animales son vectores de enfermedades graves como el hantavirus, la leptospirosis o la salmonelosis. La asociación recuerda que el contacto con sus heces o la orina puede tener consecuencias muy serias para los más de 130 trabajadores del recinto.
Desde AUGC critican abiertamente los parches que se han intentado hasta ahora. «Han sido claramente insuficientes», sostienen en su denuncia. Colocar unas pocas trampas o echar veneno de forma aislada no sirve de nada si no hay un plan detrás. Incluso hay agentes que, desesperados, han pagado de su bolsillo cebos para intentar frenar el avance de la plaga. El problema, lejos de solucionarse, se enquista.
Los daños que están causando estos inquilinos indeseados van más allá de lo estético. Según advierte el escrito, las ratas están royendo paredes, tuberías y, lo que es peor, el cableado eléctrico. Esto supone un riesgo adicional de incendio o averías graves en un recinto que ya de por sí parece tener un mantenimiento escaso. Es un peligro silencioso que añade más presión a la vida diaria del cuartel.
Cada vez más resistentes
La propia AUGC se apoya en criterios de técnicos de sanidad ambiental para exigir una solución contundente. No basta con una desratización exprés. Hace falta un plan de choque profesional que incluya prevención estructural, gestión del entorno y un seguimiento en el tiempo. «Las resistencias a los biocidas complican cada vez más la lucha», explican desde el sector, haciendo referencia a las nuevas dificultades técnicas para eliminar a estos animales.
Ante este cóctel explosivo de suciedad, riesgo sanitario y desesperación, la AUGC ha pasado de los avisos a los hechos. Han solicitado por escrito al coronel Blanes que se contrate «urgentemente» una empresa especializada en control de plagas. La petición es clara: queremos una solución definitiva, no más remiendos. La salud de los que visten el uniforme no puede esperar.
Y es que el asunto afecta también a las familias enteras que residen en el interior del acuartelamiento. Mujeres, niños y agentes fuera de servicio comparten espacio con estos roedores. La situación roza ya lo insalubre, y la paciencia de la plantilla tiene un límite muy claro. Todos miran hacia la Comandancia esperando una reacción inmediata. La respuesta del coronel podría sentar un precedente sobre cómo se gestionan las condiciones laborales en la provincia.