Antonio Vargas deja el cargo en apenas un año

Antonio Vargas deja el cargo en apenas un añoPSOE

Elecciones Andalucía 2026

La crisis del PSOE deja una nueva víctima en Málaga con la dimisión de un fichaje estrella para el 17-M

La renuncia del experto en vivienda Antonio Vargas se suma a otras dos bajas en apenas un mes y evidencia la descomposición interna del PSOE provincial

Málaga suma una nueva dimisión política que huele a crisis, y no es una carta más que cae del endeble castillo de naipes de los sanchistas en Andalucía, era nada menos que un fichaje estrella para hacer frente al PP de Juanma Moreno. Se trata de Antonio Vargas, exdecano del Colegio de Arquitectos fichado por el secretario general del PSOE malagueño, Josele Aguilar, para apuntalar su ejecutiva. Su renuncia apenas un año después de aterrizar como responsable de Urbanismo y Vivienda deja en el aire la fachada de solidez que el PSOE malagueño intentaba vender al exterior.

La dirección provincial asegura que fueron «motivos personales y profesionales», y que seguirán contando con su experiencia. A pesar de su gran vagaje profesional, se marcha como una víctima más de un PSOE muy ligado a Pedro Sánchez que está en descomposición.

Todo ello ocurre en un contexto de destrucción interna que envuelve esta salida. Vargas era todo un símbolo: el experto externo que llegó para frenar la sangría en un tema tan sensible como el acceso a la vivienda. Y justo cuando más se necesita un diagnóstico claro del problema, el especialista se va por la puerta de atrás.

Pero no es el único que ha abandonado el barco recientemente. En abril, la ejecutiva provincial ya registró dos dimisiones por sorpresa. La portavoz socialista en Benaoján, Soraya García, y el alcalde de Genalguacil, Miguel Ángel Herrera, presentaron su renuncia tras el encontronazo por la confección de las listas autonómicas. En la comarca de Ronda todavía escuece aquella decisión de la dirección, que dejó a la Serranía sin representación real en los puestos de salida. Las aguas nunca han vuelto a su cauce desde entonces.

Un rosario de conflictos que no cesa

Las renuncias se han convertido en una constante en el PSOE malagueño. La reciente fuga de Vargas no hace más que engrosar una lista que ya incluye bajas de peso, como la de la exdiputada Beatriz Rubiño o las dimisiones en agrupaciones como Vélez-Málaga. El fantasma de las gestoras recorre la provincia con demasiada frecuencia, y la sensación de deriva interna es cada vez más palpable incluso para los militantes de base.

Mientras la cúpula socialista insiste en transmitir una imagen de normalidad y cohesión, lo cierto es que las bajas se acumulan y la confianza en el proyecto se erosiona. No hay manera de disimular un pulso interno que se ha cronificado y que amenaza con dejar al partido en los huesos.

El detonante de esta última sacudida es, además, doblemente doloroso para el PSOE. Vargas se va en pleno análisis de los peores resultados electorales de la historia de los socialistas andaluces. En la provincia de Málaga, el apoyo a la formación cayó por primera vez por debajo del 20 % de los votos, una losa difícil de levantar. Aguilar lo reconoció con un incómodo mensaje: ningún socialista puede estar contento.

La frase del dirigente popular retrata un malestar que ya es de dominio público. Lo que antaño fue un partido hegemónico en la provincia ahora se desangra a golpe de dimisiones, críticas internas y un debate estéril sobre el futuro de su liderazgo. La sensación que queda es la de un barco a la deriva, sin nadie al timón.

¿Será el último?

El resultado de las elecciones andaluzas ha dejado muy tocado la estructura del partido en todas las provincias. En Málaga, la ristra de dimisiones y críticas a la ejecutiva hace atisbar más renuncias, ya que el tiempo y los hechos han dado la razón a los que no comulgaban con las ideas de María Jesús Montero, y por ende, del propio Sánchez.

Puertas afuera se intenta dar la imagen de unidad para atacar con toda la artillería el posible pacto de gobierno PP-Vox. Sin embargo, desde dentro los socialistas se sienten cada más débiles y no dejan de perder apoyo popular. No es descartable que en las próximas más cargos del PSOE se bajen del barco.

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