Costa de Marbella, en la Costa del Sol.
Málaga
Estos nueve municipios hacen de Málaga la segunda provincia de España que más demanda inmobiliaria acumula
Torremolinos, Benalmádena, Mijas, Fuengirola, Estepona, Manilva, Marbella, Benahavís y la capital sufren mayor presión de la demanda sobre la oferta
El mercado de la vivienda en Málaga no da señales de tregua. Los precios siguen por las nubes, pero la demanda no solo resiste, sino que se dispara. Así lo refleja el último estudio del portal Idealista, que sitúa a esta provincia como la segunda de España con mayor presión de la demanda sobre la oferta. Solo Alicante, con 16 localidades, le gana la partida.
Nueve de Málaga
La lista de municipios más demandados para comprar vivienda en España incluye a nueve de la provincia. Torremolinos, Benalmádena, Mijas, Fuengirola, Estepona, Manilva, Marbella, Benahavís y la propia capital malagueña aparecen en esa lista. Un dato que no sorprende a nadie que viva por estas tierras. Y es que, encontrar un piso asequible se ha convertido en toda una odisea.
El informe analiza localidades con mercados de más de 1.300 anuncios publicados entre enero y marzo. Y dentro de Andalucía, Málaga se lleva la palma con diferencia. Le sigue Cádiz, que cuenta con cinco localidades, entre ellas Jerez, El Puerto de Santa María, Chiclana, la capital y Sotogrande. Sevilla, por su parte, solo aporta dos: la capital y Dos Hermanas.
Lo cierto es que otras provincias andaluzas quedan muy rezagadas. Almería tiene a la capital y Roquetas de Mar, con precios por debajo de los 200.000 euros. Córdoba y Jaén se conforman con su capital cada una. Huelva y Granada, sorprendentemente, ni siquiera aparecen en el mapa de este estudio. La diferencia es abismal.
Precios desorbitados en la Costa del Sol
Si hablamos de dinero, la cosa se pone aún más interesante. Benahavís y Marbella lideran el ranking de las localidades más caras entre las más demandadas. La primera roza los 2,4 millones de euros de media, mientras que la segunda se acerca a 1,8 millones. Cifras mareantes, sí, pero que no espantan a los compradores. Sotogrande, Calviá y Altea completan los cinco primeros.
«El precio del metro cuadrado en la provincia alcanzó los 4.106 euros en marzo», confirman fuentes del portal inmobiliario. Eso supone un 16,6 % más que hace un año y un 1,4 % más que en diciembre. Hace cuatro años, en marzo de 2022, el metro cuadrado se pagaba a 2.500 euros. La escalada ha sido imparable.
Contraste brutal entre municipios
Dentro de la propia provincia, las diferencias son de escándalo. Marbella tiene el metro cuadrado más caro, con 5.572 euros. En el extremo opuesto está Villanueva de Algaidas, donde el precio se desploma hasta los 607 euros. Nueve veces menos. Con lo que cuesta una casa de 100 metros cuadrados en Marbella, se podrían comprar nueve igual de grandes en este pueblo malagueño.
Pero ojo, que Málaga capital tampoco se queda atrás. La ciudad ocupa el puesto 29 en el ranking nacional de ciudades más demandadas, con un precio medio de 435.938 euros. Por delante están Madrid, Zaragoza, Valencia y Las Palmas de Gran Canaria. Y por detrás, ciudades como Murcia o Almería, donde comprar es sensiblemente más barato.
El fenómeno no afecta solo a la compra, sino también al alquiler. Málaga es la capital española con menor oferta de viviendas asequibles para ingresos medios. Solo el 9 % de los pisos de dos habitaciones están al alcance de una familia media. El resto, sencillamente, se escapa de sus posibilidades.
Una tormenta perfecta
¿Qué hay detrás de esta presión brutal? Los expertos señalan varios factores. Por un lado, la escasez de oferta. Por otro, la alta demanda extranjera y el tirón del turismo. Y luego está el efecto de los nómadas digitales y los fondos de inversión, que están cambiando el mapa urbano de la ciudad. En el centro histórico de Málaga, más del 30 % de las viviendas ya son alojamientos turísticos.
Para un trabajador local con salario medio, competir contra un expatriado con sueldo alemán o contra un fondo de inversión es misión imposible. Y mientras tanto, las familias malagueñas siguen buscando una casa. Algunas miran hacia la Costa del Sol. Otras, resignadas, se van a pueblos del interior. La película, por ahora, no tiene final feliz a la vista.